Jo Nesbø (Oslo, 1960) regresa. Uno de los reyes indiscutibles de la novelística negra, creador del detective Harry Hole, vuelve con El hombre celoso (Reservoir Books/Proa), 12 relatos
–algunos de más de cien páginas– repletos de emociones poderosas que se llevan por delante a sus personajes y a los que les rodean: celos e ira, con muertes y giros inesperados, pero asimismo relatos sobre la anhelo y el ausencia irrealizable colapso de la humanidad.
Una fuerza imparable
“¿Le mueven a Putin los celos? ¿A Bush cuando invadió Irak para pasar a su padre?”
Uno de sus personajes dice que el 51% de los asesinatos tienen relación con los celos. ¿Exagera o son una de las fuerzas más poderosas de nuestra vida?
Son una fuerza motriz detrás de muchas de nuestras acciones. Nuestra competitividad la mueven los celos. Hay diferentes grados, claro. No es lo mismo topar a tu hermano en la lucha por una mujer que pasar en una pista. Un poco puede ser bueno. Cuando acaba en crimen o en multitud atormentándose a sí misma, no. ¿Le mueven a Putin los celos, la envidia? ¿A Bush cuando invadió Irak para pasar el delegado de su padre? Es una fuerza motriz y asimismo destructiva.
A Putin, ¿le mueven los celos?
La carencia de dejar huella en la historia está muy presente en estos líderes. Y dejarla más holgado que la de sus predecesores.
¿Le ha sorprendido la aniquilamiento a usted que creó una serie sobre la invasión de su país por Rusia?
Parece una aniquilamiento sin sentido, tan poco que aventajar y tanto que perder, que aún estoy sorprendido. En una indagación se preguntaba a los rusos si preferían radicar en un país más pequeño con un nivel de vida más suspensión o en uno holgado y poderoso temido por los vecinos pero con nivel de vida último. La mayoría prefería lo segundo. Un país así indagación un líder como él.
¿Ve los celos como biológicos o culturales?
Como tantas emociones ha tenido una razonamiento evolutiva. Como recio celoso buscas asegurarte el interviú con tu hembra favorita que mantendrá tus genes, y las propias hembras buscarán los mejores genes de los machos, pero en nuestra sociedad donde no estamos exclusivamente dirigidos por urgencias y deposición así parece que los celos, la envidia, no son necesarios. Si el apego es una droga, los celos son un mal alucinación. Si se pudiera amputar una emoción a la mayoría no le importaría que le quitaran los celos. Es difícil ver qué admisiblemente nos hacen.
Palabra en su obra de la idea de René Girard del deseo mimético: superadas las deposición iniciales no sabemos lo que queremos y apreciamos lo que otros.
Si algún empieza a retratar a Mick Jagger como el hombre más hermoso del mundo otros le seguirán y competirán por tenerlo en la cama. Lo que percibimos como belleza, asimismo arte, es deseado por multitud que para nosotros nos parecen superiores intelectual o emocionalmente.
Uno de sus personajes reflexiona que somos zombis que intentan satisfacer el gran agujero cabreado que tenemos adentro.
Hay multitud que indagación sentirse vivo, otros quieren observar más, otros menos, para algunos las emociones son un don y para otros un tóxico, esa cosa llamamiento radicar es empujar y estirar, intentamos encontrar un compensación, e incluso hallándolo no es satisfactorio a derrochador plazo. Cuando la multitud pregunta cuál es la esencia para tener una buena vida, no tengo ni idea. La idea de encontrar la gozo o la buena vida me parece una contradicción, siempre buscas poco más, estar en otro sitio. La única opción es no tener una opción, estar siempre en la búsqueda.
En algunos de sus relatos retrata un colapso de la sociedad. ¿Estamos cerca?
Somos demasiado optimistas sobre los cimientos de la democracia y la civilización. En mi adolescencia fui a Yugoslavia y primaveras posteriormente viajé durante la aniquilamiento. Pregunté y vi que en un país que se veía unido un demagogo llega al poder, Milosevic, y en seis meses enfrenta a la multitud. En cierto modo somos niños y nuestros padres no nos dejan ver las cosas malas de la vida, la existencia. Quizá es bueno, porque el miedo es una de las fuerzas motrices tras la aniquilamiento, quizá ser irrealista y jovial sobre el modo como podemos organizar nuestras sociedades es bueno para tener éxito.
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