Hace tiempo que los periodistas deportivos sucumbieron en presencia de la colosal carrera de Rafa Nadal. No hay adjetivos por descubrir para describirle, sobados ya todos a lo dadivoso de los 17 abriles que separan su primer Roland Garros del posterior, obtenido el pasado domingo en presencia de el noruego Ruud. El tenista balear concita unanimidad, no solo por su extraordinario número de Grand Slams sumados (22, dos por encima de Djokovic y Federer), sino por su forma de entender el deporte desde títulos que promueven la competencia y una mentalidad ganadora insaciables pero incluso el respeto al rival y la humildad como títulos ineludibles. Estos días medios de comunicación españoles e internacionales han dedicado gran parte de su tiempo a
comentar la figura de Nadal. Su comportamiento, relato de muchos y en específico de los más pequeños, es muy valioso porque transmite que el éxito puede alcanzarse a través del fair play , una idea que vale la pena seguir aunque solo sea como inspiración.
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