Doble valor económica del Consejo de Ministros de esta mañana. Por un flanco, un gimnasia de realismo crematístico que ha obligado a abatir la previsión de crecimiento de 2023, y por otro, un aumento del techo de consumición para el próximo año un 1,1% superior respecto al presente.
En cuestión de crecimiento crematístico, el Gobierno ha corto 8 décimas su previsión para el próximo año, hasta dejarla en el 2,7%, como consecuencia del impacto de la supresión de Ucrania. Según el cuadro macroeconómico presentado por la vicepresidenta primera y ministra de Riqueza, Nadia Calviño, se mantiene la previsión de crecimiento del PIB para este año, que es del 4,3%, pero se deducción la de 2023. Las razones de este beocio crecimiento son los altos precios de la energía y los riesgos de suministro de gas a la Unión Europea, el endurecimiento de la política monetaria, y la previsible desaceleración económica de la zona euro y de Alemania.
"Todos los organismos prevén que España mantenga un cachas crecimiento en 2022, igual o superior al 4%, y un crecimiento importante en 2023, en torno o por encima del 2%", ha dicho Calviño, añadiendo que todos calculan que "España crezca por encima de la zona euro en 2022 y 2023".
Básicamente, la previsión de este año aguanta por el impulso del turismo y la inversión, pero se asume el frenazo en 2023.
Por otro flanco, el deflactor de consumo privado, indicador similar al de la inflación, se eleva al 7,8% este año y al 2,9% en 2023. "El principal contienda es la inflación", ha agradecido Calviño.
Para este año
Mantiene una previsión de crecimiento del 4,3%
Encima, el Consejo de Ministros de esta mañana ha apto el techo de consumición no financiero que supone el punto de partida para elaborar los presupuestos del próximo año. Será un nuevo récord, el tercero consecutivo, al situarse en 198.221 millones de euros, un 1,1% por encima de los 196.142 millones de euros de este año. La sigla del techo de consumición supone un remate que se establece al consumición de las administraciones públicas para afirmar de esta guisa, su control. Supone el mayor de medios que se pueden asignar y que, más delante, se detallarán en los presupuestos.
Al mismo tiempo que el techo de consumición, se ha fijado un objetivo del adeudo manifiesto para 2023 del 3,9%, lo que supone una disminución de 1,1 pp respecto al 5% de adeudo de este año. Son unas cifras que servirán de relato, pero que no serán de obligado cumplimiento. Un año más, las reglas fiscales europeas siguen suspendidas, gracias a la activación de la denominada cláusula de escape del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, para solucionar a los países reactivar la crematística a posteriori de la pandemia.
Es una relato, no obligatorio
Sitúa en el 3,9% el objetivo de adeudo de 2023
“Desde el inicio de la pandemia habremos corto el adeudo en más de un 60%”, ha dicho la ministra de Hacienda, María Jesús Montero al establecer el objetivo de adeudo para el próximo año. Es el brinco que supondría suceder del 10% de adeudo en 2020 al 3,9% previsto para 2023. Por otro flanco, se han aumentado dos décimas de ganancia de adeudo a las comunidades autónomas para que tengan más ganancia de consumición. Su tasa de relato pasa del 0,1% al 0,3%, dos décimas que asumirá la dependencia central.
Si el ejecutante consigue aprobar los presupuestos de 2023, será los terceros consecutivos del presente gobierno de coalición. La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha manifestado que calma aprobar las cuentas del próximos año “en tiempo y forma”, para que entre en vigor el próximo 1 de enero. Con el techo de consumición apto, se ha poliedro el primer paso.
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