La Copa del América acelera la reforma del Port Olímpic

La alternativa de Barcelona como sede de la Copa del América ha revolucionado los planes de renovación del Port Olímpic. El plan que debía ejecutarse por fases durante un grande período de renovación se solapará en los próximos meses para acortar dos abriles las obras y obtener a la competición deportiva, en el verano del 2024, con el espacio totalmente adecentado.

El cese de la actividad de restaurantes tan míticos como El Cangrejo Imprudente y La Barca del Salamanca no estaba prevista hasta el 2024, como insignificante, pero con el nuevo calendario deberán cesar su actividad a finales de este mismo año para principiar las obras a principios del próximo y tenerlo todo finalizado cuando lleguen los equipos de vela y sus aficionados a la renta catalana. Una inversión de 15,9 millones a través de la empresa municipal BSM supondrá la remodelación integral del terminal de Gregal. Las actuales carpas y clásicos interiores con fotos de famosos colgadas darán paso a un espacio gastronómico de inmueble abierta en espacios diáfanos, con techos altos y grandes ventanales con vistas a la playa de la Nova Icària para los más privilegiados.

Los merienda restaurantes que se instalen en el “observador gastronómico” serán escogidos por concurso conocido

El lavado de cara supondrá incluso una renovación de la proposición gastronómica con merienda restaurantes: cuatro de ellos estarán en la planta superior, con un voladizo que hará distinguir a los comensales prácticamente sobre el mar. Los otros siete estarán en la planta inferior, con vistas al puerto deportivo. Ahí mismo habrá incluso tres pequeños espacios gastrónomo que venderán productos alimenticios. Los ocupantes se escogerán mediante concurso conocido para configurar una propuesta que se complemente y que combine restaurantes de menú asequible con locales de precios más elevados y que aspiren a colarse en las clasificaciones donde todos quieren estar. El objetivo, según el primer teniente de corregidor, Jaume Collboni, es “reconciliar el Port Olímpic con el conocido tópico” mediante un maniquí que cuenta con la aprobación del Gremi de Restauració de Barcelona.

El nuevo espacio se ha falsificado como el “observador gastronómico del Port Olímpic” y supondrá incluso una mejor integración urbanística. Encima, cuatro grandes pérgolas fotovoltaicas se instalarán en unas cubiertas verdes de los restaurantes, reduciendo así el compra energético de la instalación y dando sombra a los nuevos rincones que se quieren difundir para aquellos que nada más buscan pasear por el orilla.

La transformación del dominio de restauración se sumará a los trabajos en el dique de amparo y a las obras que ya están en marcha donde ayer había algunos de los locales de ocio noctívago más indeseables de la ciudad. En su zona, el terminal de Mestral dará cabida a locales comerciales y oficinas para empresas relacionadas con el mundo del mar y la citación crematística celeste.

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