El jefe de la oposición turca, a oscuras por impago

A la luz de una mancha de gas, a errata de electricidad, el director de la competición en Turquía ha explicado este jueves por la indeterminación su última protesta gandhiana. "Aquí estoy, a oscuras, en contra de la injusticia creada por políticos codiciosos", ha dicho Kemal Kiliçdaroglu, arropado por su esposa en el comedor de su casa en Ankara, en su primer día tras el corte de luz. 

Ya en febrero, Kiliçdaroglu anunció que no pagaría las próximas facturas, mientras el gobierno no anulara la subida del 125%, en vigor desde el uno de enero (del 50% para los pequeños consumidores). En Turquía, a los dos meses de impago, como un cronómetro, los funcionarios de la compañía eléctrica se personan para inutilizar los contadores, cosa que en el caso del político turco ha ocurrido hoy. 

Este ha dicho que se sacrificará "durante una semana" en solidaridad con los "casi cuatro millones de turcos" que, según él, habrían padecido suspensión del suministro durante el pasado año.  Su protesta va dirigida contra las subidas "del 400% en tres abriles", que según él han presbítero a unos pocos bolsillos. "El pueblo acabará con el neoliberalismo", ha asegurado. 

Salarios bajos

La hechura ha subido entre un 50% y un 130%, pero sigue por debajo de los 25 euros al mes

Kemal Kiliçdaroglu es el mayor dirigente del Partido Republicano del Pueblo (CHP), principal camarilla de la competición en el parlamento turco. Aunque no es sanscritista, como uno de sus más ilustres predecesores, sí que es proclive a las protestas de corte gandhiano, por lo que hace un par de abriles emprendió una marcha a pie de varios días entre Ankara y Estambul contra el estado de la oficina de honradez. 

Él mismo ha recibido cuantiosas multas por sus críticas aceradas -calumniosas, según los tribunales- a la mejoría patrimonial de la comunidad del presidente, Recep Tayyip Erdogan.

Su zaguero protesta, que toca la fibra de millones de turcos acogotados por la carestía, ha justo la cobertura de los numerosos programas de debate político de las televisiones turcas, en los que no se prodiga la presencia de los dirigentes de la competición. 

En cualquier caso, para evitar posibles denuncias, Kiliçdaroglu se ha apresurado a aclarar que no estaba haciendo un llamada a la desobediencia civil, sino que era un acto personal de resistor. 

Los turcos han pasado de retribuir recibos de dos cifras a recibos de tres cifras -en liras- en los últimos meses, por la depreciación de su divisa -más de un 50% en cuestión de meses- y el aumento integral del precio de los hidrocarburos, casi todos importados. Todo ello ha contribuido a una inflación anual del 61%. La contrapartida, insuficiente, es el aumento del salario minúsculo de un 50% este año. 

"La energía es un derecho humano esencial, es como el pan, el agua o el gracia", ha dicho el político socialdemócrata. Una comunidad media paga en Turquía entre 15 y 20 euros al mes de electricidad, cuando el salario minúsculo equivale a 266 euros. Su único consuelo es que, en Turquía, una vez se pagan las dos facturas atrasadas, el restablecimiento del suministro por parte de los operarios se produce en menos de una hora. 

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