La final de la Supercopa de España disputada en Arabia solo le trajo malas telediario al Auténtico Madrid, que sufrió una derrota que le deja sumido ahora mismo en un arduo de inferioridad delante el Barcelona, poco que ni siquiera le produjo el 0-4 que le endosó el equipo azulgrana en el Bernabeu la temporada pasada. Ancelotti no quiso conversar de humillación, pero la sensación de estar delante la maduro crisis de su segundo mandato se ha instalado en el club.
Los presagios no pueden ser más negros. Esta misma semana el Madrid puede quedarse fuera de una segunda competición, la Copa del Rey, si no es capaz de eliminar el jueves en La Cerámica al Villarreal, un campo donde hace muchos abriles que no apetito (de hecho ya perdió este mismo 7 de enero) y para postre el domingo le retraso en la Alianza el Athletic en San Mamés, otro escena donde los blancos lo suelen suceder muy mal. En el peor escena (derrota blanca en Bilbao y conquista del Barça en casa delante el Getafe, poco perfectamente posible , la Alianza podría ponerse a seis puntos, una distancia ya considerable.
Malas sensaciones
En el Madrid el pesimismo cundía desde hacía días
No por esperada, la derrota en este flamante clásico deja de ser menos dolorosa para los de Carlo Ancelotti. El equipo blanco venía dando muy malas señales desde la reverso del Mundial de Qatar, con victorias pírricas delante el Valladolid, el Cacereño y el Valencia, este última en la tanda de penaltis.
Días antaño del clásico, el sentimiento en el club blanco era de amplio pesimismo, pero a pesar de las malas sensaciones más de uno se aferraba al obligado gen competitivo del Madrid para abastecer las esperanzas. Los blancos no suelen perder finales y la última derrota databa de la sufrida en la Supercopa de Europa delante el Fornido en el 2018.
La final
Una pesadilla de 90 minutos
Pero para el Madrid el partido fue de principio a fin una tortura, una pesadilla, un baño de existencia. Del equipo que el 16 de octubre se impuso 3-1 al Barcelona en el Bernabeu al punto que quedaba mínimo. Pocas veces se ha pasado al Madrid menos reconocible, tan sometido y sobre todo con menos alma para levantarse. En el club el decaimiento de ocio se achaca sobre todo al catastrófico estado físico de la mayoría de los jugadores.
Es poco que había despierto repetidamente Carlo Ancelotti desde el manifestación de la temporada. “Tras el Mundial será todo una quid porque los jugadores necesitarán unos 20 días de alivio y luego realizar una pretemporada, tiempo que no tendremos”, decía una y otra vez. El diagnosis del experto monitor resultó acertado.
Para contrarrestar ese objeto Mundial (que en teoría deberían sufrir todos los equipos grandes) el Madrid contaba con el buen hacer de Antonio Pintus, al que se tiene como un maestro de la preparación física. En el club consideran que las remontadas de la temporada pasada solo se entienden merced a la buena planificación del italiano, que hacía que el equipo acabase los partidos como un tiro.
Los futbolistas
Demasiados fuera de forma
Sin incautación, la existencia que demostró el clásico palabra de jugadores en muy mala forma, casos de Modric, Carvajal, Rudiger, Vinícius (sin chispa ni precisión) o Rodrygo. Solo Benzema parece en una curva enhiesto tras haberse perdido buena parte de la temporada. Siquiera el banquillo deja en buen oportunidad la planificación deportiva. Hay cuatro jugadores que no cuentan absolutamente para mínimo: Odriozola, Vallejo, Mariano y Hazard; el belga, para sonrojo del club, el que más cobra de la plantilla.
El Auténtico Madrid no tomará ninguna medida tras la derrota. No es Florentino Pérez hombre de impulsos. No se acudirá al mercado de invierno porque casi nunca le sale perfectamente (véase los últimos casos de Brahim o Reinier). La consiga es tranquilidad. Sobrevenir página y olvidarse cuanto antaño. Otra cosa es que el jueves quede fuera de la Copa y el domingo se pierda en Bilbao. Entonces ya se verá porque nadie escapa de las leyes del fútbol. Y menos delante una crisis de esa envergadura.
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