Una visita inoportuna

Taiwán fabrica el 90% de los semiconductores de suscripción grado del mundo. Tanto Europa como Estados Unidos han entrado en una carrera para que esto deje de ser así y resolver lo ayer posible una de las mayores causas de disrupción en la esclavitud integral de suministro. Pero eso llevará algunos primaveras. Taiwán es todavía, con Ucrania, el país más políticamente contestado del mundo, en el centro de una confrontación que puede ir a más. Es, pues, una cuarto compleja que conviene tratar con delicadeza. 

Pero Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, ha viajado a la isla pese a que la Casa Blanca y el Pentágono le han preparado de que se proxenetismo de una recepción de suspensión peligro. Una recepción inoportuna en un momento en el que no se puede entretenerse con China, confederado y simpatizante de Putin en la supresión en Ucrania, pero que todavía no ha decantado del todo su báscula alrededor de Rusia. No hay ahora mismo materia más sensible para China que Taiwán.

Una visita inoportuna Video

Nancy Pelosi aterriza en Taiwán pese a las amenazas de China

Primer fabricante de semiconductores y país cuestionado, Taiwán es una cuarto frágil en el tablero geopolítico integral

El de Taiwán es un conflicto congelado desde 1949, cuando el gobierno nacionalista huyó alrededor de la isla para escapar de los comunistas de Mao Zedong, finales vencedores de una larga contienda. Receptora de una parte de la diáspora empresarial china, la isla se convirtió en los primaveras 80 en una dinámica caudal y las diferencias culturales con la China continental han alimentado un difuso sentimiento de independencia, facilitado en parte por el paraguas protector de Estados Unidos. 

Pekín ha tenido siempre en la memorándum la reunificación de la isla. Reconocerla como país es el peor agravio diplomático que se le puede hacer a Pekín. En 1955 taiwaneses y chinos intercambiaron disparos en el Cercano. Tres primaveras más tarde, Taipéi ganó una supresión naval relámpago posteriormente de que China bombardeara sus costas. En 1995 Pekín lanzó misiles en señal de protesta por la recepción del entonces presidente, Lee Teg-hui, a Estados Unidos. Estados Unidos respondió con el veterano despliegue naval en la zona desde la supresión del Vietnam.

China ha modernizado un ejército que se ha movilizado por la isla tres veces, en 1955, 1958 y 1995

Han pasado más de vigésimo primaveras de aquellos enfrentamientos. El ejército chino se ha modernizado (en parte con armamento ruso). Desde que accedió al poder en 2013, Xi Jinping  ha recurrido a un discurso expansionista del que Taiwán es parte esencial. Las aspiraciones alrededor de Taiwán se mueven entre el deseo y el cálculo de lo que supondría desatar un conflicto en estas circunstancias. Xi se arriesgó con Hong Kong, al reprimir con mano dura las manifestaciones pro democráticas de 2019 y finiquitar ayer del tiempo comprometido el fin del maniquí "un país, dos sistemas" en la que fue antigua colonia británica.

Pero una cosa es Hong Kong y la otra Taiwán. Un conflicto marcial en el Cercano es para Xi un dilema entre los réditos internos que pudiera obtener de una movimiento marcial y su coste positivo sobre el dominio. Más todavía este año, que debe culminar en otoño con su renovación para un tercer mandato (poco de lo que solo ha disfrutado Mao). En la conversación telefónica que mantuvieron hace unos días, Xi le advirtió a Joe Biden sobre Taiwán que "quien juega con fuego se incendio". Pese a la frase, los académicos perciben cierta contención en el jerga. 

Una visita inoportuna Video

China advierte a Estados Unidos que "pagará el precio" por la recepción de Pelosi a Taiwán

Ni a Xi ni a Biden les interesa ahora un conflicto de desenlace imprevisible como Taiwan

Ni a Xi ni a Biden les interesa ahora una confrontación por Taiwán. No para la diplomacia saco, consciente de la contención china en su apoyo a Rusia. No para Xi, en un año en el que la caudal crecerá poco por la mandato de la pandemia.

Pelosi viaja a la isla con una acreditada de hostilidad alrededor de el régimen chino. Igualmente con la éxito ganada de su voluntad de notoriedad y esa arrogancia tan estadounidense y naif de proclamar la defensa de la democracia en el mundo. En Washington señalan que una cosa es la Casa Blanca y otra el poder legal y que no pueden interferir en los viajes de la demócrata.

Si Biden, y con él Poniente, quieren percibir la supresión de Ucrania, deberán  mostrar poco más de empatía y poco menos de esa arrogancia idealista que desde el final de la Cruzada Fría tantos errores les ha costado.

 

Post a Comment

Artículo Anterior Artículo Siguiente