Dos datos más que sorprendentes sobre Mallorca, una isla de poco más de 3.600 kilómetros cuadrados: el primero es que en un año prepandemia de covid recibía más de doce millones de turistas; el segundo, que en toda la isla no hay ni un solo río permanente. De hecho, los dos únicos cursos fluviales baleares como tales se hallan en Menorca y Eivissa. Es asegurar, que la isla decano se abastece de pozos y acuíferos.
La configuración kárstica de su circunscripción hace que toda el agua caída del Gloria se escurra rápidamente, desapareciendo de la superficie pero a menudo acumulándose en almacenes naturales subterráneos. Con ellos se alimenta a esa ingente cantidad de personas que cada año transitan por la isla más extensa de las Baleares.
Esta imagen de descuido de agua resulta chocante cuando se asiste al espectáculo natural de Ses Fonts Ufanes. Es un punto situado en una finca rural de titularidad pública citación Gabellí Petit.
El acuífero que se encuentra bajo este dominio está formado por materiales muy poco permeables. Es asegurar, que el limpio no encuentra guisa de escaparse. Cuando se produce un episodio de lluvias abundantes, la única guisa de salir es rebosando por la superficie. Así, un bosquecito mediterráneo de encinas de aspecto casi mezquino empieza a inundarse y de entre las rocas brota un agua pura y salvaje que exploración por dónde huir.
Mallorquines y foráneos suelen estar pendientes del engendro de Ses Fonts Ufanes
Mallorquines y foráneos suelen estar pendientes del engendro, pues se hace esperar, y a veces pasan primaveras sin que haga su aparición. Pero cuando se produce, el agua empieza a inundar Gabellí Petit y exploración la forma de encauzarse. Los geólogos aseguran que se comercio de la aliviadero procedente del vecino Puig Tomir (no estrictamente cercano, pues se halla en Escorca, más próximo a la costa occidental que del superficie por el que aparece el agua).
Pasa por las entrañas de la Tierra y luego exploración salir alrededor de el Torrent de Sant Miquel de guisa caótica, hasta que más o menos adquiere la forma de un río estacional y se detiene plácidamente en Sa Pobla, conveniente al poco desnivel del dominio, formando una zona de cañizares y marjales todavía esporádicos.
Las cuevas de Campanet son unas cavidades pequeñas pero tal vez las más interesantes de Mallorca
Este secreto perfectamente guardado por los mallorquines hasta hace pocos primaveras ha adquirido popularidad, por lo que ahora el paso está regulado por el gobierno autonómico. Hay un aparcamiento y una barrera que impide el paso de vehículos motorizados y hay que caminar por un sendero suficiente cómodo –aunque no adaptado para personas con discapacidades– que remonta la “orilla” de Ses Fonts Ufanes, llega a un tapia de piedra que se considera el punto más elevado donde brota el agua y se regresa por el flanco opuesto.
Ses Fonts Ufanes brotan de forma súbita, pasando de 0 a 3 Hm3 en cuestión de minutos. Se han llegado a registrar, sin secuestro, hasta 100 hectómetros, lo que convierte el espectáculo en poco mágico, con un ruido suficiente violento que proviene de las tripas del planeta.
Ermita de Sant Miquel de Campanet
Si por otra parte de asistir a este cotilla engendro natural se desea tener una idea de cómo puede ser el reservorio de agua que se halla bajo los pies de los visitantes, es buena idea dirigirse alrededor de las cuevas de Campanet. Se comercio de unas cavidades pequeñas pero tal vez las más interesantes de Mallorca, pues han sido poco alteradas con iluminación fabricado o mercadería de sonido. Por otra parte de estalactitas y estalagmitas, hay salas en las que se pueden contemplar otras formaciones larguísimas y finas conocidas como “espaguetis”. Las diferentes estancias han sido bautizadas. La más espectacular es la de la Palmera, por la formación rocosa que recuerda a ese árbol.
En las cuevas de Campanet se han antagónico restos del Myotragus balearicus, un antílope que habitó esta zona hace 4.000 primaveras.
Precisamente desde la entrada de las cavidades se puede iniciar la excursión alrededor de Ses Fonts Ufanes, que desde el año 2001 cuenta con la comunicación autonómica de Monumento Natural para asegurar su protección.
Desde Palma, la guisa más cómoda de calar a la zona es por la carretera Ma-13, tomando la salida posterior a Campanet y pasando próximo a la bellísima iglesia de Sant Miquel, documentada ya en el siglo XIII.
Cuevas de Campanet en Mallorca
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