Déjame decirte que la vida no es divertida cuando te golpeas la comienzo contra una tapia de ladrillos todo el tiempo
John McEnroe
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Esta misma semana, mientras conversaba con la prensa, Pablo Carreño se confesaba:
–Conocí a Carlos Alcaraz hace unos abriles. Él tenía catorce y yo era un Top 10. Eran las finales de los torneos de maestros, en el O2 Arena de Londres. Alcaraz jugaba en su categoría. Yo había perdido en presencia de Thiem y mi agente me dijo: ‘¿Puedes pelotear con este chaval?’. Era Carlitos (Alcaraz). Yo pensé que Carlitos se asustaría en ese proscenio, que no sería capaz de sostener la pala. Pero cuando empezamos a pegarle, le daba duro. No sé si entonces sería capaz de pelear con Thiem. Pero casi... ¡Aquel peque tenía catorce y no se asustaba con nulo!
(...)
Cuatro abriles han pasado, y centenares de horas de entrenamiento en global entre Carreño y Alcaraz, uno y otro juntos en Equelite, la corporación de Juan Carlos Ferrero en Villena, y la espectáculo es hoy otra.
Carlos Alcaraz y los recogepelotas, este domingo en la piscina del RCTB
Ya está aquí
Alcaraz ya es un nuevo referente de nuestro deporte, un nombre que ha llegado para quedarse
Carreño (30) ahí sigue, oscilando entre el Top 10 y el Top 20, tenista interesante que aún búsqueda el sorpasso.
Pero Alcaraz...
Alcaraz es la nueva sensación del tenis mundial. Un teenager de 18 abriles que hace un año se confundía al conversar con La Vanguardia:
–Me veo Top 20 en tres abriles –había predicho.
Hoy amanecerá noveno.
–La mía había sido una buena equivocación, ¿no le parece? –se reía en estos días.
Carlos Alcaraz, con su trofeo Godó, este domingo en Barcelona 
Este domingo decía algunas cosas más.
Por ejemplo:
–Las finales no se juegan. Se ganan. Eso me han inculcado desde pequeño.
Los nuevos tiempos
Tan pronto como pierde el primer set, Carreño entiende su papel en esta historia: manda el murciano
Y eso acababa de hacer: había sobresaliente el revoloteo en la pista Rafa Nadal. Y así están las cosas en este momento. Mientras el tenista que pone el nombre a la pista central del RCTB, Nadal, se entrena a marchas forzadas en Manacor, reponiéndose de su hendidura en una costilla, el mejor de sus discípulos se apodera del perímetro.
Alcaraz, este es el presente.
Todo lo que hace este domingo es fuego y energía, y le eleva en el imaginario popular. Alcaraz ya es un nuevo referente de nuestro deporte, un nombre que ha llegado para quedarse y marcar la época que se abre.
Igual que Ferrer, Almagro, Ferrero o Robredo han sufrido en su día a Nadal, ahora es Carreño quien tiene que sufrir a Alcaraz.
Alcaraz y Carreño bromean en la ceremonia de premiación, este domingo 
Y lo lleva razonablemente acertadamente, veremos por cuánto tiempo: poco antaño de la ceremonia de premios, uno y otro se sentaban juntos en el banquillo y, sonrientes, contemplaban la rito.
–Para mí, Pablito (Carreño) es como un hermano decano del tenis –decía Alcaraz días detrás.
Aunque en la pista, no le prostitución de ese modo.
La final avanza siempre del banda de Alcaraz: el murciano canibaliza a su hermano decano, despliega un magnífico prueba de tenis cuyo nudo y cuyo desenlace anticipan el futuro.
Golpe fulgurante
Hace un año, Alcaraz escasamente aparecía entre las 120 raquetas del mundo; hoy ya es el noveno tenista
No, Carreño –excelente en su partido del mediodía, su semifinal en presencia de Schwartzman– no logra entrar en la final.
Se lo impide Alcaraz, tenista crecido, nulo que ver con el saburía poco dubitativo que, escasamente cuatro horas antaño, había tenido que liberar dos bolas de partido en contra para aventajar a Alex de Miñaur.
Ahora, Alcaraz vuela y acierta en todo lo que hace. Su crisol de capital no tiene precio. Sirve con criterio y versatilidad, se solidifica desde el fondo de la pista, ya no se precipita en los rallies y martiriza a Carreño, que no sabe por dónde le va a salir el teenager.
¿Qué viene ahora?
¿Una dejada, un esfera o un revés paralelo?
¿O las tres cosas en uno?
–¡Vamos, Rafa! –vocea un chistoso en la graderío. Y luego, se disculpa–: es la costumbre.
Desconfigurado, Carreño mira a un banda y al otro y no sabe cómo detener aquello (posiblemente, ya se ha conocido así en alguna otra ocasión; por ejemplo, cuando uno y otro se entrenan juntos en Villena).
Alcaraz y los recogepelotas se lanzan a la piscina del RCTB, este domingo 
A los 34 minutos, Alcaraz se adueña del primer set. Y a partir de ahí, acelera aún más. Defiende su lanzamiento con un conjunto en blanco en la reapertura y Carreño entiende su papel en esta historia.
La historia juega del banda de Alcaraz, talento que escasamente hace un año figuraba el 120.º del mundo y que, en este tiempo, se ha comisionado del torneo de la Next Gen, y igualmente de los títulos de Umag, Miami, Río y Barcelona.
Cinco de un crecer.
¿Es o no es su época?
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