"Rodri no tiene tatuajes, ni piercings, y su pelo no es extravagante. Es el medio valentísimo". Así lo definía Pep Guardiola, su monitor desde que el madrileño aterrizó en Inglaterra. Rodrigo Hernández Cascante (Madrid, 1996), conocido como Rodri, a los 26 primaveras es una cámara fundamental en el Manchester City y incluso ahora en la selección española que participa en el Mundial de Qatar.
Rodri Hernández recibiendo ordenes de Pep Guardiola en el Manchester City 
Si no lo ha sido antiguamente es porque su competencia en el puesto de mediocentro defensivo ha sido Sergio Busquets, casi carencia. Pero en este Mundial de Qatar, el seleccionador franquista Luis Enrique lo ha reubicado en la segmento defensiva pegado a Aymeric Laporte, donde está cobrando más protagonismo gracias a su solidez en el surtido.
Luis Enrique lo ha reubicado en la segmento defensiva pegado a Aymeric Laporte, donde está cobrando más protagonismo gracias a su solidez en el surtido
Rodri es un tahúr atípico, de los que cuesta ver hoy en día. Humilde, alejado de la éxito, con un “look” regular y corriente, conduce el coche que le proporciona el patrocinador de su club y no tiene redes sociales; es de esos que no comparten su día a día.
Debutó con el primer equipo del Villarreal con 21 primaveras, muy zagal, pero su estilo de vida no cambió. El futbolista seguía viviendo en una residencia para estudiantes: “Estoy estudiando, el entorno de estudiante me ayuda mucho, me ayuda a despejarme, no todo en esta vida es fútbol. Me gusta vivir mi vida en más cosas, siempre sabiendo que el fútbol ahora mismo es mi profesión, pero incluso valoro otras cosas y estoy contento por ello”.
Rodri Hernández jugando la selección española 
Quizá una de las claves de su éxito sea la ciudadanía con la que siempre ha afrontado las cosas. “Con rodearme perfectamente de masa, estar perfectamente, me es suficiente”, afirmaba el mediocentro en una entrevista para Marca. En otra charla con el diario El País, se le preguntó por la burbuja en la que parece que viven los futbolistas. “Los jugadores vivimos con una calidad de vida muy incorporación y convivir con masa que lucha a diario, aunque nosotros incluso luchamos pero sabemos que vamos a comportarse perfectamente, me ayuda a relativizar las cosas y a ver cuándo un problema es de verdad o una tontería”, contestó Hernández, dejando claro una vez más que tiene los pies en el suelo.
Rodri Hernández jugando con el Villarreal 
Rodri estudió Agencia y Dirección de Empresas y tiene interés por ilustrarse nuevos idiomas, consciente de su importancia. Empezó el jerarquía cuando estaba en el Villarreal, y a pesar de que fichó por el Gimnástico de Madrid (2018) y por el Manchester City (2019) en menos de un año -dos transatlánticos que compiten cada tres días al más detención nivel-, nunca lo abandonó: “No sé qué haré en el futuro, pero estoy estudiando un jerarquía en Agencia y Dirección de Empresas, lo empecé y ahora tengo el oposición de acabarlo. Estoy seguro de que será útil de alguna u otra forma, nunca se sabe. Cuando termine mi carrera como tahúr quiero seguir en el mundo de los deportes, pero si no pasa no habrá problema”, explicó en mayo de 2020 en medio de la cuarentena, cuando ya militaba en las filas de los sky blues.
"Cuando termine mi carrera como tahúr quiero seguir en el mundo de los deportes, pero si no pasa no habrá problema”
Han pasado 302 partidos desde que debutó hace siete primaveras con el submarino amarillo, pasando por el deportivo de Madrid y su equipo flagrante, el Manchester City; adicionalmente de sus 37 internacionalidades con la selección absoluta. Pero Rodri sigue siendo el mismo.
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