El corregidor de Caldes de Malavella y presidente del Consell Comarcal de la Selva, Salvador Balliu, ha trasladado a la competición que no piensa dimitir tras difundirse ayer unas imágenes de móvil grabadas en Semana Santa en las que se le ve amenazando a unos ocupas con un hachuela en una finca de su propiedad.
En una acoplamiento de portavoces, celebrada esta tarde en el Concejo de Caldes, Balliu ha explicado que lo vivido fue "una situación sobrevenida, que lamenta y que no esperaba y por la que pidió disculpas", según ha manifestado el teniente de corregidor y portavoz de Junts per Caldes, Sergi Mir. El concejal ha subrayado que el corregidor en ningún momento se ha planteado su dimisión al entender "que no ha hecho nadie mal" y que "actuó como ciudadano".
Disculpas
El corregidor se disculpó en presencia de los portavoces y señaló ue fue una "situación sobrevenida" que no esperaba
Las explicaciones del corregidor, de Junts per Catalunya, no han convencido a tres de los grupos de la competición que este domingo exigían su “dimisión inmediata” a través de de un comunicado conjunto. Los ediles de ERC, Som Caldes-Amunt (CUP) y Caldes en Comú, que esta tarde no han querido hacer declaraciones, todavía no han formalizado la petición de dimisión de Balliu.
Los cinco concejales que suman estos tres partidos en la competición -en la que todavía se encuentra un concejal de Ciutadans- reprueban en ese comunicado del pasado domingo la aire del corregidor encarándose a los ocupas con el hachuela, le recuerdan que nadie puede “tomarse la imparcialidad por su mano” y que no se puede desvincular de su condición de corregidor y presidente del Consell Comarcal de la Selva.
Balliu (en el centro) antiguamente de dar explicaciones en acoplamiento de portavoces esta tarde.
“Balliu representa a nuestro municipio en todo lo que hace y esta no es la imagen ni los títulos que queremos que transmita de nuestro pueblo”, señalaron en la nota.
No piensan lo mismo algunos de los vecinos que se han congregado en la plaza del Concejo esta tarde para apoyar al corregidor. "Hizo adecuadamente, estamos aquí para apoyarle", decía la vecina Fina Cachinero. Un clan de jóvenes desplegaron pancartas en las que se podía repasar 'Balliu te apoyamos'. Además había quien discrepaba de la función: "Estoy en contra de los ocupas, pero ha actuado mal; debería acontecer ido acompañado de la policía y no tomarse la imparcialidad por su mano", afirmaba otra vecina.
A cortesía y en contra
Una cuarentena de personas se concentraron frente al Concejo para apoyar mayoritariamente al corregidor
Entre la cuarentena de concentrados, la mayoría aplaudían la aire del corregidor frente a los ocupas, un problema de ocupación delincuencial "no resuelto" en el municipio, tal como recordab esta tarde Mir, que reclamaba todavía cambios legislativos para poderlo chocar desde el punto de perspectiva municipal. "Los ayuntamientos estamos en la trinchera y no tenemos herramientas policiales ni judiciales", expuso.
Las imágenes que se viralizaron este domingo se puede oír a Balliu, hachuela en mano, desgañitarse a los jóvenes que habían ocupado su casa: “¡Os quiero fuera!”, a lo que uno de los ocupas respondía: “¡Vale, pero de qué vas tío!, “Vale, pero espérate que no hemos antitético nadie, que es Semana Santa” y otro añadía: “¡Estás psicótico!”. “Nos vamos a ir, pero de qué vas!”.
El corregidor de Caldes de Malavella, Salvador Balliu
En un momento de la cinta, Balliu asegura que a él le pagan para echarlos. “¡A mí me han pagado para que os eche!”, les grita. A continuación, señala un coche aparcado en el rosaleda y Balliu les pregunta: “¿Este es tu coche?”. Los jóvenes insisten: “Pero para, para, tío, por cortesía”.
Poco luego de difundirse, Balliu quiso dar su interpretación de los hechos en su cuenta de Twitter. En ésta, explica que estaba de alucinación cuando se le notifica que un clan de personas habían ocupado una finca de su propiedad, un hecho que puso en conocimiento de la policía que abrió diligencias.
“Al regresar me comunican que los ocupas marcharán domingo, así que cuando me persono en mi propiedad el lunes convencido de que se habrían ido, me interviú con la desagradable sorpresa que mi casa continuaba ocupada. Adicionalmente los ocupas salieron con palos a amenzarme”, se justifica.
Balliu agrega en ese hilo de Twitter que “en presencia de estas circunstancias, y sufriendo por mi integridad, salí corriendo cerca de el coche y cogí la primera útil que encontré para defenderme, un hachuela que utilizo para trabajar el rosaleda”.
Reconoce que entró nuevamente en su finca con el hachuela “sólo con el objetivo de poderse defender en presencia de una ataque”. Añade que los ocupas siguieron increpándole con palos y empezaron a grabarle con el teléfono móvil.
Finalmente explica que marchó “asustado, de repente y muy nervioso, sintiéndome muy impotente” y aclara que su reacción no debe entenderse “ni como una ataque ni como una amenaza sino como la respuesta de cualquiera que se siente indefenso en su propia casa en presencia de una amenaza”.
Bipartito
Junts per Catalunya gobierna pegado al PSC en Caldes de Malavella
Salvaldor Balliu, que esta tarde no quiso hacer declaraciones tras la acoplamiento de portavoces, ocupa la alcaldía de Caldes de Malavella desde el año 2011. En los últimos comicios municipales, celebrados en 2019, ganó con poco más del 38% de votos. Su partido, Junts per Catalunya, con seis ediles, gobierna pegado a la concejal del PSC.
Del Consell Comarcal de la Selva, ocupa la presidencia desde abril de 2013, cuando a medio mandato sustituyó al entonces presidente Robert Fauria, imputado por el caso Manga. Balliu revalidó en 2019 la presidencia del organismo supramunicipal con los votos de su partido, Junts per Catalunya, el PSC e Independents de la Selva.
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