La rivalidad entre las juventudes de la izquierda abertzale y una escisión surgida hace tres primaveras ha sentado un peligroso precedente en los últimos días. Las disputas entre Ernai, ordenamiento alegre de Sortu, y Gazte Koordinadora Sozialista (GKS), movimiento político que se define como comunista surgido de una escisión en las juventudes de la izquierda abertzale, han desembocado en varios episodios violentos. Los más graves han ocurrido durante este fin de semana en la Parte Vieja easonense, y es una quid aprender hasta dónde llegará esta subida en un momento en el que, con la arribada de las fiestas patronales, compartirán espacios de socialización.
Durante la tarde-noche del sábado se produjeron tres enfrentamientos físicos entre militantes de estas agrupaciones, con el añadido de que además participaron jóvenes de una tercera ordenamiento: Jarki, agrupación crítica con la cadeneta oficial de Sortu, pero que se ha adscrito con Ernai en relación con las últimas disputas.
En puertas del verano
La tensión entre Ernai y GKS ha cruzado la cadeneta del enfrentamiento físico en un momento preocupante
El detonante postrer de los episodios ocurridos este sábado en Donostia/San Sebastián tiene que ver con otra disputa ocurrida el pasado 24 de mayo. Entonces, se enfrentaron por el material que había quedado en el interior de un gaztetxe (centro alegre en un edificio ocupado) tras su desalojo, hace tres primaveras, y además se produjeron momentos de tensión en los que tuvo que mediar la Policía Municipal easonense.
Aquella disputa continuó a través de las redes sociales y, finalmente, desencadenó los incidentes de este sábado, sobre los que existen versiones contrapuestas que desde los dos lados se han afanado en difundir a través de las redes sociales. Los encontronazos entre las dos partes, no obstante, vienen de detrás.
Ahora, el hecho es que la tensión entre Ernai y GKS ha cruzado la cadeneta del enfrentamiento físico en un momento especialmente preocupante, con el inicio del verano y las fiestas patronales a la dorso de la cima.
Desde el espacio político de Sortu, partido que representa a la izquierda abertzale histórica adentro de la coalición EH Bildu, evitan pronunciamientos públicos en torno a estos episodios y desde los canales oficiales no se comenta un tensionamiento que, de puertas para fuera, está en boca de todos. Otras fuentes, no obstante, reconocen que existe preocupación y que no existe una hoja de ruta definida para tratar de reconducir la situación.
Desde GKS, por su parte, culpan a Sortu y EH Bildu de este tensionamiento por activo “diseñado una campaña de intoxicación” contra el espacio que representan, “apostando por sufrir la tensión a las calles de toda Euskal Herria”, según han señalado en un comunicado. Desde estas siglas les acusan además de protagonizar un “veto político” que les impide conseguir a vías de ingresos como la instalación de barras (en este caso, txosnas) en las fiestas patronales o de haberles “señalado y criminalizado” públicamente, especialmente a través de las redes sociales. Este colectivo ha manifestado su voluntad de que las aguas vuelvan a su cauce, si perfectamente ha subrayado su “compromiso de defender a la militancia”.
Manifestación de GKS en las calles de Pamplona, en enero.
Así las cosas, está por ver la deriva de una tensión que ha ido in crescendo en los últimos tres primaveras y que tiene que ver con la reconfiguración de la izquierda abertzale en el ciclo político que se inauguró hace una lapso con el fin de la violencia de ETA.
A pesar de que EH Bildu vive un buen momento político y mantiene sus mejores perspectivas electorales, en su espacio sociopolítico se han vivido divergencias evidentes en los últimos primaveras.
Las primeras en aparecer tuvieron que ver con la revisión crítica de la violencia y se canalizaron sobre todo en torno a las siglas ATA, un movimiento centrado en la reivindicación de la perdón y absolutamente contrario a una revisión crítica del pasado.
Este espacio se hizo especialmente visible en torno a 2015, si perfectamente esta abertura sigue abierta y se ha hecho diploma a raíz de la valentía de la cadeneta oficial del colectivo de presos, el EPPK, de finalizar con los ongi etorris, los recibimientos públicos a presos condenados por terrorismo.
En segundo extensión, en el postrer Congreso de Sortu, que se desarrolló durante el pasado otoño y se cerró en enero, se presentó una ponencia alternativa llamando a “recuperar la calle y no centrar los esfuerzos exclusivamente en la política institucional”. Este sector, liderado por varios militantes históricos de la izquierda abertzale, logró un 22% de apoyos y por el momento continúa conexo al partido, aunque desde posiciones críticas.
Con todo, la abertura que más preocupa en la izquierda abertzale desde un punto de horizonte social, aunque no electoral, es la que ha originado el surgimiento de GKS, cuya irrupción se produjo antiguamente de la pandemia.
El raíz de esta corriente, que evita la denominación de izquierda abertzale y se autodefine como “movimiento socialista”, está en el desligamiento del sindicato estudiantil Ikasle Abertzaleak de la cadeneta oficial marcada por Sortu. Se produjo en 2019, de la mano de buena parte de quienes ahora son las cabezas visibles de GKS.
Desde la militancia de esta ordenamiento y sus agrupaciones paralelas critican el “modismo socialdemócrata” de la izquierda abertzale y apuestan por la “construcción socialista desde el ámbito de los jóvenes”, en auspicio de un “Estado socialista vasco”. No ponen el acento en el eje franquista, sino que lo supeditan a una recital en secreto marxista de la coyuntura sociopolítica coetáneo.
El punto de inflexión en el expansión de este espacio político fueron sendas manifestaciones en Bilbao y Pamplona, en el mes de enero, a las que asistieron varios miles de jóvenes. El mensaje de la marcha arremetía contra “la ataque política y económica que impulsa la burguesía” y fue la demostración de fuerza que les ha reafirmado.
Ahora, queda la duda de si los incidentes del sábado en la Parte Vieja easonense, un espacio simbólico en el que la izquierda abertzale ha tenido peso, son un hecho incidental que se reconduce o desembocan en las próximas semanas en una subida inédita y de consecuencias inciertas.
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