Las vacunas de covid no se estropean si se vuelven a congelar

Las vacunas contra la covid de ARN mensajero, las de Pfizer y Moderna,  se pueden retornar a congelar sin que pierdan su fuerza. Así lo indica un estudio de investigadores del hospital del Mar (Instituto hospital del Mar de Investigaciones Médicas) de Barcelona y de la Universitat Pompeu Fabra (UPF), que publica la revista Vaccines y que se ha poliedro a conocer hoy.

Las vacunas de ARN, dadas sus características, van ultracongeladas. Los nuevos estudios, importantes en este momento en que vuelve a repuntar la covid y puede necesitarse revacunar, permiten que se puedan descongelar las vacunas, preparar las jeringuillas para su utilización y volverlas a congelar y transportarlas a los centros de prevención garantizando la fuerza.

El hallazgo puede ayudar a ampliar la capacidad de estas vacunas, por ejemplo, en países con una red sanitaria precaria, que no permite el ultracongelado de las inyecciones. Esta característica de las vacunas ha sido un freno para su uso en algunos países. Menos del 12% de población de países de renta devaluación se ha vacunado, según la Estructura Mundial de la Sanidad (OMS), se recuerda en una nota de prensa del hospital del Mar.

Entender que las vacunas se pueden retornar a congelar igualmente puede proporcionar que no se desaprovechen dosis sobrantes de puntos de prevención, pensando que si se guardan van a perder efectividad, como pasó en la gran campaña de prevención en España para poner las primeras dos dosis.

Tras congelarlas de nuevo a -20º y a -80º dieron igual inmunidad

Para comprobar si las vacunas de Pfizer-BioNTech y Moderna se podían retornar a congelar ya preparadas las jeringuillas para su establecimiento, los investigadores utilizaron restos descartados en centros de prevención. Inyectaron una parte del producto a ratones de laboratorio en las condiciones habituales, recomendadas por los fabricantes. Otra parte se congeló de nuevo a -20ºC durante un mes, ayer de inyectarlas a otros ratones. Y otra parte de vacunas se congelaron a -80ºC durante un mes ayer de probarlas. 

"En todos los casos, los animales desarrollaron la misma respuesta inmunitaria contra el SARS-CoV-2, sin bienes secundarios", según la nota informativa. Se analizó la estabilidad del ARN mensajero de las vacunas y todos los resultados fueron normales.

Vacunación contra Covid-19 con Pfizer en el CAP Sant Cugat a mayores de 80 años. Una pareja reciben la vacuna en una consulta médica convertida en punto de vacunación

Profilaxis contra Covid-19 con Pfizer en el CAP Sant Cugat a mayores de 80 abriles 

MANÉ ESPINOSA

"Retornar a congelar las vacunas puede suponer un enorme avance, permiten maximizar la potencialidad de todos los viales reconstituidos y minimizar su desperdicio”, señala en la nota  Santi Grau, uno de los autores principales del estudio y director del campo de acción del medicamento del hospital del Mar.

Según la OMS, solo en Europa y en Japón se han perdido 240 millones de dosis, por desecharlas tras descongelarlas. Igualmente, una parte de las enviadas a los países en ampliación en el interior de la iniciativa COVAX no se han podido beneficiarse por problemas de caducidad. Simplificar la preparación de las inyecciones "continúa siendo un desafío para evitar la pérdida innecesaria de dosis”, señala Grau.

Así, se podrían incluso preparar las dosis en países con la debida infraestructura sanitaria, congelar las jeringuillas preparadas y  enviarlas a su destino para su utilización inmediata. El estudio solo ha mantenido la segunda congelación un mes pero se podría ver si la vida de la vacuna es más larga.

“La manipulación y retornar a congelar de las vacunas Cominarty, de Pfizer-BioNTech, y Spikevax, de Moderna, no degrada el ARN mensajero y sus cualidades son las mismas en las tres condiciones de experimentación evaluadas. La respuesta inmunitaria obtenida en los ratones no varía”, concluye  Giulana Magri, otra investigadora del IMIM-hospital del Mar. 

Sin más bienes secundarios

Rafael Maldonado, autor principal del estudio y coordinador del corro de investigación en Neurofarmacología-Neurophar de la UPF, apunta que “siquiera se detectaron bienes secundarios destacables en los animales que recibieron las muestras manipuladas en condiciones diferentes de las indicadas por los fabricantes en relación con la posibilidad de volverlas a congelar”.

Los investigadores creen que este trabajo puede proporcionar que las farmacéuticas cambien las recomendaciones de almacenamiento y manipulación de las vacunas de ARN mensajero contra la covid. Encima, apuntan que estas conclusiones pueden ser aplicables a otros tipos de vacunas. 

“La posibilidad de retornar a congelar las vacunas de ARN mensajero ya preparadas para su establecimiento en jeringuillas facilita exceder las limitaciones de las infraestructuras para las campañas de prevención de los países con rentas bajas y medias”, asegura la jefa del servicio de laboratorio del hospital del Mar, Olivia Ferrández. 

El equipo que ha hecho esta investigación ya demostró que las  vacunas, preparadas en jeringuillas, se podían transportar a temperatura concurrencia y con unas condiciones máximas de seguridad durante, como minúsculo, tres horas.

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