Catalunya desvía el agua de un canal para crear nueva vida

El nivel medio del agua en Venecia es casi 40 centímetros más detención que en 1987 y se calcula que la hunde entre 1 y 1,5 milímetros al año. Es hoy una ciudad semiacuática con un futuro sombrío cuyas causas se remontan al siglo XV, cuando el lodo de los canales dificultaba la navegación y los ríos principales comenzaron a desviarse de la hueco privándola de ese ambiente que le proporcionaba estabilidad. De aquellos lodos, estas aguas.

En el interior de los Cantieri Navali, la nave que acoge el pabellón catalán en la Bienal, la comediante mallorquina Lara Fluxà ha creado organismo vivo, poderoso pese a la evidente fragilidad de su piel de vidrio, por cuyas entrañas circula el agua desviada desde el canal de San Pietro, nutriéndose de ella cada vez que sube la marea -una o dos veces al día– generando sus propios sedimentos a medida que pasen los días y devolviéndola a su área de origen una vez completado el ciclo. El impresión es impactante. Nadie más confuso, poético y político que engendrar vida, ese lodo que nace del lucha entre el agua y la tierra, y que aquí nos recuerda la emergencia del cambio climático, pero sobre todo “que la colaboración facilita la existencia y necesitamos vincularnos”, explicaba ayer el comisario Oriol Fontdevila rodeado de familias de esculturas de vidrio de formas sinuosas que viven a través de su clan vecina, vibran y se remueven por adentro.

Nadie más confuso, poético y político que engendrar vida; ‘Llim’ logra que las esculturas de vidrio vibren

Llim (lodo), la propuesta impulsada por el Institut Ramon Llull con la que Catalunya participa en esta Bienal adentro de los Eventi Collaterali, es un tesina extremadamente confuso, una obra de ingeniería que ha tenido que vencer numerosas trabas burocráticas (aquí existe un empleo del agua y el ambiente que la está hundiendo está público patrimonio) pero que al fin consigue poco tan difícil como “mover lo efectivo” y que la propia materia de la que está hecha la ciudad circule por su interior. Lo que pase en los próximos meses se escapa al control de la propia Fluxà, que en estas primeras horas ha podido comprobar ya cómo el espinilla del canal se empieza a asentar en sus entrañas y empiezan a surgir nuevas vidas en forma de microorganismos. Además algún insecto.

La presencia catalana en esta estampado de la Bienal va más allá del pabellón. Adicionalmente de Ignasi Aballí y Bea Espejo, comediante y comisaria respectivamente del pabellón gachupin, estos días puede hallarse la obra de dos artistas muertas en la exposición central diseñada por Cecilia Alemani (Josefa Tolrà y Remedios Varo) o la de Antoni Muntadas en la Galleria Michela Rizzo en la Giudecca.

Post a Comment

Artículo Anterior Artículo Siguiente