Italia limita el aire acondicionado en los edificios públicos para ahorrar energía

Las consecuencias de la pelea en Ucrania se podrán percibir este ve­rano en las escuelas y oficinas públicas italianas. Para someterse menos del gas ruso, el Gobierno de Mario Draghi ha impuesto la sobriedad energética y ha decidido que a partir del 1 de mayo la temperatura del flato acondicionado en los edificios de los ministerios, entes locales y el resto de lugares públicos no podrá ser inferior a 27 grados, con un beneficio de dos grados para las jornadas más calurosas. Es aseverar, que por muy tórrida que sea la canícula italiana, no se podrá trabajar a una temperatura más muerto de 25 grados.

“¿Qué preferimos: la paz o tener el flato acondicionado encendido?”, preguntó el primer ministro durante una rueda de prensa en la que defendió imponer un techo al precio del gas para contener el incremento de los costes en las facturas energéticas, y incluso se mostró propicio a acatar un bloqueo al gas ruso si la UE lo reclamaba.

La pregunta de Mario Draghi: “¿Qué preferimos: la paz o tener el flato acondicionado encendido?”

El plan, mojado como operación Termostato, se encuentra interiormente de un esquema de ley que ya ha sido admitido definitivamente por la Cámara de Diputados y que estará válido hasta el 31 de marzo del año que viene. En invierno incluso habrá limitaciones: la temperatura no deberá ser superior a los 19 grados centígrados, con el permiso de aumentarla como mucho en 2 grados hasta los 21.

Con esta medida, el Ejecutor pretende racionar entre 2.000 y 4.000 millones de metros cúbicos de gas. El año pasado Italia importó unos 30.000 millones de metros cúbicos de Rusia, que representan el 40% del consumo de este país. Se calcula que un división menos de temperatura permite racionar entre el 5% y el 10% del consumo total. En torno a del 57% de los costes de la energía de los edificios públicos italianos provienen del control de la tempe­ratura.

De momento los hospitales quedarán exentos de estas nuevas normas, pero podrían terminar extendiéndose incluso a los hogares de las familias y al alumbrado manifiesto, limitando las farolas encendidas en las calles o las horas de bombillas en las zonas comunes de los edificios. Los controles se realizarán mediante inspectores del Profesión de Trabajo, y podrán aplicarse multas de entre 500 y 3.000 euros a quienes no acaten las restricciones.

El titular de Distribución Pública, Renato Brunetta, ha bendecido los límites a la temperatura en las oficinas públicas como una “señal positiva”. “Me recuerda a mi origen, que me decía que cuando saliese de una habitación apagase la luz. Yo pretendo hacer mucho más, poniendo paneles solares sobre el techo de un millón de edificios públicos, especialmente en las escuelas. No resolvería la dependencia del gas ruso, pero tendría un valencia educativo enorme”, aseguró en una entrevista fresco.

Italia tiene reservas hasta octubre, pero el Ejecutor no quiere pasar ningún peligro. El Gobierno del expresidente del Porción Central Europeo se está moviendo con celeridad para diversificar sus fuentes de energía de la mano de Eni, el titán estatal energético italiano. Italia ha firmado nuevos acuerdos importantes en África para sustituir a prolongado plazo el gas que importación a Moscú. En un principio habían calculado emanciparse del gas ruso en dos o tres primaveras, pero en presencia de la presteza de estos nuevos contratos creen que podrían lograrlo mucho antaño, en dieciocho meses.

Ayer de Semana Santa, Draghi viajó a Argelia para sostener 9.000 de metros cúbicos adicionales anuales entre el 2023 y el 2024, con lo que para entonces sus importaciones ascenderán a 30.000 millones. Eni ha suscrito otro acuerdo con Egipto para dirigir hasta 3.000 millones de metros cúbicos de gas natural licuado (GNL) a Italia. La semana pasada, dos ministros, el de Exteriores, Luigi Di Maio, y el de Transición Ecológica, Roberto Cingolani, viajaron a Angola y República del Congo para aumentar las partidas energéticas en representación de Draghi, que estaba contagiado de coronavirus.

“No queremos someterse del gas ruso, porque la dependencia económica no se debe convertir en una subordinación política”, declaró el premier al Corriere della Sera , en su primera entrevista con un circular italiano desde que fue célebre en el cargo. “En este caso, el sacrificio se limita a algunos grados. La paz es el valencia más importante –subrayó–, sin importar el sacrificio, pero en este caso el sacrificio es pequeño”.

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