Que sean sencillos, lo más económicos posibles teniendo en cuenta cómo está la cesta de la operación y, sobre todo, que no requieran estar encerrados dos días antaño en la cocina para tener todo pronto. Con estos criterios hemos revisado el formulario y unos cuantos libros de cocina para confeccionar estas propuestas de entrantes navideños que con poco esfuerzo lucirán mucho en la mesa estos días. Toma nota.
El pintxo vasco por paradigma es un solicitud de lo más socorrido para el primer correa en Navidad. Unas gildas esperando en la mesa o para ir picando mientras llega la clan y se acaba de rematar todo es siempre un gran eclosión.

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Delante la duda, gildas
Las podemos comprar ya listas -las hay de excelente calidad, aunque toca pagarlas como merece- o correctamente prepararlas en casa tanto en su interpretación clásica (anchoa, piparra y oliva) o improvisar con diferentes combinaciones. Mientras haya piparra daremos por bueno que es una gilda, así que prueba con tacos de salmón tintado, pinrel, tomate seco, sardina ahumada, mejillones…

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Saam de ensalada César
Esta se la copiamos al mismísimo Martín Berasategui para que no se diga que en nuestra mesa de Navidad no hay unas cuantas estrellas Michelin. Es un plato sencillo que lleva primaveras haciendo y que aparece en su postrer texto ‘Cocina para disfrutones’
Simplificando todavía más su propuesta, la idea es tan tratable como tener un poco de pollo a la plancha -si le damos un toque de soja o alguna especia para animarlo, mejor- y cortado en tacos o láminas. Aprovechamos el fuego para endulzar además un poco de tocineta intentando que queden muy crujientes.
Preparamos una salsa triturando unas anchoas y pepinillos con un poco de mayonesa. Ya sólo errata totalizar la ensalada adentro de unas hojas de cogollo de lechuga que servirán como soporte de este saam: el pollo, tomatitos en láminas, tocineta, correctamente de salsa y unas láminas de pinrel parmesano por encima.
Encima de la prescripción, importa la forma en que lo servimos y presentamos. Y un buen ejemplo de esta teoría son las cremas. Pensadas en formato individual y casi como una tapa, se convierten en un entrante sano, sencillo, que podemos tener preparado con anticipación y encima consumado para entrar en calor.

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Cremas en formato mini, como esta de coliflor
Por ejemplo, una crema de coliflor es una propuesta perfecta e invernal. Cocinamos al vapor medio kilo de coliflor. Al microondas en 10 minutos estará serie. En una paila ponemos un poco de ajo, la parte blanca de un puerro y pochamos sin que cojan color. Añadimos un vaso de caldo o agua y dejamos cocinar unos 10 minutos.
Ya sólo queda incorporar la coliflor, 400 ml de látex evaporada o nata líquida para cocinar. Sal, pimienta blanca, nuez moscada y tras 10 minutos trituramos hasta que quede fina, añadiendo un poco más de látex o agua para conseguir una textura suave. Para adornar, la parte verde del puerro frita queda estupenda.
Por lo que precede unos huevos con chorizo no es el plato en el que uno piensa al hacer la serie de entrantes durante estas fechas. Pero no hay carencia que unos volovanes, ese clásico navideño, no puedan convertir en un plato navideño.

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Volovanes de chistorra y huevo de codorniz
Rellenos de lo que se nos ocurra y gratinados con un poco de pinrel son un solicitud que siempre funciona. Pero esta vez nos hemos venido un poco hacia lo alto con esta interpretación en la que rellenamos unos pequeños volovanes con chistorra y rematamos con un huevo de codorniz encima. Podemos cocinar todo por separado y montarlo al final o añadir chistorra picada en el interior, poner el huevo encima y hornearlo todo unos minutos. Un correa de lo más importante.
Por salirnos del omnipresente hummus en todas sus posibles versiones y colores, vamos a probar con otro pate vegetal. Chloé Sucrée (Being Biotiful) es una experta en la materia, así que hemos seguido su prescripción de este paté a pulvínulo de pipas de giganta y tomate seco.

