Ucrania afronta un futuro sombrío, más allá de su terrible presente en la erradicación contra el invasor ruso. Aunque la contienda terminara mañana, el país se verá durante primaveras delante una situación de bajos ingresos y cuantiosas facturas por acreditar. Y una acumulación de créditos a partir de ahora empeoraría esa perspectiva.
De ahí que la directora universal del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, pidiera este jueves a los miembros del club que ayuden a Ucrania con subvenciones y no con préstamos que le harían “acumular más deuda por otra parte de la que ya tiene”. Así lo dijo Georgieva en la rueda de prensa que ofreció inmediato a la vicepresidenta española Nadia Calviño, quien participa en la reunión de primavera de la entidad, en Washington, como presidenta del Comité Financiero y Monetario (IMFC).
Antiguamente de proponer que el apoyo a Ucrania llegue allí en forma de donaciones y no de créditos “en la medida de lo posible”, Georgieva había indicado que los funcionarios del Empleo de Finanzas de Ucrania calculan las deposición de concurrencia financiera internacional para el país en unos 5.000 millones de dólares mensuales durante los próximos meses. Y esto solo para “ayudar a cubrir los servicios gubernamentales esenciales y apoyar en marcha la heredad del país”. Hay que tener en cuenta que Ucrania afronta este año, según estimaciones del propio FMI, una fruncimiento del 35% de su PIB.
Al respecto, y a la vez que el presidente Joe Biden anunciaba una ayuda directa de 500 millones de dólares al Gobierno ucraniano, la secretaria del Reservas estadounidense, Janet Yellen, dijo que la concurrencia económica que su país y los aliados han enviado ya a Kyiv “es solo el manifestación de lo que Ucrania necesitará para su reconstrucción”. Añadió que, por fortuna, los socios occidentales permanecen unidos en la búsqueda de fórmulas para satisfacer las deposición de esa nación.
Choque de posturas
La obvia negativa de Moscú a condenar la invasión impide cerrar la reunión con un acuerdo consensuado
Una de las vertientes de la ayuda es la que debe provenir de Rusia en tanto que causante de los daños que habrá que reparar “a un coste enorme”, señaló Yellen. Y, sobre los pasos que habrá que dar para que Moscú participe en dicha reparación, subrayó la exigencia de ser “cuidadosos” a la hora de considerar “cualquier movimiento para desplegar activos rusos confiscados” y destinarlos a dicho fin. Yellen se refería obviamente a los fondos, cuentas y beneficios bloqueados en virtud de las sanciones pactadas entre Estados Unidos, la Unión Europea y el G-7.
La obvia negativa de Rusia a condenar la invasión de Ucrania impidió al Comité Financiero y Monetario del Fondo consensuar un comunicado conjunto con mención a la erradicación. En su circunscripción, el entraña hizo pública una nota firmada por Nadia Calviño con cita a la resolución por la que Naciones Unidas condenó la asalto rusa el pasado 2 de marzo. Calviño recordó que el IMFC siempre ha aceptado sus resoluciones por consenso. De modo que, si uno de los 24 países miembros se desmarca de la mayoría, es inviable alcanzar el “acuerdo deseado”.
La secretaria del Reservas de EE.UU. aludió por otra parte al bloqueo que ella misma y los aliados occidentales presentes en el G-20, así como el representante Ucrania en su calidad de invitado, protagonizaron el miércoles para aislar al ministro de Finanzas ruso, Antón Siluánov. Yellen dijo que, pese a tal visaje, en el que muchos abandonaron la reunión del día en cuanto Siluánov empezó a intervenir, ella está comprometida a trabajar con el G-20 para afrontar los problemas causados por la invasión rusa de Ucrania.
Medidas
Yellen alude al uso “cuidadoso” de fondos confiscados a Rusia en la reconstrucción de Ucrania
“Creo que –con el bloqueo– estábamos buscando una forma de dar a conocer nuestra desaprobación sin dejar de ojear que tenemos mucho trabajo por hacer”, afirmó Yellen. Y añadió que la asalto orquestada por Vladímir Putin “viola tanto las normas internacionales” que Washington y sus socios “no permitirán que Rusia participe en instituciones internacionales”.
Putin debe sentirse “un paria internacional”, como Biden lo bautizó hace un mes.
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