De las tres capas clásicas de los sistemas informáticos (computación, almacenamiento y networking ), las dos primeras han sido gradualmente abducidas por las ventajas de la migración a la abundancia; la tercera –las redes corporativas– se ha resistido, pero al final está en disposición de ser absorbida por el maniquí abundancia. La capacidad de que asimismo estas prestaciones se entreguen como servicio –o NaaS (Networking-as-a-service)– está provocando una ola de interés que se traduce en demanda efectiva. Es cuestión de tiempo que todos los proveedores especializados en redes se sumen a la corriente.
Uno de los primeros es Aruba, compañía fundada hace 20 primaveras y adquirida por HPE. Se ve a sí misma como pionera porque, desde el primer momento, ya apuntaba maneras: de inicio, su oficio eran las redes wifi para empresas y su seguridad inherente, pero su orientación temprana ya era el software. Con el cambio de propiedad en el 2015, se hizo doctrina. Fue el momento en el que una compañía que en origen era de hardware de red mutó en realidad en compañía de software, predica José Tormo, director regional de Aruba para el sur de Europa e Israel.
Hace unos cinco primaveras, la empresa –una vez integrada en HPE– decidió que si adecuadamente la infraestructura física seguiría implícita en su ofrecimiento, el heroína de batalla sería la inteligencia incrustada en la red. El ulterior paso fue marcarse la meta de conmover a ser una empresa 100% nubey montarse en el sucesivo desplazamiento de muchos procesos de las empresas alrededor de ubicaciones alejadas del centro de datos.
El maniquí NaaS abre otra tendencia: muchos procesos se alejan del ‘datacenter’
Su plataforma Aruba Central sería el eje sobre el que pivotaría esa función y sobre ella se montarían los servicios que los clientes podrían contratar por la entonces novedosa fórmula de plazo por uso, que ahora comparte casi todo el sector. ¿Venidero paso? Integrar esa fórmula en HPE GreenLake. Su consiliario delegado, Antonio Neri, prometió que todo el catálogo de la compañía matriz estaría acondicionado como servicio y mediante plazo por uso en el 2022 y está a punto de proclamar que así ha sido.
“Desde mi punto de olfato, el punto fundamental de esta proceso –explica Tormo– ha sido el refuerzo del peso del software y la analítica en las soluciones de Aruba. Esto es exactamente lo que los clientes esperan de nosotros: que les ayudemos a producir valencia y a discernir sus detalles para explotarlo”. La conversación entre ofrecimiento y demanda ya no paseo en torno a la tecnología, sino a las oportunidades de negocio que crea. “En su estado coetáneo, nuestras infraestructuras de red son capaces de guardar información acerca del comportamiento de los usuarios y, con el concurso de la inteligencia sintético, la hacen inteligible para los clientes”.
La transformación digital que toda la industria pregona se está haciendo ver en los resultados. “Tiene muchas facetas, pero creo que el señal básico es el avance de una nueva forma de consumir la infraestructura acondicionado”. El ritmo de la innovación está haciendo que mucho hardware instalado se haga obsoleto y escasee el personal con la necesaria formación. Las órdenes de pedido crecen –hasta un 45% en el caso de Aruba– y solo la crisis de suministros está frenando su entrega.
La IA incrustada en las redes permite analizar información para el cliente
¿Por qué poner tanto acento en el maniquí de servicio? Según Tormo, las consideraciones financieras son inevitables: el reemplazo de la inversión de caudal ( capex ) por el pago operante ( opex ) está cada vez más extendido. Tanto o más relevante es que las empresas recurren a múltiples nubes y adoptan nuevas formas de trabajo, porque el perímetro convencional tiende a diluirse.
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