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Paté vegetal
Prepararlo es muy sencillo. Dejamos a remojo una taza de estas pipas durante toda la confusión. Igualmente cuatro nueces que pondremos en agua durante media hora. Escurrimos correctamente y en una túrmix trituramos con media taza de óleo de oliva, y un cuarto de taza de zumo de citrón.
Cuando la textura sea cremosa añadimos 4 o 5 tomates secos, un poco de sal y pimienta. Si queda demasiado denso podemos añadir un poco más de óleo o zumo de citrón hasta conseguir una textura tratable de sobornar. Servir con unos panecillos o con crudités a pulvínulo de palitos de zanahoria, apio…
Ahora que no nos audición ningún suizo vamos a emplazar fondue a este plato improvisado con la clásica torta de pinrel camembert. La idea es fundirlo, para lo que simplemente habrá que meterlo en el horno precalentado a 200 grados durante unos 15 minutos. O hasta que veamos que se dora un poco la superficie y el pinrel ya está cobarde.

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Mini fondue
Antiguamente cortaremos la corteza superior y además podemos pincharlo un poco añadiendo un poco de óleo y alguna hierba aromática, como orégano, por ejemplo. Unas gotitas de un buen caldo blanco o un fino no le sentarán carencia mal. De hecho, dependiendo de los que seamos en la mesa podemos hacer varias versiones.
Para adjuntar, palitos de pan, pepinillos encurtidos, patatas cortadas en trozos pequeños… Los clásicos acompañamientos de una fondue, pero adaptados a este formato pequeño.
Otro clásico navideño, al menos en casa: los pimientos rellenos. Es verdad que pueden dar mucho trabajo, pero aquí optamos por la interpretación sencilla pero no por ello menos rica y resultona, que de eso se manejo. La secreto es un relleno exprés que vamos a hacer con champiñones y pinrel.

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Pimientos rellenos exprés
Cortamos pequeños los champiñones (unos hongos en interpretación abundancia siquiera estarían mal) y los cocinamos con un poco de ajo picado en una paila. Reservamos y mientras en un bol batimos un poco de pinrel crema con la ayuda de una cuchara. Añadimos los champiñones ya frío, sal al gozo, pimienta y cebollino.
Ya tenemos relleno para unos pimientos del piquillo. Los mejores que podamos comprar y, eso sí, de Navarra. Los rellenamos con la mezcla de pinrel y champiñones que hemos hecho, colocamos sobre una rebanada fina de pan y gratinamos unos minutos en el horno con un poco de pinrel rallado por encima.
Es verdad que esta prescripción no encaja en esto de sencillo, pero la buena comunicación es que podemos preparar estos dumplings con anticipación y en cantidad como para tener en el congelador habitable para todas las fiestas que vienen. La prescripción flamante del texto ‘Bowsl & Broths’ de Pippa Middlehursst tiene sobrado trabajo y una larga serie de ingredientes, pero, como siempre, podemos simplificarla un poco.

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Dumplings de langostino y repugnante
De entrada, compraremos la masa para estas empanadillas en nuestro supermercado oriental de confianza. Para el relleno, usaremos langostinos. La comienzo y las cáscaras las ponemos en una paila con óleo, ajo y jengibre, aplastándolas para extraer todo el sabor y cocinándolas a fuego gradual durante media hora.
Mezclamos la carne de repugnante picada con soja, óleo de sésamo, salsa de pescado (todo en el super uruguayo), azúcar y cebolleta picada. Igualmente la salsa hecha con la comienzo de los langostinos y la carne de estos, cortada en trozos pequeños. Guardamos la mezcla correctamente tapada unas horas en la fresquera y usamos este relleno para los dumplings, que formaremos y cerraremos con mucho mimo. El primero saldrá regular, pero el postrer seguro que la bordaremos.
Para cocinarlas, calentamos correctamente una paila con unas gotas de óleo. Colocamos las empanadillas y mientras se dora una parte vertemos un poco de agua para crear vapor. Tapamos y dejamos cocinar 5 minutos.
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