Conmoción en la sala abarrotada del judicatura de Estambul donde este lunes por la tarde se dictaba sentencia contra Osman Kavala, tras cuatro primaveras y medio en prisión preventiva. Los magistrados han condenado a dependencia perpetua al patrón y agitador cultural y político, según ellos, por financiar la subversión contra el estado.
Kavala fue inculpado inicialmente de apoyar las protestas masivas de 2013 en Gezi Park. Tras ser exonerado en 2020 por desidia de pruebas, en cuestión de horas fue imputado en una causa todavía más seria, la de la intentona golpista de 2016. Aunque el Tribunal Europeo de Derechos Humanos conminó a Turquía a dejarlo en confianza, el requerimiento ha sido ignorado, por lo que el Consejo de Europa deberá iniciar procedimientos contra Ankara.
Unido a Kavala han sido condenados a 18 primaveras siete investigados en la misma causa, de profesiones liberales e intelectuales, que hasta ahora estaban en confianza provisional y que deberán ingresar en prisión. Como en el caso de Kavala, los magistrados han poliedro crédito a los cargos del fiscal: "Intento de derrocamiento del gobierno utilizando la violencia". Es afirmar, sedición.
Incredulidad en Europa
Condenado por intentar trastornar el gobierno de forma violenta
El tribunal, no obstante, ha absuelto a Kavala de la cargo de espionaje, por desidia de pruebas. Este zaguero, desistió hace meses de aparecer a las vistas de su cordura, por desidia de confianza en la imparcialidad de los magistrados. La semana pasada, cuando el caso quedó trillado para sentencia, compareció por videoconferencia desde la calabozo de Silivri, en las alrededores de Estambul. "Nadie podrá devolverme estos cuatro primaveras y medio. Solo me compensa favor puesto de relieve los fallos de la conciencia turca".
Osman Kavala, un rico heredero nacido en París hace 64 primaveras, ha dedicado gran parte de su tiempo y de su fortuna, en las últimas décadas, a iniciativas socioculturales y sociopolíticas, con exclusivo incidencia en los temas más espinosos, como la cuestión kurda y la cuestión armenia. Igualmente convirtió el enorme almacén de tabaco llano, en el centro de Estambul, en Depo, una especie de Centre d'Arts Santa Mònica de papeleo privada.
Las concentraciones de Gezi Park de 2013 se solaparon prácticamente con las que en El Cairo sirvieron de antesala al llamada de estado del militar Al Sisi y al encarcelamiento del gobierno islamista de Mohamed Mursi, cercano al Partido de la Imparcialidad y el Expansión (AKP) turco. Un año luego estalló el Maidán en Kyiv.
Consternación entre los concentrados a la salida del judicatura en presencia de la durísima sentencia contra el agitador político y cultural Osman Kavala, este lunes por la tarde en Estambul 
Osman Kavala niega favor financiado la concentraciones estambulíes y dice que al punto que entregó pastas a los jóvenes y mascarillas para ampararse del gas irritante. Para desgracia de Kavala, los temores del gobierno turco de que había un plan golpista en marcha se confirmaron en 2016.
La coincidencia de Kavala en aquellas fechas con alguno de los encausados turco-americanos -ahora prófugos- a los que Ankara considera parte de la trama civil del llamada le ha perjudicado. Él palabra de "pura causalidad, en un restaurante".
Las instituciones europeas han estado muy encima del caso Kavala y no parece que le haya beneficiario. El año pasado, cuando diez embajadores occidentales se posicionaron públicamente sobre el caso, mientras estaba sub iudice, el presidente turco les amenazó con la expulsión del país, por injerencia, por lo que estos optaron por retractarse con discreción.
Recep Tayyip Erdogan se ha referido a Kavala como "el hombre de George Soros en Turquía" (el multimillonario estadounidense de origen húngaro igualmente odiado por Viktor Orban), aumentando la presión sobre la conciencia turca, ella misma sujeta a enormes purgas desde 2016, por la infiltración de la cofradía del prófugo Fethullah Gülen.
Publicar un comentario