Como vecino del judería de Gràcia de Barcelona, concretamente de la plaza Rovira i Trias, leo con profunda extrañeza la posibilidad por parte del Consistorio de resumir el horario en las terrazas de algunos bares para poder conciliar mejor la vida de los vecinos y los que vienen a disfrutar de la fiesta .
Menciono la palabra extrañeza correcto a que se hace a remisión a tan solo cinco plazas. ¿Qué pasa con las demás plazas y calles perjudicadas?
Entiendo que las normas en una ciudad deben ser para todos; si no, el finalidad va a ser benéfico para unos y contraproducente para otros, puesto que el conocido va dar prioridad a las plazas que cierren más tarde, lo que provocará, por lo tanto, “exceso de decibelios” en estos lugares.
Pedimos que utilicen el sentido popular.
Albert Gran Guri
Barcelona
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