El Barça arrolla al Real Madrid y colecciona un nuevo clásico

El clásico vuelve a ser azulgrana. El conjunto catalán goleó al Verdadero Madrid y ya suma nueve victorias en los nueve clásicos que se han disputado desde que la entidad blanca crease un equipo femíneo. El Barça arrollo al conjunto de Alberto Toril, que no pudo hacer cero para evitar la goleada. Crnogorcevic ya adelantaba a las azulgranas a los 4 minutos de partido y Patri ampliaba distancias antiguamente del refrigerio. Aitana Bonmatí y Rolfö en la segunda completaron una goleada que podría suceder sido de escándalo de no ser por la sideral recital de la portera madridista Ceremonia.

El Barça salió como un auténtico vendaval, arrollando al Verdadero Madrid con constantes llegadas a la meta de una Ceremonia que se tuvo que aplicar a fondo para evitar el desastre. Geyse avisó del tormento que sería para la defensa madridista ya desde el segundo minuto de partido con un disparo que evitó la portera nave con el cuerpo, al más puro estilo del fútbol sala. Acto seguido Patri Chinarro estrelló un cabezazo en el madero. Un avisó más de lo que estaba por aparecer. En el minuto 4, el Barça ya iba por delante del registrador gracias a un remate de capital consumado de Ana Maria Crnogorcevic, que pudo ampliar distancias dos minutos luego de no ser por Ceremonia.

El equipo de Giráldez se sentía cómodo y ejercía una presión altísima que asfixiaba al Verdadero Madrid, completamente noqueado e incapaz de reaccionar. Sus únicas aproximaciones eran tímidos intentos de remitir el balón al dominio de Paños, pero la atenta defensa azulgrana lograba desactivar el peligro antiguamente de que llegase a ser efectivo.

Con el paso de los minutos, el Barça puso un poco más de pausa al repertorio, y esto le permitió al equipo de Toril tener un poco más de posesión, aunque siempre fue esterilizado. La primera vez que el Verdadero Madrid disparó a puerta no llegaría hasta el minuto 38, con un remate de Esther sin complicaciones para la portera alicantina. La ‘9’ blanca recibió completamente sola en el dominio, pero no se dio cuenta y se precipitó en el disparo, para desesperarse amoldonado luego y recriminar a sus compañeras que le avisasen de que estaba sola y hubiese tenido tiempo de controlar el balón y afinar su puntería.

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La recital sideral de Ceremonia ha evitado una goleada viejo 




SERGIO PÉREZ / EFE

El Barça siguió acumulando llegadas y a un minuto para el refrigerio, asestó la puntilla a un herido Verdadero Madrid. Patri Chinarro, delante la pasividad defensiva del rival, recibió el balón en el interior del dominio pequeña, lo bajó, levantó la capital y disparó al fondo de la red para poner el 0-2.

El equipo de Giráldez salió de los vestuarios con el mismo instinto dañino que en la primera parte. Geyse regaló un gol cantado a Crnogorcevic, pero la suiza se lo pensó demasiado y le dio tiempo a Ceremonia a reaccionar. No tendría la misma suerte la portera madridista cuando Aitana cazó un rechace luego de un pesado error de Rocío Gálvez para firmar el tercero y celebrarlo con enojo mientras se tocaba el escudo.







El Barça suma nueve triunfos en los nueve clásicos que se han disputado 

Toril movió piezas. Sentó a Esther y Toletti y dio entrada a Nahikari como máxima referente ataque, y a Olga Carmona. Tere Abelleira tuvo una yerro peligrosísima para intentar recortar distancias, pero ni a balón parado lo conseguía el equipo blanco, en cuyo seno iba creciendo la frustración.

Impotentes, las futbolistas del Verdadero Madrid endurecieron su fútbol, cometiendo varias feas entradas delante la permisividad de Marta Frías Acedo, que castigó más a las azulgranas. Uno de los duelos que más chispas hizo saltar fue el que disputaron Athenea del Castillo y una Rolfö que lo acabaría pagando con una cartulina amarilla. Pese a todo, la futbolista sueca no dejó de crear peligro con sus incursiones desde la partida izquierda hasta que, a diez minutos para el final del partido, vería premiada su insistencia anotando el 0-4 que acabaría siendo definitivo. El Barça colecciona un nuevo triunfo en un clásico, y ya son nueve de nueve.

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