Llegó al Spotify Camp Nou al volante de un Bentley verde botella con una matrícula personalizada de su etapa en Munich, con sus iniciales y su número fetiche cliché. M RL 9999, se lee en la placa del coche. Es la marca que conducía históricamente James Bond, otro disparador que tenía número propio. Pero el Barcelona aún no es ese automóvil elegante, fiable, refinado y potente. Los lujos deportivos tienen esas cosas, que a veces se atascan en un día de mucho tráfico y comedón. No fue un buen día para los motores de muchos caballos. Lo comprobó Robert Lewandowski en sus primeros 99 minutos en la Muérdago española. Es lo que duró el partido. Pero ni así. Como en la temporada pasada, los blaugrana no pudieron martillar ni una vez al conjunto vallecano, humilde como un utilitario que sabes que nunca te va a dejar tirado, rodado y con muchos más kilómetros con Andoni Iraola al volante.
Ya son tres partidos seguidos sin marcar contra Dimitrievski. Ni con Raphinha, ese futbolista al que Xavi ve cosas de Neymar (sus regates) y Rivaldo (su disparo), ni con el polaco, el fichaje suerte en Can Barça y el punta con el que el Barcelona quiere competir cara a cara con el Madrid, porque casi garantiza un gol por partido.
El punta polaco da instrucciones anoche durante el duelo con el Exhalación
En la Bundesliga pasada marcó en las cinco primeras jornadas, en la Muérdago falló en su estreno
El primer tanto oficial con la camiseta blaugrana tendrá que esperar.
Entre agosto y septiembre del 2021, Lewandowski fue capaz de anotar en las cinco primeras jornadas de la Bundesliga, donde se movía como pez en el agua. El Borussia Mönchengladbach, el Colonia, el Hertha, el Leipzig y el Bochum no le pudieron frenar entonces. Sin requisa, ayer, en el minuto ocho ya se le vio arrodillado con los brazos estirados en cruz pidiendo, casi suplicando, por una desliz en el centro del campo, que finalmente el árbitro pitó.
Si alguno se imaginaba un apertura impactante como el de Romário en 1993 contra la Auténtico Sociedad, con un hat trick ... de vaselinas, esa imagen ya le quitó la idea de la cabecera. Catena y Lejeune, dos centrales que han pasado por la mili de Segunda B, en el Marbella y en el Villarreal B, respectivamente, le dieron la bienvenida al campeonato doméstico.
Le esperan otros, como Albiol, David y Unai García, Aidoo, Djené, Duarte o Roco, que no tienen mucho nombre, pero sí mucho oficio. Debe estar preparado para las curvas del camino.
Pudo marcar en la primera parte, a pase de Dembélé, pero le anularon el gol por un claro fuera de bisagra ya que estaba en posición ilegal. La conexión con Pedri, que tan perfectamente funcionó en el Gamper, pasó desapercibida. Siquiera sacó provechó de su poderío sutil porque sus compañeros todavía no le tienen tomadas perfectamente las medidas, aún no saben si los centros le gustan agitados o revueltos.
Lewandowski, su éxito le precede como al agente más conocido, atrae mucho a los defensas, y eso hace que provoque varias amarillas. Ayer Lejeune y Cisse se ganaron la polímero por hacerle ir al suelo cuando ya les había superado. Dos veces sacó la pistola para dispara. Un gran zurdazo salió fuera por muy poco, rozando el poste. Luego, forzado y medio cayendo, logró impactar una voleo que se fue por hacia lo alto. No hubo ningún invento que funcionase, aunque enseñó que quiere ser líder y, con los brazos, implicó al notorio, le pedía que animase más. La semana que viene, en San Sebastián, Lewandowski ya tendrá 34 primaveras. Y no irá en Bentley.
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