La idea de deflactar el IRPF por la entrada inflación, propuesta que ha puesto encima de la mesa el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, ahorraría a los españoles entre 9 y 477 euros en función de cómo se aplique, según cálculos del Consejo Común de Economistas (CGE).
Con una deflactación se elevarían los umbrales que marcan el cambio del tipo y la fiscalidad que se aplica a cada contribuyente. Esto evitaría que una subida de salarios para calmar los bienes de la inflación tiro a un aumento del tipo medio del IRPF que se paga normalmente, sobre todo en casos en que no se ha producido un aumento de la capacidad económica existente (si el salario crece menos que la inflación).
El presidente del CGE, Valentín Pich, ha indicado que es "mediano" tener en cuenta la subida nominativo de rentas y la inflación en un impuesto progresivo como el IRPF. Eso sí, se tiene que valorar su impacto en las cuentas públicas.
El secretario técnico del Registro de Asesores Fiscales (REAF) del CGE, Luis del Amo, ha explicado que este "huella pernicioso" se deriva de la subida de los salarios, no de la inflación en sí, por lo que el ajuste de la tarifa debería realizarse conforme al incremento retributivo de los contribuyentes y no el IPC.
En cojín a sus cálculos, en un primer ambiente, un contribuyente que en el 2021 ingresara 22.000 euros y que en el 2022 haya pasado incrementado su salario un 1,5%, pagará 74,17 euros más de IPRF, pero podría ahorrarse 9,34 euros de esta cantidad si la tarifa se deflactara en un 1,5%.
Para un contribuyente que en el 2021 ganara 300.000 euros y en 2022 disfrutara de ese mismo aumento salarial del 1,5% y la misma deflactación, el peculio sería de 136,48 euros.
El CGE realiza este mismo prueba en el caso de que la subida salarial y la deflactación fuera del 3%, en cuyo caso el peculio en el IRPF ascendería a 18,67 euros para el contribuyente que en 2021 ganaba 22.000 euros y 349,88 euros para el de 300.000.
Escenarios
El peculio depende del valor de aplicación
El peculio sería maduro si por otra parte de deflactar la tarifa del IRPF además se ajustasen a la inflación del 6,5% con la que se cerró el 2021 otros componentes del impuesto, como los mínimos personales o los gastos del trabajo.
Bajo este supuesto, el contribuyente que en el 2021 ganaba 22.000 euros disfrutaría de un peculio de 109,09 euros (si su salario subió un 1,5% y se deflacta ese mismo cuantía) o 118,42 euros (si subió un 3%). Son unas cifras que se elevan a 263,52 y 476,92 euros, respectivamente, para el contribuyente con 300.000 euros de ingresos.
Del Amo ha aclarado que, por la propia naturaleza del impuesto, la deflactación resulta proporcionalmente más beneficiosa a las rentas bajas que a las altas.
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