-¿Calçotada el sábado 19?
El chat de un rama escolar del centro de Barcelona se enfrenta a la difícil tarea de encontrar aniversario para la cita anual en el campo. Ese día de marzo de 2022 parecía consumado. Entonces, una de las madres integrantes del rama avisa: “yo ese día no puedo, hago el examen del Ajuntament”. Tras ella, se suma otra: yo asimismo. Y otra, y otra. Cuatro madres de un total de 24. Ningún padre. La particularidad tiene escaso valencia estadístico, pero es significativa porque encaja con un perfil sindical al ascenso, el de una mujer en torno a los 40 abriles que, tras acaecer trabajado en la empresa privada exploración refugio en el sector sabido en exploración de estabilidad, horarios y condiciones más compatibles con la conciliación. Y asimismo en algunos casos huyendo de dinámicas sexistas que aun prevalecen en el mundo empresarial.
Una de esas cuatro mujeres del chat que se presentó el año pasado a las pruebas de ataque a la bolsa de trabajo del Ajuntament, una cita masiva que congregó a más de 8.000 personas en las instalaciones de la Fira de Gran Via. Es Anna (prefiere no dar su nombre completo), jurista de formación, de 38 abriles y con tres hijos entre los 3 y los 8 abriles. Tras graduarse en Derecho, Anna empezó a trabajar en un despacho de abogados y saltó a posteriori al salita forense de una de las llamadas Big Four, las cuatro empresas de auditoría y consultoría que dominan el mercado, célebres por los altísimos sueldos de sus directivos y los horarios laborales draconianos de sus empleados. Todo iba acertadamente hasta que nació su primer hijo y pidió una reducción de etapa mínima, escasamente del 11%. Esa pequeña diferencia lo cambió todo para ella en la empresa. “Mi promoción se acabó, mi salario se congeló. En las reuniones de equipo, se hacía una repertorio de convocatoria y a mí me colocaban por debajo del becario. Yo ya no contaba para nadie. Eso te provoca una inseguridad muy extenso y una sensación de frustración. Había luchado toda la vida para estar ahí y estaba siendo en existencia más eficaz que nunca, sin calentar la arnés”.
El desengaño le llevó a probar una convocatoria de la Generalitat y más tarde a averiguar otro empleo en una filial bancaria. Cualquier empleo que le pudiese surgir de la bolsa del Consistorio a la que se presentó el año pasado sería temporal y peor pagado que su coetáneo ocupación, pero la idea del sector sabido le seduce por otros motivos. “Podría ver más a mis hijos y hacer otras cosas que me interesan. Por otra parte, en el sector sabido no tienes la incerteza de si tu empresa va a ser adquirida por otro rama y te vas a acordar sin trabajo”.
Las oposiciones que se han convocado (solo en 2023 se abrirán más de 27.000 vacantes en el empleo sabido) en los últimos dos abriles, mucho más numerosas por el parón pandémico, confirman ese perfil del nuevo enemigo con una vida más elevada y, casi siempre, mujer. El portal OpositaTest, uno de los muchos que ofrece exámenes online para preparar todo tipo de exámenes a la Establecimiento, hace cada año una averiguación entre sus usuarios, que son casi un millón, y extrae un retrato autómata del enemigo. En la que publicaron en febrero de 2022, el 82% de los encuestados eran mujeres y la vida media del afortunado subió de 34 a 39 abriles respecto al año mencionado. Los opositores entre 36 y 50 abriles son ya el 31%, mientras que los menores de 25, el perfil habitual de estudiante que empalma una carrera universitaria con la examen, son solo el 14% del total.
“Un perfil muy popular es el de clan que ha estado en el sector privado pero no ha opuesto una estabilidad o un trabajo que pueda compatibilizar con su vida personal”, cuenta Jacobo Fariña, portavoz del portal, citando el caso de Verónica Estevan, una licenciada en Relaciones Laborales de 47 abriles que ha conseguido un puesto en el Tarea de Hacienda tras trabajar de teleoperadora y expendedora en una surtidor. “Pasé tres abriles cuidando a mi hermana enferma, hasta que murió, y eso me generó un hueco en el currículum. A partir de ahí y ya con más de 40 no te llaman para las entrevistas”, explica Estevan. Está preparando su tercera examen en tres abriles porque quiere recuperar el tiempo perdido y mejorar su puesto interiormente de la Establecimiento. “Si hubiese entrado con 20 abriles podría haberlo hecho poco a poco, pero ahora no tengo tiempo que perder”, dice.
No tener que dar explicaciones de qué vida sindical se ha llevado ni a qué circunstancias se debe es poco que asimismo atrae a muchas mujeres al sector sabido.
