Tanto World Athletics como la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) andan con la mosca tras la oreja. Entreambos entes se declaran superados por el pericón de positivos que los fondistas kenianos han registrado en las últimas semanas (van merienda en muy pocos días).
Y sin incautación, esa circunstancia escasamente afecta a los talentos de Kenia: ajenos a todo, Evans Chebet (33) y Sharon Lokedi (28) se han adjudicado este domingo el maratón de Nueva York, redondeando el sextete keniano.
Táctica desproporcionada
Daniel do Nascimento condicionó la prueba: pasó la media en 1h01m22s; se retiró en el km 32, roto
Los seis majors del 2022 han quedado en manos de los fondistas kenianos (el inmortal Eliud Kipchoge se ha impuesto en Tokio y Berlín; Amos Kipruto, en Londres; Benson Kipruto, en Chicago; y Chebet, en Boston y, ahora, en Nueva York), documento que revela su arrolaldor dominio en la distancia. No importa la sinuosidad del trayecto, ni las exigencias de los ritmos, ni la prestancia de los rivales.
Los kenianos se adaptan a todo.
Sharon Lokedi, ganadora femenina en 2h23m23s, y Evans Chebet, este domingo en Central Park 
Chebet lo ha hecho este domingo, en un día extraño en Nueva York. No hemos conocido gorros, manguitos ni guantes en el puente Verrazano, legendaria zona de salida en Staten Island. La temperatura superaba los 20ºC y el singladura era minimalista, de escasamente 8 km/h.
La prueba ha sido dispersa, condicionada por el termómetro y el achuchón de Daniel do Nascimento. El brasileño tiene el récord latinoamericano de maratón (de hecho, es el mejor entendido no africano del mundo: 2h04m51s), pero todavía tiene 24 primaveras y un espíritu impetuoso.
Tanto ímpetu le ha enredado.
Do Nascimento pasaba el 10K en 28m43s y el medio maratón en 1h01m22s, parciales desproporcionados que le habían permitido desobstruir un ganancia de 2m15s sobre sus desconcertados rivales, pero que han fracasado llevándoselo por delante. A la cúspide del km 30, se detenía en un baño portátil durante 18 segundos. Y en el 32, se desplomaba sobre el asfalto, víctima de calambres.
Mientras los servicios médicos le atendían, Evans Chebet pasaba por su banda.
Entonces, el keniano ya iba desbocado, muy implicado en su papel: ha sido primero o segundo en merienda maratones en los últimos cuatro primaveras, tenía la mejor marca entre los inscritos (2h03m00s) y había hendido un ganancia de vigésimo segundos sobre el resto.
Aferrado a ese ganancia, Chebet ha mantenido el tono hasta la meta en Central Park. Marcó 2h08m41s, para falta un marcón (el calor, el calor...), aunque sí un hito, el sextete keniano.
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