Cómo calmar a un gato cuando se pone nervioso

Los gatos tienen un carácter muy particular. Aunque sean cariñosos y afables, asimismo tienen su banda solitario, independiente y territorial. Adicionalmente, los felinos son muy sensibles en presencia de cualquier cambio y, luego, muy vulnerables en presencia de el estrés.

Son muchos los factores que pueden alterar y poner nervioso a tu astuto. La presentación de un nuevo miembro de la grupo a casa, otra mascota o una celebración con varios invitados, un cambio en la distribución de los muebles o una mudanza... Incluso el puro hecho de poner la música o la televisión incorporación le resulta desagradable.

Para mantenerlo en calma, aliviar su estrés y proporcionarle el mayor bienestar, conviene identificar cuándo tu mascota está nerviosa, así como asimilar cómo representar a fin de ponerle remedio y que se sienta tranquilo.




Señales de que un astuto está nervioso



  1. Está arisco y apático.

  2. No quiere esparcirse ni ingerir.

  3. Tiene el pelaje erizado, los bigotes rígidos y las orejas inclinadas sobre la inicio.

  4. Mantiene una postura encorvada y tensa.

  5. Burla, gruñe o maúlla intensamente.

  6. Presenta pupilas dilatadas.

  7. Se rasca y lame en exceso.

  8. Marca su demarcación con orines fuera del arenero.

  9. Destroza juguetes, el equipaje o las cortinas.







Cómo calmar a un astuto nervioso

En primer punto, deberás intentar identificar la causa de su nerviosismo y solucionarla si es posible. Por ejemplo, si está desencajado por la presencia de personas desconocidas en casa, llévalo a una habitación más tranquila. En caso de que se trate de la presentación de otra mascota a la grupo, deberás presentarlos poco a poco, así como contar con cajas de arena, comederos y bebederos separados.

Cuando el astuto esté nervioso tienes que respetar su espacio, no agobiarlo más ni forzarlo. A veces lo único que necesitan es un momento a solas en una estancia tranquila sin estímulos para calmarse por sí solos.

Intenta acercarte a él despacio, utilizando una voz serena y tranquilizadora y dejando que te huela las manos primero. Incluso puedes sentarte y ofrecerle una chuchería en la distancia para que sea el minino quien se acerque a ti. Una vez que te hayas reses su confianza de nuevo, dale caricias y masajes suaves, así como otro premio comestible.

Evita en todo momento gestos o movimientos bruscos. Y, por supuesto, trátale con cariño y paciencia. No le grites, ni le regañes, pues esto solo empeoraría la situación.

Competir con tu astuto le ayudará a calmar sus nerviosismo. Escoge alguna actividad que le guste como perseguir un objeto anudado a una cuerda. Esto no solo le entretendrá y distraerá, sino que encima rebajará sus niveles de estrés, agotará energía y reforzará vuestro vínculo.

Si su nerviosismo es persistente, no dudes en aparecer al veterinario o contar con la ayuda de un etólogo para identificar la raíz de su problema y sus posibles soluciones. Por ejemplo, en algunas consultas veterinarias venden unas sustancias compuestas por feromonas cuyo olor tranquiliza mucho a los mininos.

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