Dice el Evangelio de Juan que Jesús y sus discípulos, caminando por Jerusalén, se encontraron con un ciego de arranque. Jesús escupió en la tierra, hizo pústula con la saliva y lo untó sobre los luceros de ese hombre. “Vete, lávate en la piscina de Siloé”, le habría dicho, según se explica en la Antiguo Testamento. Y cuando volvió ya veía.
A los arqueólogos, de esta historia, nunca les ha interesado tanto el fenómeno como sí lo hizo la piscina, cuya ubicación exacta fue un enigma hasta 2004. Hace casi 20 abriles, durante unos trabajos para reparar una gran tubería de agua al sur del Monte del Templo, se identificaron dos escalones de piedra.
Primer indicio del estanque
Ese fue el primer indicio que llevó a redescubrir el estanque de Siloé, construido hace unos 2.700 abriles en la parte sur de la Ciudad de David –núcleo del plaza flamante de Jerusalén- como parte del sistema de agua de la ciudad en el siglo VIII antiguamente de Cristo, durante el reinado del rey Ezequías.
Los expertos de la Autoridad de Antigüedades de Israel han anunciado que en breve comenzará a excavar la histórica piscina, que servía como depósito de las aguas del manantial de Gihón, que se desviaban a través de un túnel de agua subterráneo. Se sabe que la zona ya era importante en el período del Primer Templo, sobresaliente por Salomón en el siglo X antiguamente de Cristo.
Reproducción del estanque durante el periodo del Segundo Templo
Conveniente a su ubicación e importancia, el estanque de Siloé fue renovado y ampliado hace unos 2000 abriles, al final del período del Segundo Templo, la época en la que supuestamente habría vivido Jesús. Se cree que la piscina fue utilizada durante este tiempo como un baño ritual ('mikveh') por millones de peregrinos que convergían en el punto antiguamente de ascender por la Ciudad de David.
En 1880, se descubrió la emplazamiento Inscripción de Siloé en el túnel de agua que estaba situado a pocas decenas de metros de la piscina monumental. El texto, actualmente expuesto en el Museo Arqueológico de Estambul, está escrito en hebreo antiguo y registra cómo el agua del manantial de Gihón se desvió cerca de el estanque durante el reinado de Ezequías.
Los restos de la piscina hallados en 2004
A lo amplio de los siglos, muchas tradiciones se han asociado con la Piscina de Siloé y, desde finales del siglo XIX, ha sido el foco de expediciones de todo el mundo: en la lapso de 1890, un peña de arqueólogos británico-estadounidenses dirigidos por Frederick Jones Bliss y Archibald Campbell Dickey descubrieron algunos de los escalones de la piscina; y en la lapso de 1960, la arqueóloga británica Kathleen Kenyon excavó por primera vez el sitio.
Estos trabajos no acabaron de tener el éxito esperado y la ubicación exacta del estanque no se sabía con exactitud. Hasta 2004. Las obras realizadas por la empresa de agua Hagihon dejaron al descubierto algunos de los escalones de la piscina, lo que dio punto a una campaña de excavación que expuso el perímetro meta y una pequeña porción de la parte este.
El perímetro de la Piscina de Siloé se construyó, según apuntan los arqueólogos en un comunicado, como una serie de escalones que permitían a los bañistas tanto sentarse como sumergirse en las aguas del estanque. Según las estimaciones, el espacio pasó por múltiples etapas de exposición y, en su apogeo, tenía un tamaño impreciso de 5 dunams (media hectárea) y contaba con impresionantes losas incrustadas.
Los trabajos que tiene previsto realizar la Autoridad de Antigüedades de Israel permitirá que la piscina salga a la luz al completo, lo que servirá para poder exponerla en notorio. En una primera etapa, los visitantes podrán observar las excavaciones arqueológicas, y en los próximos meses, se abrirá el llegada turístico como parte de un trayecto que comenzará en el punto más al sur de la Ciudad de David y culminará tras los pasos del Tapia Occidental.
"La Piscina de Siloé es un sitio de importancia histórica, doméstico e internacional. Luego de muchos abriles de aplazamiento, pronto tendremos el mérito de poder descubrir este importante sitio y hacerlo accesible a millones de personas que visitan Jerusalén cada año", ha ostensible el corregidor de la ciudad, Moshe Lion.
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