Un jugador del Milan, cacheado a punta de pistola por la policía

Tiemoue Bakayoko, componente del AC Milan, se vio envuelto en una tensa situación hace dos semanas cuando la policía detuvo su coche en pleno centro de la ciudad milanesa para cachearle exhaustivamente e incluso guardar su transporte a punta de pistola. Los agentes finalmente identificaron al componente, que pudo seguir la marcha con normalidad.

Tras trascender el vídeo de la decorado en las redes sociales, la policía salió al paso para defender este lunes que ese control era necesario dada la compromiso de una situación peligrosa que estaba ocurriendo en ese momento, en concreto un tiroteo que se había producido en una zona cercana, según pudo asimilar la agencia Reuters.   

“Junto a señalar que esta situación se dio en un contexto operante que justificó la acogida de las más altas medidas de seguridad”, indicó en un comunicado la policía. "Se llevó a parte de modo absolutamente conforme con el tipo de temor en curso (...) Una vez identificada la persona y comprobada su no intervención, se reanudó el servicio sin ningún tipo de observación por parte del interesado”, añadió.

Según la policía, el motivo del control fue porque el transporte que conducía el componente coincidía con el todoterreno del sospechoso huido. Bakayoko, cedido por el Chelsea hace dos abriles, se unió al Milan el verano pasado y incluso estuvo la campaña 2018-19 en San Siro. Hizo 14 apariciones en la Serie A la temporada pasada, cuando el Milan ganó su primer título de jarretera en los últimos merienda abriles.

La policía justifica la intervención y algunos usuarios en las redes tachan de racista la decorado

Por otra parte, algunas voces en las redes sociales han tachado de racista la intervención, concretamente las palmadas en la espalda de Bakayoko por parte de los agentes al término de la decorado "Las imágenes de la detención de Bakayoko sugieren un perfil étnico. Una habilidad discriminatoria que en una persona no famosa podría sobrevenir tenido graves consecuencias", escribió la ONG Indulto Internacional.

Post a Comment

Artículo Anterior Artículo Siguiente