Homeland, Euphoria, En terapia, Your honor y As wee see it son algunas series estadounidenses que se han basado en éxitos de la televisión israelí que, desafortunadamente, no hemos podido ver en España. Ahora, el canal Sundance TV nos brinda la oportunidad de visionar uno de los últimos éxitos israelíes, La tumba , un drama que parte de una premisa cuanto menos inquietante: ¿cómo resolver un homicidio si las víctimas están vivas?
A posteriori de un terremoto, aparecen tres esqueletos humanos en una fosa interiormente de una reserva natural. Cuando la policía comienzo a investigar se encontrará con un sorprendente cifra: los resultados de las pruebas de ADN de los fallecidos indican que son idénticos al de tres personas que siguen vivas. Tras este descubrimiento, la investigación se centrará en los tres identificados: un trabajador de la reserva natural que intenta criar a su hijo luego de perder a su mujer en un siniestro de tráfico; un comediante sensorial capaz de adivinar el pasado de las personas; y una reclusa que cumple condena tras ser acusada de homicidio.
Como no podía ser de otra forma, tras un inicio más cercano al thriller policíaco, la historia acabará desembocando en tramas más propias de la ciencia ficción. Un expediente que ya hemos disfrutado o sufrido, depende de los casos, en otras series como Perdidos o Fringe. Como espectador, me disgusta que en una serie planteada inicialmente en tono realista acabe cambiando de condición a medio camino. Me sentí engañado con Perdidos la temporada que finalizó con la desaparición de la isla donde se había estrellado el avión que realizaba el planeo 815 de Oceanic. Pero ya estaba aprehendido a los personajes de la serie y seguí su odisea hasta el capítulo final.
La tumba , que formó parte de la competición oficial de Canneseries 2020 y estuvo nominada a mejor serie en los premios de la Agrupación de Televisión de Israel, irá transmutando lentamente del condición policiaco al inexistente, con universos paralelos y viajes en el tiempo incluidos, aunque su gran mano es la construcción de esos tres personajes, su vinculación con los esqueletos y algunos giros de guion tan adictivos como imposibles.
Una historia que en alguna grado llega a estirarse demasiado pero que felizmente se limita a ocho episodios, un formato consumado y que hay que explotar antiguamente de que venga alguna condena estadounidense a adaptarla y la haga interminable.
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