Las restricciones al paso de vehículos privados que comportará la nueva supermanzana del Eixample arrancarán a mediados de agosto, antaño de la puesta en marcha de la controvertida iniciativa, en cuanto comiencen las correspondientes obras.
Entonces entrará ya en funcionamiento el nuevo sistema de giros de este maniquí de peatonalización y los conductores no podrán circular más allá de dos tramos consecutivos en las zonas afectadas de las calles Rocafort, Compte de Borrell, Girona y Consell de Cent, en los nuevos ejes verdes. Solamente los ciclistas podrán recorrer estas calles de un extremo a otro.
Los trabajos, que costarán cerca de 53 millones, se desarrollarán durante ocho meses y medio
De esta forma, el acercamiento a un eje verde desde una calle transversal implicará la salida por la sucesivo calle transversal, y las futuras plazas que se montarán en los cruces de Consell de Cent con Girona, Rocafort, Comte Borrell y Enric Granados no se podrán cruzar tal y como se viene haciendo. Aquí los vehículos igualmente se verán obligados a rodar. Estos cuatro ejes suman 36 tramos y cuatro kilómetros.
El gobierno de la alcaldesa Ada Colau pretende de este modo acortar el tráfico privado de paso, impedir que los conductores empleen estas calles para cruzar el distrito. Los conductores siquiera podrán circular por encima de los 10 km/h. Para la facultad de estos primeros cuatro ejes verdes y cuatro plazas el Consistorio de Barcelona destinará hasta 52,7 millones de euros, concretamente 48,2 millones para los ejes y 4,5 para las plazas.
El plan municipal es que los trabajos de reforma en los diferentes viales se desarrollen de forma simultánea, primero en el costado mar y en una segunda período en el costado montaña. Se recolocarán las plazas para personas con movilidad estrecha y las zonas de carga y descarga se ubicarán en las nueve calles transversales de los ejes, así como 270 nuevas plazas de motos y las estaciones del Bicing. Durante las obras igualmente se generarán recorridos de peatones y se minimizará al mayor el tiempo de afectación en las terrazas. Al menos estos son los planes del ejecutante de la alcaldesa Colau.
La teniente de corregidor de Urbanística, Janet Sanz, igualmente adelanta que la campaña informativa dirigida a vecinos y comerciantes de las zonas afectadas ya comenzó esta semana, y que la retirada de las estaciones del Bicing, la reubicación de los contenedores de basura y el resto de los obligados trabajos previos a las obras empezarán en pocos días, más o menos a mediados de julio.
Diez equipos de informadores recorren ya estas calles para aclarar las dudas de la gentío. La inauguración de la nueva supermanzana tendrá emplazamiento durante la primavera del año que viene, muy probablemente antaño de las próximas elecciones municipales, aproximadamente ocho meses y medio luego del inicio de las obras propiamente dichas.
“De este modo Barcelona ganará hasta seis nuevas hectáreas de espacio conocido –abunda la teniente de corregidor de Urbanística–, seis nuevas hectáreas para retozar, caminar con seguridad o simplemente estar, tal y como ya hemos pasado que puede hacerse en el judería de Sant Antoni. Los carriles bici serán suprimidos”.
“Esta obra representa la gran transformación de Barcelona –prosigue la teniente de corregidor Sanz–. Hablamos de un gran cambio de maniquí. La carga y descarga y el paso de vehículos de emergencia y bicicletas, sin incautación, quedarán garantizados. Las personas y la lucha contra el cambio climático son la gran prioridad. Aquí no habrá asfalto. Todo el asfalto será sustituido por panots y piedra. Tendremos una plataforma única ¡y multiplicaremos por diez el verde del Eixample! Plantaremos más de 400 árboles”.
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