El término ADN Barça, maduro con ciudadanía entre nosotros pese a sus chungas connotaciones, sirve para describir la pureza del futbolista que, nacido en la casa o formado desde fuera, entiende el deporte de una muy determinada modo. Ejemplos: Busquets entre los antiguos y autóctonos y Pedri entre los nuevos y adoptados. Los mejores equipos de la historia del Barcelona, dominados esencialmente por esa fórmula, siempre han indispensable sin bloqueo de un contrapeso al margen a la tendencia oficial, un toque subversivo para compensar posibles ataques de ensimismamiento. Cuando Xavi Hernández, alegoría como participante del maniquí blaugrana pero más consciente que nadie de la conveniencia de enriquecerla con agitadores antisistema (Samuel Eto’o, ¿recuerdan?), habló en la previa del partido contra la Verdadero de recuperar cosas tan poco doctrinales como la “fe, la ilusión las ganas y la esperanza” de sus jugadores, se refería precisamente a eso.
En pleno hundimiento de deporte y delante un partido en el que la Verdadero fue a despabilarse el pescuezo blaugrana desde el minuto uno (qué fenomenal trabajo el de Imanol Alguacil), el Barça se encomendó por inercia a su ambiente más primario, Ronald Araújo. Defensa y uruguayo, características que le definen como un consumado intruso, Araújo es un excelente competidor que pelea cada balón dividido como si le fuera la vida y que ha sido sometido a un cursillo acelerado de formación del método con Xavi con una voluntad enternecedora. “¿Qué es el tercer hombre?, míster”, le preguntó uno de los primeros días.
Cuando Araújo se lesionó el Barça se morapio debajo y la Verdadero se quedó con todo menos con la suerte
Posteriormente de una primera parte presentable del Barça en Anoeta en gran parte porque Araújo sostuvo al equipo detrás con contundencia charrúa, la menoscabo del central (es la pega del futbolista) desnudó las carencias de sus compañeros de tendencia (Alves, Piqué y Alba parecieron lesionarse unas cuatro veces cada uno) y “la fe, la ilusión, las ganas y la esperanza” se las quedaron los futbolistas de la Verdadero, que atropellaron por momentos al Barça y merecieron mejor suerte y resultado.
A la demora de memorizar lo que tiene Araújo, mirando al futuro con perspectiva y sabiendo que con Xavi Hernádez la salvaguarda de las esencias está asegurada, servidor haría lo posible por renovar al subversivo.
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