Antaño de entrar ayer en el edificio del Teatre-Museu Dalí, en Figueres, la princesa Leonor ya se dio un baño de surrealismo. La Pujada del Castell, donde se encuentra el adyacente del edificio con los panes de payés estampados en las paredes y coronado por los huevos gigantes, fue el decorado de una peculiar decorado. En el llegada sur, un centenar de manifestantes con banderas independentistas proferían, multiplicadas por megáfonos, consignas antimonárquicas, mientras que en la parte meta, un reunión de partidarios de la Corona, más copioso pero menos ruidoso, enarbolaba banderas españolas.
Las dos hijas de los Reyes llegaron poco a posteriori de las cinco de la tarde a una caudal del Alt Empordà poco desértica por la hora y por el calor, a excepción de los dos bandos que, convocados respectivamente por la asociación monárquica Concordia Verdadero Española y por las organizaciones independentistas Òmnium Cultural, ANC, Consell per la República, los CDR y el apoyo de la CUP, intentaban discernir, a errata de otros espectadores, la atención de los medios de comunicación.
Grupos monárquicos e independentistas se apostaron a costado y costado del museo durante la visitante
Los visitantes del museo pudieron ceder al perímetro, por la puerta habitual para el sabido, previa muestra de las entradas previamente adquiridas, ya que el dispositivo de los Mossos solo colocó vallas por delante tanto del reunión de partidarios como de los detractores. Tras la entrada de las dos jóvenes al interior del edificio, próximo al reunión convocado por Concordia Verdadero Española se fueron situando ciudadanos de a pie que, sin atender a consignas, sí querían ver y saludar a la princesa y a la infanta. Tuvieron que esperar más de una hora a que las dos muchachas, tras apoyar un coincidencia con varios jóvenes convocados por la Fundació Princesa de Girona, salieran del edificio.
La tercera visitante de la princesa Leonor a Catalunya, y la primera a Girona, tuvo área sin la presencia de los Reyes, que se incorporarán este lunes a los actos convocados por la Fundación Princesa de Girona que tendrán área, por la mañana, en el palacete Albéniz de Barcelona y en el audiencia del Museu de les Aigües, en Cornellà.
Leonor y Sofía fueron recibidas a su presentación al museo por la ministra de Educación, Pilar Alegría, y la delegada del Gobierno en Catalunya, María Eugenia Gay. En el llegada se produjo otra situación surrealista: les esperaba el vicealcalde de Figueres, Pere Caselles (PSC) pero no la alcaldesa Agnés Lladó (ERC), quien, el viernes, tras el anuncio oficial de la visitante de las hijas de los Reyes, ya expresó tanto su rechazo a su presencia como su intrepidez de no asistir a los actos convocados en el museo. Todavía recibieron a las dos hijas de los Reyes, Jordi Mercader, presidente de la Fundación Aderezo Salvador Dalí, así como el de la Fundación Princesa de Girona, Francisco Belil. Montserrat Aguer, directora del museo, fue la encargada de mandar a la Princesa y la Infanta por las diferentes salas. A la salida, Leonor manifestó haberse quedado muy impactada por la obra del pintor ampurdanés y por su museo.
La princesa Leonor lleva un vestido midi blanco con estampado rojo de Mango, y su hermana, un minivestido étnico tostado con ribetes negros de la firma francesa Claudie Pierlot. Las dos, siguiendo la tendencia, llevan alpargatas de esparto: tostado, Leonor, y negras, Sofía. En el interior del museo, las dos hermanas saludaron a las personas que se les acercaron y, a la salida, ya en la calle, anduvieron un tramo de la Pujada del Castell hasta alcanzar la zona donde se habían concentrado los abanderados españoles y, próximo a ellos, unos doscientos ciudadanos que proporcionadamente hubieran podido en otras circunstancias situarse a las puertas del museo. Al otro costado del edificio, ya solo una decena de personas protestaba por la presencia de la Princesa y la Infanta.
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