Lola Martínez, de 52 abriles, trabajó durante más de vigésimo como peluquera en Linares, Jaén, hasta que a los 37 tuvo que dejarlo por los problemas respiratorios que le causaban los productos de belleza, tan graves que se le concedió una incapacidad parcial. “Ser ama de casa y estar todo el día limpiando y cuidando a los niños, con un marido de campo, me hacía comprobar desolador. Solo tenía el reconocido escolar pero me puse a hacer cursos del INEM. Al final, un cuñado me convenció para prepara una examen. Fui a una sociedad y me hablaron del auxilio legislativo, que es poco que no había oreja musitar nunca. Es el asistente del supremo, quien se encarga de citar y preparar la sala de la instinto…yo no sabía ni que existía”. Tras dos convocatorias, en Andalucía y Cataluña, sacó una plaza y ahora trabaja en la Ciutat de la Justícia. “Me gusta mi trabajo tengo la satisfacción de haberlo conseguido. La independencia, la tranquilidad. Me siento mejor que en toda mi vida. Ahora mis hijos son mayores, tienen 30 y 26 abriles, pero ya me hubiera ido acertadamente tener una ocupación así cuando eran niños. Lo pasé muy mal. Creo que mis problemas de asma vinieron de ahí, de la ansiedad y el estrés”.
Pilar Carrasquer, directora del Institut d’Estudis del Treball de la Universitat Autònoma de Barcelona y socióloga investigadora del QUIT, el Centre d’Estudis Sociològics de la Vida Quotidiana y el Treball, apunta a que muchas de las mujeres que están accediendo ahora a la función pública son en gran medida hijas de la crisis de 2008. “Se incorporaron al mercado coincidiendo con la crisis y han ido trampeando”. Cree asimismo que las mujeres ven el funcionariado como un “refugio” por la estabilidad pero asimismo por la trámite del tiempo y las condiciones de trabajo. “Muchas podrían cobrar más efectivo en el sector privado, pero buscan unas garantías. Por otra parte, el ingreso es transparente. Sabes de entrada qué pruebas te harán, qué valencia tendrán”.
¿Qué dice este engendro del mercado sindical? “Fundamentalmente, palabra de las carencias del sector privado, que no está dando opciones de desarrollar todos los ámbitos de la vida”. La socióloga asimismo señala que son fundamentalmente las mujeres, oportuno a la guisa en que han sido socializadas y a les expectativas que recaen aun sobre ellas, quienes tienen en cuenta la eventualidad de los imprevistos y la idea de que, en algún momento de sus vidas, terminarán cuidando a alguno “por en lo alto o por debajo” (es opinar, hijos o padres), incluso mucho antaño de que suceda. “En los relatos masculinos no aparece el cuidado y en los femeninos sí. Ellos por lo caudillo no se imaginan como cuidadores aunque vayan a terminar siéndolo”, señala Carrasquer.
Aunque quienes acceden al sector sabido valoran la transparencia del sistema, eso no quiere opinar que la Establecimiento este independiente de brecha de mercaderías. Desde la Asociación de Mujeres en el Sector Manifiesto denuncian que solo el 30% de los puestos directivos están ocupados por mujeres y que las cúpulas en muchos de los cuerpos no reflejan lo feminizada que está la función pública. Se suele citar el caso de la Judicatura, que concentra ya un 70% de aprobadas en las últimas promociones, pero cuya cúpula sigue copada por hombres. Aun así, las mujeres son mayoría en las llamadas “oposiciones duras”, las de los cuerpos superiores de la Establecimiento –más de 7.500 mujeres se presentaron a las de Diligencia de la Establecimiento Civil del Estado, frente a 3.624 hombres el año pasado–, excepto en las relacionadas con las STEM.
Muchos de quienes llegan a la filial con bagaje mencionado y con estudios superiores es clan que está llenando los huecos que existen en la Educación Secundaria con interinajes. Es el caso de Marga Cahner, psicóloga de 43 abriles de Badalona que ha recalado como orientadora en un instituto sabido tras toda una trayectoria en el sector social y a posteriori de tener tres hijos muy seguidos, dos de ellos prismáticos. “Poder librar cuando los niños libran es un plus”, admite. El delirio sindical de Mónica Infante fue más peculiar. Bióloga, una torcedura de rodillas la apartó de su trabajo como cuidadora de los delfines de Marineland. “Me encontré con 43 abriles pensando: ¿y ahora qué hago, si estoy súper especializada? Visité un laboratorio donde podría acaecer una plaza pero solo en una hora me agobié, si llevaba 20 abriles trabajando al sol, no me veía ahí encerrada”. Se sacó el Máster de docencia a distancia y accedió a una plaza en un Instituto de Formación Profesional en la Vall d’Hebron a través de la bolsa de plazas de difícil cobertura. “Ahora me dedico a otra clase de animales”, dice. A final de mes ingresa menos efectivo que antaño, pero considera que apetito más si lo cuenta por horas. “En un zoo marino, no hay horarios. Yo estaba 20 horas al día irresoluto del móvil, lo de ahora me parece un fasto”. Infante cree que los profesores con pasado aportan otra perspectiva a sus alumnos, pero, ahora que prepara Oposiciones para consolidar su plaza en junio lamenta: “ no es lo mismo hacerlo a los cuarentaypico con muchas cargas familiares que a los 22, cuando te esperan en casa con el plato en la mesa”.
“Me da seguridad aprender que si poco me parece mal se lo puedo opinar a mi director sabiendo que no por eso me van a echar. Cuando trabajaba en el sector privado siempre había aquello pasivo agresivo de: vaya, siempre te vas a tu hora”.

