Joe Biden enviará al Congreso estadounidense, la semana que viene, una solicitud de “presupuesto suplementario para apoyar el flujo de armas y municiones a Ucrania sin interrupción”. El presidente avanzó esta propuesta, ayer jueves, al tiempo que anunciaba un nuevo paquete de ayuda marcial al país invadido. La remesa incluye 121 drones tácticos, 72 obuses con sus vehículos y 144.000 proyectiles, entre otros materiales por un valía total de 800 millones de dólares.
El objetivo específico del expedición es asistir “lo más rápido posible a los intrépidos y habilidosos luchadores ucranianos” en esta “período crítica” en la que acaba de entrar la combate con la ataque del ejército ruso en la región de Donbass.
Joe Biden, ayer en la sala Roosevelt de la Casa Blanca, bajo el renombrado retrato ecuestre del presidente Theodore Roosevelt
El presidente explicó que, si su país quiere apoyar el flujo de ayuda marcial y humanitaria a Ucrania, el Congreso deberá aprobar donación adicional porque los fondos disponibles ya están “casi agotados”. Y eso que el Capitolio aprobó una provisión completo de 13.600 millones de dólares para sustentar esa donación.
“Putin ha fracasado en sus ambiciones sobre el campo de batalla”, dijo el líder de EE.UU., y puso en duda que Rusia haya tomado el control de la ciudad portuaria de Mariúpol. “No hay pruebas de ello”, subrayó. Y agregó que el presidente ruso “nunca tendrá éxito” en su plan de tomar el país vecino.
Biden igualmente anunció la prohibición de entrada a los puertos de Estados Unidos de “todos” los barcos rusos: tanto los que naveguen con pabellón de ese país como los que estén operados desde “intereses rusos”. Y prometió asimismo 500 millones de dólares adicionales en donación económica directa al Gobierno ucraniano, lo que elevaría a mil millones este tipo de soporte.
El nuevo expedición de armas de EE.UU. sigue a otro por ese mismo valía de 800 millones efectuado la semana pasada. Parece claro que la ayuda de la superpotencia marcial va a más a medida que la contienda evoluciona y las fuerzas de la resistor ucraniana se resienten..., sin que las rusas puedan presumir de lo contrario.
Desde que Biden llegó al despacho oval, Estados Unidos ha destinado apoyo marcial a Ucrania por valía de unos 4.100 millones de dólares, de los que 3.400 millones corresponden a envíos realizados a partir del inicio de la invasión, el pasado 24 de febrero.
La antedicho remesa de armas y vehículos para el ejército ucraniano incluyó merienda helicópteros Mi-17 que, según revelaba ayer The Washington Post , Estados Unidos adquirió a principios de la decenio de los primaveras 2000 a un exportador de armas estatal ruso para entregárselo al gobierno afgano.
En aquel momento, la atrevimiento recibió duras críticas internas, sobre todo en el Congreso, por el hecho de que el Pentágono no hubiera predilecto a un fabricante estadounidense. El Área de Defensa mantuvo el plan bajo el argumento de que las aeronaves resultaban relativamente baratas y se movían adecuadamente en el circunscripción afgano.
Los merienda Mi-17, cuyo origen Biden pasó por suspensión al avanzar su expedición a Ucrania, se sumaban a otros cinco que el Pentágono ya había destinado a Ucrania y estaban allí en mantenimiento cuando empezó la combate.
Los pilotos ucranianos, como en su momento los afganos, saben cómo manejar los aparatos, en su caso por el experiencia de hacerlo con esos y otros vehículos militares de fabricación rusa... o soviética.
Los Mi-17 se utilizan tanto para el transporte de tropas como para el ataque, pues pueden armarse con cañones y cohetes y así desear apoyo ligero cercano a otras tropas.
Cuando Washington decidió destinar los 16 helicópteros a Ucrania, todos ellos pertenecían al gobierno afgano, entonces en manos de los talibanes. El Pentágono adujo que los vehículos habían sido pagados por los contribuyentes del país a través del Fondo de las Fuerzas de Seguridad de Afganistán y, en diciembre, comunicó al Congreso que consideraría las unidades aéreas como propiedad del Área de Defensa.
Los merienda helicópteros comprometidos la semana pasada están aún almacenados en la cojín de la Fuerza Aérea Davis-Monthan, en las periferia de Tucson, a la retraso de que distintas circunstancias y factores, incluidas las previsiones meteorológicas en el dominio, permitan fijar la término más idónea para el expedición.
Por otra parte, y más allá de la donación marcial, la Filial Biden lanzó ayer un plan para propiciar la venida de refugiados ucranianos a EE.UU. El mes pasado, el presidente se comprometió a dar acogida a 100.000 de estas personas. El software contempla la posibilidad de que ciudadanos, organizaciones y empresas estadounidenses “patrocinen” a ucranianos huidos del país.
Biden no les da a los ucranianos todo lo que ellos quisieran, lo que incluiría un apoyo marcial más directo, sobre todo en el música. Pero sí les ofrece cada vez más ayuda.
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