5 pasos para saber si estás preparado para la paternidad

Tener un hijo supone una de las mayores decisiones y más trascendentales que una persona pueda tomar, cada aspecto de la vida y de uno mismo cambiará. A partir de que nazca el bebé, el día a día y los planes de futuro girarán en torno a esa criatura completamente dependiente y necesitada de sus progenitores. Es por ello que no son precisamente pocos los que dudan acerca de si están o no preparados para la paternidad.

Incluso es posible que aquellos que siempre lo hayan tenido claro deban hostilizar con una avalancha de preguntas e inseguridades conforme se acerca el momento que parece adecuado. Pero, ¿y si no lo es? El psicoterapeuta Ann Davidman explica a un medio estadounidense cómo ha pasado las últimas tres décadas atendiendo a personas que no tienen claro si desean tener hijos. Unas dudas completamente comunes y que, según afirma, en algunos casos no desaparecen por sí solas como se tiende a creer.







¿Cómo aprender si se está preparado para ser padre?

El experimentado ha recopilado todas sus experiencias de los últimos treinta abriles, como asesor profesional en este tipo de casos, para difundir una forma de ayudar a los indecisos a salir de dudas. Se comercio de una serie de pasos que servirán para orientarlos a la hora de conocer mejor qué quieren positivamente.



Tiempo de alivio. Cuando el tema parece provocar más dudas y frustración que nunca, Ann Davidman aconseja dejarlo de flanco por completo durante un par de meses. Nadie de pensar sobre la paternidad o dialogar de ella, hay que evitarla durante este tiempo.







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Aceptar esas dudas. Dar el paso de ser padre es una osadía muy compleja y es positivo asumirlo, no es más que un proceso por el que muchas personas pasan a diario.







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Nadie de estudiar. Darle vueltas una y otra vez a los aspectos positivos y a los negativos de ser padre, como haciendo malabares con unos y otros, no servirá de cero. Solo provocará que estas personas se hundan más y más en las dudas.







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Los sentimientos te darán una pista. Ann Davidman recomienda poner en ejercicio una técnica. Consiste en nominar tres decisiones importantes tomadas a lo dispendioso de la vida y sobre las que se estaba seguro por puro instinto de que serían la opción adecuada. La secreto está en rememorar las sensaciones que se experimentaban al sentirse seguro de que eso sería lo correcto. Ya que es lo mismo que debería suceder con la osadía de la paternidad.







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Imagina ambas situaciones. Otro control que propone el experimentado se sostén en imaginarse los dos escenarios posibles. Convencerse a uno mismo de que se ha tomado la osadía de ser padre y analizar cómo afecta esto y qué sentimientos provoca. Y luego probar lo mismo, pero decidiendo que no. Cuanto más convencido se esté durante esta simulación, más información valiosa se podrá extraer.



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