Jack Sweeney es un muchacho programador norteamericano que estudia Tecnología de la Información en la Universidad Central de Florida. Todavía es una irritante molestia para Elon Musk, Bill Gates, Mark Zukerberg, Jeff Bezos, los oligarcas rusos y celebridades como Kylie Jenner, Drake, Steven Spielberg y Mark Wahlberg entre otras. Mediante diversos bots bajo su control que cada día rastrean los transpondedores de las aeronaves (cuya información es de dominio notorio), podemos enterarse qué trayecto en jet privado han hecho cada uno de ellos y hacer las cuentas sobre la huella de carbono que dejan en el planeta. Como pueden suponer, es una obscena irresponsabilidad.
Controla todos sus jets
Un muchacho estudiante de Florida es una irritante molestia para Elon Musk, Bill Gates, Mark Zukerberg, Jeff Bezos, los oligarcas rusos y celebridades como Kylie Jenner, Drake, Steven Spielberg y Mark Wahlberg
Este es el jet del actor Mark Wahlberg, un Bombardier BD-700 Mundial 5000.
Hace tan solo 8 horas, el actor Mark Wahlberg aterrizó en Tucson (Arizona). Según hemos podido comprobar siguiendo el reconvención del avión, partió del aeropuerto de Coeur d’Alene (al meta de Idaho). El mismo reconvención por carretera le hubiese supuesto 22 horas. De acuerdo, aunque en el cine sea un héroe de influencia, no vamos a pedirle heroicidades en la vida efectivo, sin secuestro, el protagonista de Infinite venía de pirarse durante 11 minutos sobre Iowa siete horas antiguamente, lo que supuso la puesta en circulación a la ámbito de una tonelada de CO2.
Wahlberg siempre tiene cara de arrostrar mucha prisa.
Si Steven Spielberg hubiese usado un Ferrari para desplazarse de Teterboro (Nueva Elástica) a los Hamptons (Long Island, Nueva York) hubiese tardado dos horas y media pero emitido solo un 4 % de lo que expulsó a la ámbito en su jet. El cantante canadiense Drake tomó un planeo de 18 minutos desde Hamilton (Ontario) a Toronto; en coche hubiese tardado 50 minutos.
Les trae sin cuidado el planeta
Jenner prefiere subir a un jet privado que recorrer un tramo de carretera de 40 minutos. Su medio hermana Kim Kardashian es incluso proclive a los atajos aéreos
Kylie Jenner ha sido uno de las últimas nombres propios expuestos por los bots de Sweeney: la celebridad, hermana de Kim Kardashian, tomó el pasado 12 de julio un avión para cubrir la agotadora distancia que separa las localidades de Van Nuys y Camarillo, ambas en California. Estuvo en el tonada 17 minutos. En coche el plazo hubiera sido de 40. Sumado a que antiguamente de amputar se hizo una foto bromeando con qué opción era mejor, si el jet propio o el de su novio, el rapero Travis Scott… En redes se la comieron viva y la calificaron de “criminal climática”.
En 17 minutos, Jenner emitió una tonelada de CO2, aproximadamente una cuarta parte de la huella de carbono que una persona media emite en todo un año. El mes preparatorio se elevó solo para 9 minutos. Su medio hermana Kim Kardashian incluso es proclive a estos atajos aéreos, tal como recoge @CelebJets: ayer mismo, su jet voló de Niza a Nápoles quemando cinco toneladas de CO2. Dos horas y cuarto luego, despegaba de nuevo con destino a California.
Si se vende, que merezca la pena
Elon Musk le solicitó que dejara de rastrearlo por cuestiones de seguridad. Le ofreció 5.000 dólares y el bueno de Sweeney le respondió que se lo pensaría por 50.000 o un Tesla Model 3
En junio de 2020, Sweeney creó la cuenta de Twitter ElonJet, dedicada a rastrear el jet privado del magnate. Meses luego, Musk le solicitó que dejara de hacerlo por cuestiones de seguridad. Le ofreció 5.000 dólares y el bueno de Sweeney le respondió que se lo pensaría por 50.000 o un Tesla Model 3.
La industria aeronáutica privada emite más de 33 millones de toneladas de CO2 cada año. Es una cantidad importante, similar a la de un país escandinavo en el mismo etapa temporal, pero poliedro que transportan a tan pocas personas en comparación con la convencional que en proporción resultan entre cinco y 14 veces más contaminantes que los vuelos comerciales por pasajero y hasta 50 más que si uno viaja en tren. Según los últimos datos, el engendro dista mucho de ser un defecto norteamericano: en 2019, un décima parte de los vuelos contabilizados en Francia eran privados y la fracción casi nada recorrieron 500 km.
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