El Senado vuelve a apelar al TC, ahora progresista: “La función legislativa corresponde a las Cortes”

El Senado, presidido por el socialista Ander Gil, vuelve a la carga para tratar de revertir una audacia del Tribunal Constitucional (TC), que en diciembre estaba presidido por Pedro González-Trevijano y aún ostentaba una mayoría conservadora, que podría sentar, a querella de los letrados parlamentarios, un peligroso precedente para el futuro. La Cámara Adhesión registró el pasado jueves 12 de enero, en presencia de el Constitucional, un nuevo escrito de alegaciones, al que ha tenido ataque La Vanguardia, para que ordene el progreso de la medida cautelar que suspendió, a instancias del Partido Popular, la tramitación parlamentaria de la iniciativa que intentaba desbloquear la renovación de la propia corte de garantías. Las nuevas alegaciones llegan ahora a un TC presidido por Cándido Conde-Pumpido, con mayoría progresista, que podría corregir una polémica audacia previa, que abrió una bajo crisis institucional y disparó la confrontación política.

El Senado demanda así el progreso de aquella medida cautelar, “aunque carezca de bienes prácticos y como una reparación simbólica”, pues no en vano ya quedó desbloqueada la renovación del Constitucional por otra vía, para que “pueda organizar contra su utilización en el futuro”. “Con todo el respeto al Tribunal Constitucional, la función legislativa corresponde al Congreso de los Diputados y al Senado”, advierte el escrito de alegaciones.

“Con estricta sujeción a los términos establecidos en la Constitución, corresponde al Congreso y al Senado, mediante la ley orgánica prevista en el artículo 165, regular el funcionamiento del Tribunal Constitucional, el estatuto de sus miembros, el procedimiento en presencia de el mismo y las condiciones para el control de las acciones. Por tratarse de una ley orgánica, solo las Cortes Generales tienen constitucionalmente atribuida la mano de aprobar esa norma y, lógicamente, además sus modificaciones”, defiende el texto.







“Lo único cierto es que, a través de la medida cautelar, se ha impedido preventivamente a las Cortes Generales cultivar su potestad más característica: la de firmar”

Ya conocidos los fundamentos jurídicos, y no sólo la parte dispositiva, de la audacia del TC de suspender cautelarmente esta tramitación parlamentaria, el Senado reitera las alegaciones que ya presentó el pasado 20 de diciembre y añade otras nuevas. La Cámara Adhesión insiste así en la “bajo perturbación de las Cortes Generales en el control de su función legislativa”. “Lo único cierto es que, a través de la medida cautelar, se ha impedido preventivamente a las Cortes Generales cultivar su potestad más característica: la de firmar”, denuncia el escrito.

La audacia que adoptó el TC, a su querella, “desemboca de facto en un control previo de constitucionalidad, no solamente no previsto en la ley orgánica del Tribunal Constitucional, sino expresamente derogado mediante la ley orgánica 4/1985”. La Cámara Adhesión rebate así el argumento, “infundado” en su opinión, que esgrimió el TC, “que conlleva el peligro de que se pretenda que la ley orgánica del TC actual se constituya en parámetro de la constitucionalidad de su eventual reforma, lo que, llevado al extremo, podría concluir en la irreformabilidad de dicha ley orgánica”. “Los preceptos de la ley orgánica del TC y sus modificaciones tienen como único canon de constitucionalidad a la propia Constitución y corresponde en monopolio a las Cortes Generales la audacia sobre su modificación, como es natural, con plena sujeción a los preceptos establecidos en la Constitución”, advierte el escrito de alegaciones.

“Será el Tribunal Constitucional -siempre a posteriori, no ex en presencia de, y, en todo caso, a instancia de quien tenga certificación y no motu proprio-, el entraña que pueda repasar que las modificaciones introducidas no vulneran la Constitución. Pero, en ningún caso puede reafirmarse, como parece deducirse de la argumentación contenida en el utilitario que rebatimos, que las modificaciones de la ley orgánica del TC se hallen sujetas a la ley actual, singularmente los relativos a la designación de magistrados del tribunal”, zanja el escrito del Senado.







El Senado ya alertó de las “impredecibles consecuencias” que podría tener la audacia del TC, por interferir en una tramitación parlamentaria

El pasado 20 de diciembre, el Senado ya registró una primera impugnación en presencia de el TC contra su audacia de aceptar las medidas cautelarísimas requeridas por el PP y suspender la tramitación parlamentaria de las enmiendas impulsadas para modificar el sistema de alternativa de los magistrados del propio entraña de garantías y forzar su renovación. La Cámara Adhesión advirtió de las “impredecibles consecuencias” que, a su querella, podría tener la audacia del TC, al interferir en el explicación de una tramitación parlamentaria en curso, lo que el propio Gobierno y las Cortes Generales interpretaron que podía sentar un peligroso precedente de cara al futuro. “La suspensión ocasiona una perturbación de la máxima empeoramiento a un interés constitucionalmente protegido”, alegó entonces el Senado, adicionalmente de producir “un perjuicio irreparable a la autonomía parlamentaria”.







El TC, presidido por Trevijano, desestimó las primeras alegaciones del Senado; pero ahora Pumpido está al frente del organismo, y con una mayoría progresista

El entonces presidente del TC, Pedro González-Trevijano, convocó de emergencia al pleno de la institución, aún de mayoría conservadora, que desestimó los argumentos esgrimidos por el Senado y por la Fiscalía de la propia corte de garantías. El Gobierno logró finalmente el desbloqueo del TC por otra vía, gracias a la táctica adoptada por los vocales progresistas del Consejo Común del Poder Sumarial. Hoy, el presidente del TC es el progresista Cándido Conde-Pumpido, y el propio organismo además está conformado por una mayoría progresista. Así que el Senado insiste en intentar revertir aquella audacia de suspender una tramitación parlamentaria, para que no ampare futuras situaciones como la registrada el pasado mes de diciembre, que abrió una bajo crisis institucional. Y confía en que ahora pueda conseguirlo.

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