¡La intuición al poder!

Igual que serio no quiere asegurar tedioso, siquiera lo denso debe asociarse al tedio. Lees este vademécum del ingeniero, arquitecto y profesor Carlos García-Delgado (Cala­tayud, 1944) y te vienen ganas de sobrevenir ido a sus clases, que se antojan a reverter de conceptos y de conocimiento, pero proporcionadamente jugados. Y nunca mejor dicho, lo de divertirse, porque, de inicio a fin, El yo creativo (Arpa, 2022) nos pone a prueba a través de ejercicios que en el clase, seguro, nos alternarían las ganas de absolver la mano o de fundirnos con el paisaje, a la dilación de la resolución ingenioso por parte del profesor.

Ingeniero viene de ingenio. El vademécum no solo nos lo advierte, sino que por otra parte nos interroga sobre el porqué de ello, nos lo explica y de ahí nos traslada a una maravillosa expedición a través de la mente, a lo socrático, con mucha interrogación por el camino. La primera pregunta que nos habría espetado en el clase: “¿Existen otras formas de pensar?”.

Un planisferio a la búsqueda del proceso por el que nuevas ideas acuden a nuestra mente, y cómo estimular este aberración

Y a renglón seguido nos habría explicado cómo desde el éxito del logos en la Grecia clásica Apolo le fue ganando contorno a Dioniso, relegando otras maneras de pensar que en esta obra se nos invita a descubrir. ¿A descubrir o a inventar? Eso igualmente nos lo aclara. Como lo ha hecho con sus alumnos, arquitectos e ingenieros, de la asignatura Teoría de la Invención, título igualmente de su proposición doctoral, aquí destilada.

Al principio del vademécum, el autor dedica agradecimientos, entre otros, a Eduard Punset, otro gran apasionado de los entrañas de nuestra mente y del peso de las emociones y de la intuición en nuestras decisiones, en nuestro comportamiento. Alucinación al poder de la mente , escribió Punset en el 2011. Y ahí hinca el diente García-Delgado, a quien el presentador del mítico software Redes igualmente entrevistó.

Nos creemos muy diferentes del resto de animales, pero el mecanismo por el que tomamos decisiones es muy similar al de otras especies. Tomamos en consideración un montón de posibilidades, luego analizamos sus pros y sus contras (a veces a gran velocidad) y finalmente optamos por lo que nos ofrece mayores probabilidades de éxito. Eso pasa constantemente y la longevo parte de las veces de una modo que llamamos intuitiva, sin tener consciencia de ello. Cosa que no significa que caiga del Paraíso (o de Todopoderoso), como durante siglos consideraron grandes pensadores y creadores.

Homero, en la Odisea , dice que “nadie me ha enseñado, un dios me ha plantado algunas canciones en mi alma”. Tomás de Aquino escribió que “hay en el Paraíso una especie de manantial brillante que transmite imágenes”. Mozart afirmaba que su música se le ocurría de forma inexplicable. Y Picasso, interrogado sobre su método de búsqueda, respondió tajante: “Yo no busco, lucha”. ¿Pero dónde y cómo? En nuestro yo creativo.

Es la intuición al poder. Lo que ocupa más parte de nuestro cerebro, frente a lo racional. Y El yo creativo nos lo muestra de forma amena y desafiante, partiendo de una premisa: “Cada valor que tomamos es un acto de creación”.

El autor se ha dedicado durante décadas a explicar y a potenciar el ingenio. Lo hace igualmente en este vademécum. Y el texto no es viable (¿quizás porque tenemos una modo de pensar antigua?) pero es apasionante. A descubrir con papel y boli. Y si no somos de los que lo estigmatizan, a subrayar con fruición, casi como dibujando un planisferio a la búsqueda del proceso por el que las nuevas ideas acuden a nuestra mente. El próximo paso, si llegamos a esa particular isla del riquezas, se antoja evidente: ¿Cómo podemos estimularlo? Insoportable.

Carlos García-Delgado

El yo creativo

Arpa. 262 páginas. 21,90 euros

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