En Diegem (Bélgica) tenía empleo el tercer enfrentamiento de la semana entre los tres titanes de la coexistentes de oro flagrante del ciclocrós. Van Der Poel, Van Aert y Pidcock se medían de nuevo en el granito, está vez en el Superprestige de Diegem y con una peculiaridad exclusivo: De tinieblas.
En el espectro flamenco de Bélgica se respira ciclismo y en esta época del año el ciclocrós, para muchos, es más protagonista que la aparición de Papá Noel. La carrera de Diegem no se celebraba desde 2019 por omisión de la pandemia, y que modo de retornar al calendario de la disciplina reina de invierno.
La abundancia, la nocturnidad y los 6 grados de temperatura no fueron un impedimento para que un speaker de suntuosidad y un DJ mantuvieran a todo gas los miles de aficionados enloquecidos que se postraron en las barras laterales de la carrera.
Salieron con el pistoletazo de salida un total de 95 corredores aunque en la segunda de las ocho vueltas de la prueba la pirámide que divide a los muy buenos y las bestias inhumanas dictó sentencia. Un combate a tres bandas precioso durante buena parte del inicio dejaba en duda el devenir de la carrera: uno atacaba en la arena, otro a pie en los escalones, otro apretaba en el granito o esprintaba en el tramo de asfalto...Todo era posible.
El de ayer fue la mejor batalla de los 3 fuera de serie de la temporada
Mathieu Van der Poel ponía la casa de campo para sacar delantera a partir del ecuador de la prueba, un esfuerzo extra que le saldría caro más delante. Wout Van Aert fue capaz de remontar desde el tercer puesto el liderato, hurtar a Pidcock a rueda en segundo puesto y hacer inexcusable, poco a poco, la hecatombe de Van Der Poel, que, falto de piernas, iba confirmando a medida que se acercaba el final que no optaría ya más al liderato en Diegem.
Pidcock vs Van Aert
Un final mano a mano
Por su banda, Van Aert y Pidcock protagonizaron un “toma y daca” formidable hasta la octava y última dorso dónde se iban adelantando mutuamente. En un momento, Van Aert tiró sus anteojos al suelo para asegurar su visibilidad, apretó en el tramo escalonado, fue solvente en el granito y en el tramo asfaltado esprintó de modo imbatible para cruzar la meta puño en detención y tierra fuera, ya roto. Pidcock llegaría segundo a 6 segundos y Van der Poel, descolgado, quedaba tercero a 33 segundos
Desde 2015, es la primera vez que apetencia dos pruebas de ciclocrós consecutivas con Van der Poel presente. “Esto no puede ser saludable”, dijo Van Aert tras su sufrido triunfo con una sonrisa. Pidcock llegó a soñar con el triunfo: “Pensé que lo tenía”. Por otra parte, y con rostro serio, Van der Poel “lamenta” que acaba esta ráfaga suya en Diegem: “No tuve piernas para perseverar el hueco”. Pese a ello, fue muy aclamado en el podio, pese a que el triunfador fue el hospedador. Entre los españoles, el mejor fue Felipe Orts, 19º. Este viernes se verán las caras por cuarta y última vez esta semana para despedir el año en el Exact Cross de Loenhout, todavía en Bélgica. Una buena forma de despedir el válido y ya tardío 2022.
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