Roger Mas, la lluvia se secó

Tenía que ser su gran celebración, 25 abriles de carrera musical de Roger Mas en el Grec. Pero llovió. Pero lo fue. Pasaban cinco minutos de las 22 h cuando todavía no se sabía si la abundancia impediría el concierto. Mas salió al decorado, con instrumentos y amplificadores cubiertos de plásticos protectores, sin divulgado, para tocar unos acordes de I la pluja es va assecar, para espantar las nubes.

“¡Buenas noches, valientes!”. Ovación. Las 22.42 h. Y arrancó. Y es que el chaval que hacía canciones con su guitarra, que conoció a un músico que vivía al flanco de casa, que grabó un disco a solas en una masía medio derribada, que montó una facción, que hizo un disco acercándose un poco a las máquinas y otro al pop, y uno a Verdaguer y posteriormente con una cobla, y luego solo, irredento, y que si los poetas... y Totes les flors, el undécimo disco... cumplió 25 abriles de decorado. Un tiempo en que ha definido las pautas del productos en catalán en el siglo XXI con su voz más destacada y reconocible.

Homenaje

Con el rememoración de Pau Riba (y parte de sus cenizas en una nuez), Mas tocó ‘I la pluja es va assecar’

Mas empezó recordando a su yayo músico, primero, y posteriormente sus inicios, con Luis Paniagua, “mi avezado”, que salió a acompañarlo al gatham (percusión india) en su primer hit, Llums de colors, que le hizo vencer el premio Èxit de TV3 y puso la primera piedra. Continuó un repaso histórico, en el sentido cronológico y deslumbrante, con la emoción constante. Les Flors (Pac Ferrer, Fermí Garriga y Joan Ridao) salieron a tocar Les maragdes y Volant, canción con que durante abriles ha cerrado los conciertos. Esta vez continuó, con un emotivo homenaje a Pau Riba, con parte de sus cenizas adentro una nuez y, ahora sí, I la pluja es va assecar.

Con el Quartet Brossa llegó el momento romántico con Canterbury, con beso final a su mujer, Michela. El momento pop, con L’home elefant, y Verdaguer, con el rememoración de Les cançons tel·lúriques e Ivan Dach...

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Roger Mas y Luis Paniagua en el Grec

Àlex Garcia

Otro momento intenso fue uno de sus temas fetiche, El dolor de la bellesa, con monólogo incluido, que sonó por primera vez como lo había imaginado: con la Cobla Sant Jordi, el Cor Lupulus Emsembla, el Quartet Brossa y Xavier Guitó (mano derecha musical desde hace abriles) al piano, Arcadi Marcet al contrabajo y Pinyu Martí a la grupo. Y con ovaciones a media canción, y al final. La emoción, decíamos.

Y más canciones e invitados, Dani Ruíz (bajo) y Oriol Roca (grupo), Jordi Molina a la tenora, David Carabén, Míriam Encinas (la multiinstrumentista incorporada los últimos abriles), Núria Graham, Bikimel, la zarabandista Anna Rubio, Maria del Mar Bonet y Quico Pi de la Serra.

Al final, Mas, solo en el decorado con su guitarra, Sota una fina capa de cendra, tan allí y tan cerca de ese tierno que comenzaba con sus “llums de colors, estrelles al cel, rams de flors, gerres de mel”. La música mantuvo las nubes a guión. Delante, sí, volando.

Versió en català, aquí

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