Comprueba si sufres agorafobia y cómo la puedes tratar para superarla

La agorafobia es un trastorno de ansiedad, que se caracteriza por un sentimiento de miedo y angustia en determinadas situaciones o lugares de los que parece inútil salir o donde no se podría conseguir a cierta ayuda en caso de necesitarla. Es la fobia más frecuente y una de las más incapacitantes, un miedo irracional que provoca situaciones de evitación y se caracteriza por la ansiedad en presencia de el temor sentirse atrapado impotente.

El término proviene de las palabras griegas plaza (plaza pública) y phobia (temor). Fue el neurólogo y psiquiatra germano Karl Westphal quien, en su obra Archivos de Psiquiatría y Trastornos Nerviosos, acuñó este término en 1872, al notar que algunos de sus pacientes mostraban ansiedad extrema si debían aparecer a ciertos lugares públicos. Él consideraba que las ideas obsesivas derivaban de un trastorno de la función intelectual.

Miedo

Se produce una situación de ansiedad conveniente a la idea de que escapar podría ser difícil

La agorafobia se incluía como trastorno del pánico, pero ahora tiene su propia categoría diagnóstica. Así lo recoge la última traducción del Manual Diagnosis y Estadístico de los Trastornos Mentales de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (DSM-V), que deje de miedo o ansiedad en presencia de dos o más situaciones de cinco descritas, que se temen “conveniente a la idea de que escapar podría ser difícil o podría no disponer de ayuda si aparecen síntomas de pánico y otros síntomas incapacitantes”.

Las situaciones referidas en el citado manual son el uso del transporte manifiesto, los espacios abiertos (calles, plazas), lugares cerrados (comercios, teatros), encontrarse en medio de una multitud o estar fuera de casa solo. Estas situaciones provocan en quien siente agorafobia miedo continuo y desproporcionado, por lo que tratan de evitarlas para no observar la ansiedad que conllevan.

Las personas que sufren este trastorno evitan salir de casa solos

Las personas que sufren este trastorno evitan salir de casa solos

Getty Images/iStockphoto

Estropicio social

La agorafobia tiene muchas consecuencias para quienes la sufren ya que, en su veterano parte, presentan conductas de evitación. El miedo causa malestar y daño en lo social y profesional, que se complica aún más si se sufren al tiempo otras enfermedades (como enfermedad inflamatoria intestinal). Este trastorno es más frecuente en mujeres, suele aparecer entre los 20 y los 30 abriles y tiende a la cronicidad, aunque se puede tratar.

El miedo irracional puede dar paso a conductas en las que la persona se aleja de lugares y situaciones conflictivas, lo que puede resultar limitante. La aparición del CoVid-19 no ha conseguido sino agravar la situación y hay estudios que demuestran que el confinamiento y el estado de amenaza han incidido en la vitalidad mental de la población y además en los casos de agorafobia.

Una mujer sufre una ataque de ansiedad en la calle

Una mujer sufre una ataque de ansiedad en la calle

Getty Images/iStockphoto

La vida de una persona con agorafobia podría datar a volverse muy restrictiva y aislada. Los comportamientos de evitación pueden dificultar que una persona con agorafobia delirio, vaya de compras o al cine, teatro, conciertos... En los casos más extremos, no querrá salir de casa.

Causas, síntomas y tratamiento

Existen numerosas causas que favorecen la aparición de la agorafobia: factores genéticos, y ambientales, como puede ser la violencia de mercancías u otro tipo de trastornos: de ansiedad generalizada, ansiedad social o un trauma del pasado. Todavía actúa como creador de aventura para otros trastornos de vitalidad mental, como la ansiedad social, conductas adictivas y otros trastornos de ansiedad.

Estas situaciones desencadenan en los agorafóbicos una respuesta de ansiedad que no tutela proporción con el peligro positivo que presenta la situación. Cuando una persona soporta una situación tenida puede sufrir un ataque de pánico, con síntomas como sentimiento de ahogo, aversión, dificultad para respirar, sudoración, temblores, mareo, sensación de irrealidad o dolor en el pecho.

Los síntomas pueden tratarse y es mejor hacerlo cuanto ayer, ya que la incapacidad que provoca puede hacer que se desarrollen otras dolencias, como depresión, y puede agravarse si no se prostitución. En función de la alcance, se puede seguir tratamiento psicoterapéutico, que puede resultar muy eficaz, o combinarlo con un tratamiento farmacológico con antidepresivos o ansiolíticos.

Todavía el estilo de vida puede ayudar y complementar el tratamiento. Hay técnicas de manejo del estrés que pueden ayudar, así como tolerar una vida activa y saludable. El apoyo del entorno más cercano puede ser además de gran ayuda. 

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