Psiquiatra en New York

El seguro mundo es New York. Si uno se acerca a la sinceridad del día, los trozos fantasmagóricos de la cosmópolis abrigados en nuestro ser desde el inicio de los tiempos modernos adquieren el valía de lo exagerado. Lo exagerado lleva inherente lo desbordante y lo estremecedor.

Los enfermos mentales en las avenidas no enmudecen. Gritan sus proclamas. Ya nadie audición porque todo es ruido. Los semáforos están envueltos en carteles con la imagen del Rabino Menachem Mendel Schneerson y la sentencia: “Messiah is here!” Sus “Siete Leyes Universales” para alcanzar la verdadera paz exigen no idolatrar ídolos, no blasfemar, no asesinar, no robar, no cometer infidelidad, incesto y homosexualidad. Siquiera ingerir carne de un animal que todavía está vivo. Ya nadie tiene fe porque todo es verdad. Las unidades móviles de “weed”, “Moon Rock” y chocolates patrullan las calles a cualquier hora pintadas del color de la esperanza. Ya nadie ve poque todo ciega.

Las estatuas sufren por los fanales con la oscuridad de los ataúdes […] lloras por las orillas de un ojo de heroína […] Agua fija en un punto, respirando con todos sus violines sin cuerdas en la escalera de las heridas y los edificios deshabitados. ¡Agua que no desemboca! *

Vertical

 EFE/Kai Försterling

Kai Försterling / EFE

Debajo de las lágrimas de Mónica Oltra hay un corazón destrozado;

debajo de su pena, hay una vidriera llena que roba el sueño;

debajo de su desgracia, los abrazos para ver el firmamento.

New York es exagerado. Valencia además.

* Lorca escribió «Pupila ahogada en el pozo» en el verano de 1929 durante su reconocimiento a New York.

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