No extraña que la política sea uno de los grandes temas de contemporaneidad recogidos editorialmente, como es el caso de Fake news (Debate), donde Daniel Gascón, en textos acompañados de ilustraciones humorísticas, hace una crónica de los últimos cinco abriles políticos en el estado castellano.
Igualmente hemos sabio a Lola García, quien tras transmitir su reconocida crónica sobre el procés en Catalunya, El desmoronamiento, excursión el foco en El tapia (Península) alrededor de Madrid para relatar las decisiones que allí se tomaron en unos abriles cruciales. Otro ejemplar de consulta obligada, La burguesía catalana (Península), de Manel Pérez, excursión sobre los poderes económicos y sociales de Catalunya y el descenso de su influencia política en la última plazo.
La periodista Lola García, directora adjunta de 'La Vanguardia' 
Pero no todo es crónica en lo que respecta a la política, además hay propuestas y diagnósticos. En El temps esquerp (Arcàdia) Raimon Obiols escribe sobre la desencanto política y reivindica la carestia de una gobierno limpia y constructiva. Aunque difícilmente podremos encarar este cambio sin conocer sus raíces. Para rescatar el pasado de un conflicto que parece interminable –el catalán y el castellano–, en Tot s’ha perdut (La Magrana) leemos algunos de los artículos de Gaziel, que fue director de La Vanguardia, en el primer tercio del siglo XX, en estampado de Jordi Amat con prólogo de Enric Juliana.
En la obra póstuma del escritor Vicenç Pagès se aborda la dinastía política más destacada de EE.UU.
Igualmente para comprender el empleo del que venimos –sobre todo el de las mujeres y sus luchas– recomendamos la ojeada de Film & Soda (Comanegra), una colección de artículos feministas publicados en los abriles 30 por la periodista catalana Rosa Maria Arquimbau. Otro ejemplar interesante sobre mujeres periodistas es A la recerca de la dona moderna (Comanegra) que compila los artículos de Anna Murià y es un refrendo de los abriles vigésimo y treinta en Barcelona a través de las esperanzas feministas.
El periodista Manel Pérez 
Si hablamos de movimientos transgresores no podemos olvidar el test de Juan Soto Ivars Nadie se va a reír (Debate), en el que narra las aventuras de Ignorado García, el atrevido que se dedica a parodiar el sensacionalismo que empapa tantos casos mediáticos La parodia además está en el ADN de Joaquín Cristalera. En Cuando te dejan (Temas de Hoy) el dandi de la tinieblas barcelonesa captura relatos costumbristas, que tiñen sus artículos en La Vanguardia. La nocturnidad además aparece en Narcisistas contemporáneos (Fórcola), en el que Luis de Valeroso Barga escribe sobre el aberración sociológico que ha impresionado los últimos cien abriles, de los playboys a las selfies.
El periodismo catalán de principios del siglo XX aporta los nombres de Gaziel, Murià o Arquimbau
Vivimos en tiempos escépticos y verdades que antiguamente parecían indiscutibles se desmontan sin piedad. Unos culpan al cine, otros al periodismo. En Kennedyana, obra póstuma del escritor catalán Vicenç Pagès, se aborda la dinastía política más destacada de EE.UU. y todo lo que significó para varias generaciones y para el propio autor (Folch & Folch en catalán y castellano). En Hollywood contra España (Espasa), Esteban Vicente Boisseau estudia las formas en las que el cine ha fomentado estereotipos, dando vida a la cartel negra antiespañola. El periodismo además ha sido objeto de crítica frente a la desidia de verdad que impera en nuestros días y así lo leemos en Digan la verdad (La Esfera de los Libros), donde Antonio Caño escribe sobre la pérdida de credibilidad de una parte de la prensa tradicional.
Asne Seierstad, periodista.
Para muchos lectores, un atractivo de la prensa se encuentra en sus secciones de pasatiempos. El responsable del crucigrama en catalán de este diario, y conocido escritor Màrius Serra, revela algunos de sus secretos en Per què soc enigmista / Por qué soy enigmista (Clar Books).
En el dictamen de la contemporaneidad no podía injuriar John Carlin, uno de los articulistas más leídos. En El futuro es lo que era (Folch & Folch ) –el título ya es sugerente– aborda los acontecimientos más relevantes de los últimos abriles, de la pugna al teletrabajo, pasando por la crimen de Mandela o Isabel II. La periodista Åsne Seierstad, reputada a partir de su obra El impresor de Kabul , además ha sido secreto con su bestseller Uno de los nuestros / Un dels nostres (Península), sobre la matanza noruega que nos adentra en la vida de uno de los terroristas más salvajes de Europa. Otro relato desgarrador al cruzar el Atlántico y aterrizar en Ciudad de México son Cartas de bienquerencia y rebeldía (Debate), las memorias de la pionera del feminismo mexicana Lydia Cacho. De su puño y verso nos adentramos en un México gobernado por el PRI, con todas sus violencias y mentiras.
El periodista John Carlin 
La crónica mexicana es equiparable a la del resto de América Latina, que aparece en Cólera (Emblema) representada desde su empleo más cínico y violento por un reunión diverso de autores, que nos adentran en las entrañas de un sur realizado de grietas, de la ley del engendro en Argentina al racismo en Colombia. Si tomamos el avión de envés a Europa nos encontramos con Adriático (RBA), donde Robert D. Kaplan hace un investigación geopolítico de los territorios que rodean este mar, marcados por la crisis de los refugiados, las batallas eléctricas y los nuevos populismos. Y continuando con la crónica viajera tenemos a Jordi Mancera y su autobiográfico Impulso nómada (Galaxia Gutenberg), en el que nos hace partícipes de sus viajes a Sudán e India y su posterior plaza en Egipto.
UCRANIA
No podemos cerrar esta sección sin mencionar algunos de los libros que mejor han conseguido acercarnos a la existencia ucraniana. Para quien quiera conocer mejor al presidente que desafió a Putin, en Zelenski. La forja de un héroe (Deusto), Andrew L. Urban y Chris McLeod escriben sobre el líder, desde su infancia hasta convertirse en el primer presidente agarrado del país. Un mensaje desde Ucrania (Debate) incluye los discursos de Zelenski y explora el país desde el 2019. Es difícil comprender el conflicto entre Rusia y Ucrania sin conocer sus orígenes. Por eso son aperos libros como Ucrania. La primera batalla de la Tercera Exterminio Mundial (Deusto), donde Yuri Felshtinsky y Michael Stanchev se remontan a los inicios. Las puertas de Europa (Península) de Serhii Plokhy permite comprender las disputas entre Rusia y Oeste por Ucrania.
A nivel más vivido, Andréi Kurkov escribe en primera persona Diario de una invasión (Debate). Una vidriera en Leópolis (AlianzaLit) de Żanna Słoniowska nos sumerge en la pugna a través de un fresco usual. En La guardiana de records de Kíiv (Navona) Erin Litteken muestra los diarios de una anciana, que arrojan luz sobre uno de los periodos más duros del pasado ucraniano. Por postrer, Vencimiento Belim indaga sobre el pasado en Mi Ucrania (Lumen) en búsqueda de verdades silenciadas por el gobierno ruso, para construir un significado para el presente desgarrador.
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