Pánico comprador en comercios de Pekín ante la llegada del virus

China quiere evitar a toda costa que Pekín se convierta en un nuevo Shanghai. Por eso, tras detectar un puñado de casos de coronavirus durante el fin de semana, las autoridades ordenaron ayer el eclosión en la caudal de una campaña masiva de pruebas de PCR entre una población que ya toma precauciones por si al final acaban decretando su confinamiento.

Por ahora, el distrito más afectado es el de Chaoyang, donde se han localizado la mayoría de los 47 positivos con síntomas registrados desde el viernes. En esa zona, donde operan numerosas empresas multinacionales y embajadas, se ha arreglado testear tres veces en los próximos cinco días a sus 3,5 millones de habitantes y a quienes trabajen allí.

La transformación ómicron del virus se ha propagado “de guisa rápida y silenciosa” según una funcionaria

El distrito asimismo ha suspendido las clases presenciales de formación deportiva y cultural y recomienda a sus residentes disminuir las actividades públicas. Asimismo se han impuesto estrictos controles de entrada a la ciudad, y los viajeros deben presentar una prueba de covid negativa con una pasado inferior a las 48 horas.

Según Pang Xinghuo, subdirectora del Centro para la Prevención y el Control de Enfermedades (CDC) de Pekín, las transmisiones comunitarias en la caudal habrían comenzado hace una semana. Según ella, la aparición repentina de casos en tan poco tiempo sugiere que el virus se está propagando “de guisa rápida y silenciosa”, poco que complica las tareas de prevención y control y augura un aumento del número de casos en los próximos días.

Las recientes informativo han provocado nerviosismo entre muchos de los 22 millones de habitantes de la caudal, que ayer acudieron en tropel a algunos supermercados físicos y tiendas de comercio en límite para hacer acopio de provisiones por si al final se decreta un confinamiento.

Para evitar que cunda el pánico, las autoridades aseguraron que el despensa está asegurado y que hay suministros suficientes lo que no evitó que se repitieran las imágenes de estantes vacíos y colas de clientes cargados de productos frente a los mostradores.

“Nos preocupa que la situación se vuelva como en Shanghai. La clan está ansiosa, todo el mundo está comprando productos y nos preocupa que se acaben”, relató a France Press un vecino de Chaoyang apellidado Wang. Por ahora, los números de contagios registrados en Pekín palidecen en comparación con los del motor crematístico del país, que ya acumula más de medio millón de infectados y 138 fallecidos (51 en el recuento del domingo) desde principios de marzo.

El drástico aislamiento al que está sometida Shanghai desde hace casi un mes ha provocado graves problemas en el despensa de comida y medicinas y un gran descontento entre la población, tal y como queda reflejado en las redes sociales.

Durante los últimos días, en el internet chino ha circulado profusamente un vídeo titulado “Voces de abril”, que revela las dificultades y la angustia de la clan durante este difícil periodo. Pese a los intentos de la censura por ponerle freno, los internautas han conseguido que siga circulando ininterrumpidamente gracias a ligeras modificaciones que los hacen indetectable, al menos por unos momentos, a los aplicados censores chinos.

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