1
Cristina González Pérez (40 abriles)
“Tengo paga de productividad, días de independiente disposición…sólo le veo ventajas. El sacrificio del examen vale la pena”.
“Solo tengo el reconocido escolar y trabajé muchos abriles como peluquera. En absoluto me había planteado concursar y cuando me hablaron del trabajo que hago ahora ni siquiera sabía lo que era”.

2
Lola Martínez Díaz (52 abriles)
“Siento la satisfacción de haberlo conseguido y la tranquilidad de ser funcionaria. Me gusta mucho lo que hago”.
“Necesitaba un cambio porque en el sector social hay mucha inestabilidad sindical. Tengo tres hijos y trabajar en un instituto me permite conciliar. El horario es mucho más condensado y limitado”.

3
Marga Cahner (43 abriles)
“Noto que en el sector sabido es todo un poco más encorsetado, las cosas te vienen ya marcadas y hay menos iniciativa individual, pero aprendo mucho de mis compañeros”.
“Trabajé más de 20 abriles cuidando delfines y ahora me ocupo de otro tipo de animales”.

4
Mónica Infante (49 abriles)
“Ingresaba más efectivo en el sector privado pero en existencia gano más ahora si lo relación por horas. Ayer estaba irresoluto siempre del móvil. Ahora cuando refrigerio, refrigerio”.
“Estuve tres abriles sin trabajar porque cuidé a mi hermana enferma. Con un parón así y con más de 40 abriles, no te laman en las entrevistas, pero en la Establecimiento eso no importa”.

5
Verónica Estevan Huerta (47 abriles)
“Voy por mi terceras oposiciones en cuatro abriles. Cuando ves el número de plazas y la clan que se presenta, te parece que es impracticable, pero no lo es” .





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