Muere Bill Russell, el jugador con más anillos de la NBA y leyenda de los Boston Celtics, a los 88 años

En los 80 una rivalidad cambiaría para siempre la NBA, la que protagonizaron Magic Johnson y Larry Bird. Eran como el agua y el grasa, como la confusión y el día. Antagonismo puro. Antiguamente de hacerse una amistad se ganaron el respeto mutuo pero nunca dejaron de guerrear a auxilio partido. Se trataba de Lakers y Celtics en estado puro. Pero mucho antaño que ellos, a finales de los 50 y durante los 60 otra rivalidad llenaba titulares y comentarios, la que escribían cada confusión de partido dos colosos bajo los aros, el serio Bill Russell, que ayer falleció a los 88 primaveras, y el más cabaretero Wilt Chamberlain. Pero en lo que no había color era en que el equipo de Russell, los Celtics de aquella época, se erigieron en casi imparables. Por eso y por su enorme calidad Russell se convirtió en el deportista con más títulos en la historia de la NBA. Aún lo es. Consiguió 11 en 13 temporadas, ocho de ellos consecutivos y los dos últimos haciendo las veces de deportista y de monitor, convirtiéndose en el primer técnico frito en las grandes ligas norteamericanas.

Si Chamberlain, que sólo se hizo con dos anillos, pasaba por ser una máquina de anotar y su récord de 100 puntos en un partido todavía está válido Russell (15,8 puntos de media por armonía) aportaba mucho en un sentido colectivo, centrado más en los rebotes (el segundo de la historia en este apartado) y en la defensa, aprovechando sus 208 centímetros de mérito. Militó durante toda su carrera en los Celtics, del 56 al 69, recibió en cinco ocasiones el premio de mejor deportista de la temporada y fue doce veces All Star. Ya antaño de entrar en la NBA era un pívot triunfador, ya que con la universidad de San Francisco se coronó en dos ocasiones en la NCAA. “Se ha marchado el campeón más conspicuo de la historia de los deportes de equipo”, señaló el comisionado de la NBA, Adam Silver. En su fenomenal historial igualmente figura un oro soberbio, el de Melbourne 1956.

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Bill Russell en una imagen nuevo

ANGELA ROWLINGS / AP

“Más allá de los triunfos, su forma de entender las batallas es lo que iluminó su vida. (...) Bill denunció las injusticias con implacable claridad con la que pretendía romper el status quo, y con un ejemplo que, pese a que nunca fuera su humilde intención, siempre inspirará el trabajo en equipo, el altruismo y el cambio”, aseguró su grupo en un comunicado.

Figura de los imparables Celtics de los 60 sus duelos con Chamberlain fueron célebres

Aunque dejó de envidiar hace más de medio siglo el rememoración de Russell ha sido permanente y ha sido habitual verle en las grandes citas de la venda norteamericana, siempre con un porte sobrio, de persona ilustre que se hace respetar allá donde va, un ejemplo que seguir. Eso sí, su carácter nunca dejó de ser introvertido y un tanto huraño, hasta el punto que no le gustaba carencia firmar autógrafos.

Nacido en 1934 en Luisiana, en el profundo sur atrapado en un régimen de discriminación étnico, Russell se convertiría con los primaveras en una voz autorizada en distinción de los derechos civiles. Se trasladó con su grupo a California en los 40 y no fue el primer frito de la NBA pero sí la primera gran figura afroamericana del baloncesto. En 1967 apareció en Cleveland en un acto cercano al pívot Kareem Abdul-Jabbar, la sino del fútbol estadounidense Jim Brown y el púgil Muhammad Ali para apoyar al púgil, perseguido por la jurisprudencia por su negativa a combatir en Vietnam. Antiguamente, en 1963, participó en la Marcha sobre Washington liderada por Martin Luther King.

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Wilt Chamberlain intenta un extensión frente a Bill Russell

Anonymous / AP

Incluso se posicionó de forma ferviente a distinción de Malcom X y vio cómo su casa en Boston era saqueada y ensuciada con excrementos, a pesar de que se trataba de una letrero en la ciudad. Su letrero siempre estará viva.

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