Regreso a lo ordinario. Y aunque no todos los signos son prometedores, absorbido el choque psicológico de la pugna, finalizada (¿) la pandemia y con unas todavía favorables expectativas de crecimiento para 2022 y 2023, parece que lo peor hubiera pasado. ¡Ojalá!
Para la eurozona, el BCE calma un avance del PIB en 2022 del 3,7%, y del 2,8% para 2023, que podría reducirse al 2,3% en los dos abriles en el ambiente más contrario; unos registros similares a los del FMI de esta semana (2,8% y 2,3%, respectivamente). Y, en lo tocante a nuestro país, el Mesa de España postula para 2022 un incremento del PIB del 4,5% (y el FMI un 4,9%) y del 2,9% para 2023 (frente al 3,3% del Fondo) lo que, hexaedro el bajo crecimiento de la productividad, implicarían cerca de medio millón de nuevos empleos/año. Finalmente, en lo tocante a la inflación, el FMI sugiere un aumento en 2022 del 5,3%, mientras el Mesa de España lo eleva al 7,5% (aunque con retorno al 2,0% en 2023 y al 1,6% en 2024).
No está mal para lo que está cayendo, aunque no es todo oro lo que reluce. El motor de la UE, la patrimonio alemana, podría sufrir una muy intensa fruncimiento del PIB en 2022 y 2023, estimada en más del 6%, si el gas ruso se corta, proporcionadamente por sanciones de la UE proporcionadamente por respuesta rusa.
Cifras
En las familias españolas emerge que un 20% se encuentran en peligro de pobreza o limitación
En todo caso, y más allá de las macromagnitudes, hay mucha incertidumbre, al tiempo que el súbito crecimiento de precios (energéticos o alimentarios) ha aprehendido niveles no vistos desde hace décadas. Con ello, hay quien suma en un totum revolutum la audacia del BCE de terminar con las compras de deuda pública, la pugna de Ucrania y la inflación para postular un horizonte cuasi apocalíptico. Esta visión, por incorrecta que sea macroeconómicamente, refleja la escasa homogeneidad de nuestra sociedad: ordenando las familias españolas según su ingreso, emerge que un 20%, unos 9 millones, se encuentran en peligro de pobreza o limitación; otro 35% tiene dificultades para librarse; el 35% ulterior resiste más que proporcionadamente y, finalmente, la vida sigue igual para el 10% de veterano renta, un colectivo contrario a cualquier contratiempo.
Y en el ámbito empresarial asimismo hay preocupación. El aumento de los precios al por veterano en la industria alemana alcanzó, en marzo, un 30,9% anual, una signo nones instinto ¡desde 1949! Este crecimiento de los costes, allí y aquí, dificilmente va a poder contenerse con reducciones de márgenes empresariales, ya debilitados por la covid, lo que apunta tanto a menores beneficios como a nuevas alzas de precios al consumo.
Cierto que, como dijo el presidente Kennedy, si la marea sube, todos los barcos flotan. Pero en esta etapa tan dura del capitalismo globalizador, la marea no alcanza ni empuja por igual a todos, sean empresas o familias. Y los que sobreviven en pequeños esquifes corren el peligro de estrellarse. ¿Crecimiento? Sin duda. ¿Crisis? Asimismo.
Niños en un comedor escolar
Publicar un comentario