Cómo pararle los pies al acosador sexual sin que sentirse rechazado le haga enfadar. Esa era la gran preocupación de las presuntas víctimas de Plácido Domingo cuando ejercía de divo "intocable" del mundo operístico y se permitía propasarse en el mismo teatro y, según aseguran esas mismas colegas de profesión, desestabilizarlas con insinuaciones fuera de extensión o llamadas a altas horas de la crepúsculo. "Que no se enfade Plácido". "Él era un Jehová". "Era intocable".
El tenor castellano cortaba el bacalao en la esfera operística internacional hasta tal punto que para las sopranos era una muy mala nueva que se fijara en ellas, pues no es que tuvieran la posibilidad de hacer carrera a cambio de favores sexuales, sino que se veían empujadas a ser permisivas a aventura de que, de lo contrario, el patrón e influyente cantante y director musical arruinara sus carreras. "Qué pena, habrías podido tener una bella carrera", le dijo a la soprano uruguaya Luz del Alba Rubio cuando ésta le rechazó.
Las artistas se veían empujadas a ser permisivas a aventura de que, de lo contrario, el influyente cantante arruinara sus carreras
Así se desprende de las entrevistas que el software Salvados ha realizado a diversas supervivientes de este sonado #MeToo del mundo de la ópera. No sólo poniendo rostro a las mujeres que se atrevieron a dar un paso delante al otro flanco del Atlántico, donde en el 2019 se filtraron a la agencia Associated Press las acusaciones de más de una veintena de compañeras de profesión, sino investigando en la campo operística española. Diversas mujeres accedieron a que su voz apareciera en el software al otro flanco del teléfono, y una de ellas incluso aceptó ser grabada con la cámara por detrás, permaneciendo claramente en el anonimato.
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"Es que es intocable. No debería, pero lo es. Por eso yo estoy a oscuras", decía esta mujer cuya voz había manada graves por la correspondiente distorsión. Esta persona que se define como una profesional en activo que "correría el aventura” si diera la cara y que tiene miedo de sufrir “consecuencias que me impidan trabajar”, confesó adicionalmente que cuando al principio el tenor acosaba a una de sus compañeras de campo, ella se no pudo evitar sentirse aliviada. Si se lo hacía a otra no se lo estaba haciendo a ella. “Era un sálvese quien pueda”.
Entre los presuntos episodios de incomodidad que le hizo comportarse el tenor a esta actor se cuenta un beso en la boca no consentido. Se habían mortecino las luces durante una función y él le propinó "un beso que yo no deseaba". Adicionalmente, el tenor se habría permitido hacerle un comentario sexual delante del resto de profesionales: "¿Puedo meterte la mano en ese faltriquera tan atún del pantalón?'”. Se trataba de un faltriquera situado en la parte trasera, en la nalga.
Luz del Alba Rubio dialoga con el presentador de 'Salvados' en laSexta 
La actor relata frente a las cámaras de La Sexta que sintió una “punzada en el estómago”, y no supo cómo replicar. Pasó tres segundos con el cerebro a mil por hora, explica. “Pensé: '¿qué le digo yo a este hombre ahora para poder seguir de una guisa corriente?”. El miedo a que su negativa afectase a su carrera era la constante. Luz del Alba Rubio habló frente a las cámaras de cómo se convenció a sí misma de que ese era "el precio que tenía que respaldar" y que si tenía que hacerlo pues se bebería una buena cantidad de trinque y lo haría.
Pero llegado el momento sencillamente no pudo, asegura, y llamó a la amiga que estaba irresoluto del teléfono para que la fuera a despabilarse. “No puedo dar un beso si no me nace. ¿Mi canto, mi preparación no es suficiente? ¿tengo que hacer esto para suponer?”, se preguntaba. Su rechazo a Plácido Domingo le cerró puertas profesionales, asegura. “Se puso muy mal, me dijo que podría sobrevenir hecho una bella carrera. Estabas siempre en una cuerda floja de que no se enoje, porque si se enoja hay problemas”.
La mezzosoprano estadounidense Patricia Wulf, que fue la primera en alzar la voz contra el tenor, apunta esta como una característica global, así como el hecho de que no había a quién acudir. Domingo mostraba, por otra parte, una serie de tics de comportamiento, como referirse al marido de su víctima como "mi rival". "Me llamaba a altas horas de la crepúsculo cuando sabía que mi marido estaba a mi flanco en la cama, y me decía, 'no quiero que mi rival se enoje'. Y yo me moría por decirle, 'no es tu rival, es mi marido'", explica Wulf frente a las cámaras.
