Nadie dará una mala palabra de los Falcó. La prensa social es notaria de ello. Carlos, marqués de Griñón, y Fernando, marqués de Cubas, la dejaron huérfana el mismo año con ocho meses de diferencia. A la crónica rosa y a su propia genealogía. Con ellos se fueron dos Grandes de España y un maniquí de conducta difícilmente repetible entre los de su clase: conscientes de su raza pero sin arrogancia alguna, compañeros de pupitre de un rey, discretos pero no reservados, con un pie en las páginas rosa y otro en las de color salmón, industriosos y 'disfrutones'.
No rehuían las entrevistas
Conscientes de su raza pero sin arrogancia alguna, compañeros de pupitre de un rey, discretos pero no reservados, vivieron con un pie en las páginas rosa y otro en las de color salmón
Carlos Falcó siempre fue un maniquí de amabilidad con la prensa.
El periodista Romualdo Izquierdo (La Rioja, 1967) no solo ha buceado en hemerotecas sino recabado, posiblemente, los últimos testimonios de quienes fueron sus coetáneos de infancia hasta el fatídico 2020 en que nos dejaron. Con esa ingente cantidad de información ha construido una hechos novelada: Los Falcó, Carlos y Fernando, los últimos aristócratas (La Esfera).
Tras este vademécum, que recoge detalles tan precisos como en casa de los duques de Montellano –padres de los dos y de los trágicamente fallecidos Felipe y Rocío– en la vida se comía más tarde de las tres menos vigésimo, que el ídolo de Fernando era el futbolista marroquí Larbi Ben Barek o cómo la adhesión jet society organizó un círculo de confianza para el entonces príncipe Juan Carlos de Borbón cuando Franco se avino a traerlo a España.
Fueron compañeros en el colegio Las Jarillas
El vademécum detalla costumbres privadas de sus padres, los duques de Montellano, y de cómo la adhesión jet society creó un círculo de confianza para el entonces príncipe Juan Carlos
Fernando era de perfil más bajo que su hermano. Uno y otro perdieron a otros dos hermanos, Felipe y Rocío, en sendos accidentes.
Carlos y Fernando eran hijos de Manuel Falcó Escandón e Hilda Joaquina Fernández de Córdoba, duques de Montellano y cuya comunidad acumulaba hasta 41 títulos, 13 grandezas de España y el honor de ser Hilda la última de las Damas de la Reina Triunfo Eugenia. Tras este intensivo trabajo de investigación, puede decirse que no queda nadie relevante por conocer de Carlos y Fernando. ¿Alguna apaño desconocida, quizá un hijo secreto? De existir, ya habrían aparecido. No hay fortunas ocultas ni disputa de títulos.
Marta Chávarri fue esposa de Fernando Falcó hasta que se descubrió que mantenía una relación con Alberto Cortina.
Isabel Preysler conoció a Miguel Boyer estando casada con Fernando Falcó. El divorcio fue fatal.l
“Son una comunidad aristocrática modélica, sin guerras internas como tristemente hemos manido recientemente entre los Alba”, remarca Romualdo Izquierdo, orgulloso tanto de su rigurosa reconstrucción biográfica como de la radiografía que traza de la España de cada momento, desde el aparición del franquismo hasta prácticamente anteayer. Por eso en la novelística encontramos jugosos datos inéditos, como los relacionados con el robo de 19 lienzos a Esther Koplowitz, que fuera esposa de Fernando Falcó abriles a posteriori de su divorcio de Marta Chávarri.
En ingenuidad, Carlos y Fernando coincidieron en algunas experiencias vitales casi simétricas, no solo la de expirar el mismo año y ver expirar ayer a sus hermanos Felipe y Rocío, los dos a causa de un aciago suerte. Los dos sufrieron la mediática infidelidad de sus esposas. “En los dos casos fueron muy públicas. El 'todo Madrid' cuchicheaba que Isabel Preysler le era infiel al marqués de Griñón con Miguel Boyer y cómo él se negaba a reconocerlo. Narro una tensa comida al respecto entre él y Fernando, cierta por lo que me han contado, en la que Carlos le acusa de poseer caído en la trampa de la derecha mediática. Miguel Boyer es un señor y cómo la va a construir a su esposa. Pero era cierto. Por su parte, Fernando se casa con Marta Chávarri, hija de aristócratas, una chica damisela y espectacular a quien doblaba en años. ¿Cómo termina? De la peor de las maneras. Marta le es infiel con Alberto Cortina”.
Alberto Cortina estaba casado con Alicia Koplowitz cuando comenzó a encontrarse con Marta Chávarri.
Con aquel escándalo los españoles se enteran de quiénes eran los Albertos, las hermanas Koplowitz, la encaminada fusión del Parcialidad Central con Banesto que se acaba frustrando… “Esa España de la 'beautiful people' de finales de los 80 y primeros 90 es fascinante: políticos, periodistas, empresarios, la Marbella del todo va correctamente… Por eso la hechos de los Falcó es tan interesante, porque permite radiografiar el país en esa época”, explica Izquierdo con entusiasmo.
En sus últimos abriles, la relación de Carlos, el más conocido de los dos, con Esther Doña lo convirtió en personaje del corazón de primera fila. Así lo ve Romualdo Izquierdo: “Hizo una suerte de arreglo hereditario parecido al de la duquesa de Alba cuando decidió casarse con Alfonso Díez. Su viuda, Esther Doña, llegó a un acuerdo con la comunidad para venderles la parte que le correspondió por herencia. Y todo con exquisita elegancia. Carlos apostó por ella hasta el final y se enfrentó a su comunidad: fíjate que al enlace no fueron sus hijos –que lo adoraban– ni su hermano Fernando. Él asumió que no contaría con su apoyo pero siguió delante. Y fue por inclinación, a esas paraíso de la vida, no lo dudes”.
Publicar un comentario