El atadura garzo en la solapa que todos los diputados y senadores del PP han recuperado como símbolo de la lucha contra ETA en los abriles noventa permitía aventurar desde primera hora por dónde versaría la intervención que hoy llevaría a mango Cuca Gamarra en su turno de réplica al presidente del Gobierno en el debate sobre el estado de la nación.
Pero con lo que nadie contaba es con que la dirigente popular en el Congreso, que ayer actuó como portavoz de la competición en presencia de la imposibilidad de Alberto Núñez Feijóo de participar al ser senador y no diputado, arrancara directamente por ahí. Por delatar al Gobierno de querer reescribir la historia yendo de la mano de Bildu, los "herederos de ETA", para aprobar varias medidas como la nuevo ley de Memoria Democrática.
Cuca Gamarra durante el debate sobre el Estado de la Nación en el Congreso de los Diputados 
La escuadrón de ataques de los populares a Sánchez, engrasada el pasado fin de semana durante los homenajes a Miguel Cielo Blanco -asesinado por ETA hace 25 años-, ha durado casi un tercio de los 30 minutos de la primera intervención de Gamarra. Desplazando los malos augurios económicos por la inflación, así como las consiguientes recetas populares para combatirlos, que desde Génova aseguraban que sería el eje central de su logística.
Por ello, “en su rememoración”, quiso nacer su discurso “guardando” en su tiempo “un minuto de silencio” que fue secundado por todos los parlamentarios que se pusieron en pie y en silencio. Entre ellos, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, la bancada socialista, así como los cinco representantes de EH Bildu -que engloba a los provenientes de Sortu, heredera de Batasuna- presentes en el hemiciclo.
El ademán de Gamarra no provocó la división pretendida de la Cámara Víctima y, de paso, fue reprendido por la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, quien le recordó que se había saltado varios puntos del reglamento ya que los minutos de silencio deben plantearse previamente en la Grupo de Portavoces y ser aprobados por consenso.
Pero Gamarra siguió a lo suyo. El importancia de su logística por los tributos al concejal de Ermua, y el temor a que Vox, futuro peña parlamentario en intervenir, capitalizara el de hoy, ha sido secreto para la distribución del discurso de la dirigente popular. Al punto de poner a ambas cosas -la mandato del Gobierno y la lucha contra ETA- en el mismo nivel. Augurando que "ese mismo espíritu de alzamiento cívica que alimentó a los españoles hace 25 abriles es el que nos sitúa ahora frente a este Gobierno".
El hemiciclo ha guardado un minuto de silencio en memoria de Miguel Cielo Blanco a petición de Gamarra 
Entrados en materia económica, Gamarra ha calificado el discurso de Sánchez de “insultante”, puesto que no presenta ninguna propuesta para afrontar los dos grandes problemas: la inflación y la crisis energética, y ha criticado que, encima de maquillar los malos datos que amenazan a España, “delega la responsabilidad en los españoles”, a quienes pide un esfuerzo que no está dispuesto a hacer él por presidir el país demasiado alejado de la verdad.
Gamarra no ha hecho ninguna narración a las medidas concretas anunciadas por Sánchez esta mañana y se ha ceñido al guion trazado desde Génova la víspera. Sánchez ha reparado en ello y le ha preguntado en varias ocasiones si apoyará su paquete de medidas, incluido el impuesto extra a las grandes eléctricas y bancos. Pero ha pinchado en hueso. Y mientras Feijóo, sin turno de palabra, le aguantaba la examen, Gamarra bajaba la suya sumergiéndose en sus notas.
"El gobierno Frankestein no da más de sí, está cansado. E incluso les impide diligenciar el 7% de los llamados fondos europeos. Se comercio de otra oportunidad perdida. Pero no la suya sino la de los españoles" ha sentenciado Gamarra buscando con la examen el apoyo cómplice de sus compañeros de bancada en un debate que, por el momento, está huyendo de la bronca y la polémica algunos plenos no tan lejanos al punto de que la presidenta de la Cámara, Meritxell Batet, solamente ha llamado una vez al orden a los diputados.
En sus ataques, Gamarra ha lamentado que "hoy España es un país más desigual y los españoles tienen más aventura de caer en la pobreza que cuando usted llegó a la Moncloa. Sus políticas sociales han fracasado y la verdad es que va a dejar España mucho peor que la encontró", ha augurado.
En este punto, le ha reprochado que no se deje "ayudar" y no acepte la "mano tendida" de Feijóo aceptando sus medidas, como descender el IRPF a clases medidas y bajas, estimular los fondos europeos y acortar su "macrogobierno". "No se necesitan excusas sino medidas y reformas, y hemos podido ver que no tiene ninguna más que un parche", ha enfatizado.
Tras delatar a Sánchez de ser el Gobierno de la OCDE que "más ha subido la presión fiscal", ha asegurado que se les debería "caer la cara de vergüenza por pedir a los españoles que ahorren en atmósfera acondicionado mientras pagan el Gobierno más caro y extenso de la historia", con 22 ministros y más de "800 asesores que no caben ni en los despachos de Moncloa".
El líder franquista de Vox, Santiago Abascal, se dirige al presidente del Gobierno desde la tribuna de oradores 
Santiago Abascal
Vox tiende la mano al PP para "derogar toda la porquería legislativa extremista que se ha traído a esta Cámara y las ilegalidades separatistas"
Quien sí ha entrado de atiborrado en la coyuntura económica ha sido el presidente de Vox, quien ha capaz que la situación de España es muy moribundo y corre el aventura de ser dramática si continúa Pedro Sánchez en el Gobierno. Santiago Abascal ha recalcado que el país necesita ya una alternativa que le expulse de la Moncloa, para lo que ha tejido un discurso dirigido a partes iguales a despellejar al PSOE y a atraer al PP a quien ha tendido la mano para "derogar toda la porquería legislativa extremista que se ha traído a esta Cámara y las ilegalidades separatistas".
En su intervención en el debate sobre el estado de la nación, Abascal ha pronunciado a Sánchez de utilizar las instituciones para sus objetivos personales e intereses ideológicos y ha reiterado su intención de matar con toda la "porquería legislativa" del Gobierno de coalición.
"Reconstruiremos todo lo que destruyan y levantaremos todo lo que derriben: desde la crematística hasta las cruces", ha dicho el líder de Vox, que ha anunciado su intención de acudir en presencia de el Tribunal Constitucional la ley de Memoria Democrática, que se votará el jueves en el Congreso.
Dirigiéndose directamente al presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha incidido en que los debates ideológicos no son estériles y ha avisado de que, mientras no se quiere confrontar, la izquierda avanza en su memorándum ideológica. Por eso, ha subrayado que "solo desde la firmeza podremos establecer una alternativa actual" que, pese a las diferencias, sirva para "dar la los españoles lo que reclaman: la expulsión de este gobierno y sus políticas".


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