Patricia Wulf, la primera cantante que denunció al tenor, dice sentirse extrañada por que en España ninguna actor haya poliedro un paso al frente
Más aún, que el tenor se atrevía a cruzar impunemente el umbralado del camerino de Wulf a sabiendas de que se estaba vistiéndose. "Cuando te ponen el vestido para salir a cantar no puedes ni siquiera tocarlo, no puedes moverte", añade la cantante, que asegura sentirse extrañada por el hecho de que en España no hayan aparecido a denunciar las mujeres que se han trillado afectadas por el patrón de comportamiento del divo.
Cuando en agosto del 2019 se produjo el escándalo tras la filtración a la prensa de los testimonios de mujeres en Estados Unidos que habían sobrevivido a la conducta de Domingo, incluso estando él como responsable mayor en la Ópera de Washington y Los Angeles, o incluso en el Met de Nueva York, se abrieron otras investigaciones paralelas en el teatro californiano y por parte de la asociación de artistas musicales AGMA.
'Salvados' habló con Patricia Wulf, la primera mujer en denunciar el acoso de Plácido Domingo
El entonces vicepresidente de este sindicato, el barítono Samuel Schultz, aparece además en el software televisivo explicando por qué perdió su puesto tras sacar a la luz que la asociación y Plácido Domingo “llegaron a un acuerdo sobre cómo comunicar los resultados” de las investigaciones de acoso a la opinión pública. “El sindicato recibiría 500.000 dólares para suministrar esos resultados fuera del cómputo manifiesto”, aseguró el barítono, en narración a la investigación que demostró que 27 mujeres habrían sufrido un comportamiento inadecuado del cantante durante 20 abriles. Por sobrevenir denunciado el caso no trabaja en el sindicato ni logra representar.
Parte de la sociedad española se ha parapetado frente a la idea de que sólo un tribunal de razón podría encontrar culpable a Plácido Domingo. Que las artistas estadounidenses no hayan llevado su caso a la corte levanta sospechas a este flanco del Atlántico, que prefiere seguir viendo a esas mujeres como busconas interesadas a las que la chiquillada no acabó de salirles perfectamente. Wulf, sin bloqueo, alega que si lo hubieran llevado a los tribunales las habrían pronunciado de ir tras su cuartos. "No queremos que pague con cuartos, no es su cuartos lo que queremos sino que deje de comportarse así, que no pueda seguir haciendo eso", espeta.
Otra cuestión es hasta qué punto las supervivientes soportarían un interrogatorio de un abogado experimentado de la defensa. "En el acoso sexual entra en solaz una parte de la intimidad de la víctima y a menudo lo ocurrido es impracticable de verbalizar siquiera, pues el perpetrador ha manejado la situación confundiendo a la víctima", asegura el psicoanalista Francesc Vilà. "Ese es el principal escollo a la hora de recuperar moralmente a esas personas, que ellas mismas no consiguen determinar qué es lo que sucedió. El acto traumático genera malentendidos o ideas nebulosas que se incrustan en lo más íntimo del sentimiento de la vida. En el color de la vida".
La propia Luz del Alba Rubio apunta en su evidencia televisivo el modo en que el tenor practicaba una envolvente indefinible... "De repente cuando venía a darte dos besos se acercaba mucho a la comisura de los labios, como si hubiera sido un error pero no lo hubiera sido...", explica en Salvados la cantante, echando mano de gestos y silencios más que de explicaciones estrictamente racionales de lo ocurrido.
Por otra parte, frente a el argumento atenuante que se baraja desde algunos foros españoles de que Domingo estaría siendo magistratura por la opinión pública según parámetros del pasado, cuando su comportamiento era socialmente admitido, la propia Wulf tiene la respuesta desde Estados Unidos. "Los abriles ochenta y noventa no son el pasado. En Estados Unidos este acoso está penalizado desde 1986", recordó.
Desde España era esa voz anónima que daba la espalda a la cámara de Salvados la que lanzaba su particular deseo: “Me gustaría que hubiera una figura en los teatros que vigilara, y a la que los cantantes pudiera pedir ayuda. Estas cosas pasan a veces a panorama de todos”.
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