Cuando David Vilaseca murió de montaña, su hermana encontró sus dietarios en el ordenador y, posteriormente de ponerlos en popular con sus compañeros, decidió publicarlos. El resultado es Els homes i els dies, un trayecto vivo de más vigésimo abriles, donde Vilaseca (Barcelona, 1964 - Londres, 2010) acento de sus inquietudes sociales, culturales y además íntimas.
Licenciado en Filología Catalana, versado en letras comparada cuando esta disciplina aquí aún estaba en mantillas, sus estudios e investigación en los lectorados de Estados Unidos e Inglaterra lo llevaron a ser catedrático de estudios hispánicos y de crítica literaria en la Universidad de Londres.
Xavier Albertí, director
“La obra dialoga con el deseo, la sexualidad, el fracaso, la soledad y el peso usual, educativo y cultural”
Su voz póstuma fue celebrada por la crítica y ahora Josep Maria Miró ha adaptado aquel dietario en una traducción teatral, que Xavier Albertí dirige en la Sala Gran del TNC, desde mañana hasta el 29 de mayo.
En la presentación a la prensa, Albertí, que vuelve al TNC posteriormente de ocho abriles como director, habló de la obra de Vilaseca como un ligazón precedido por El pes de la palla, las memorias de Terenci Moix, “porque va sobre la identidad individual que además es la colectiva”. Els homes i els dies “dialoga con el deseo, la sexualidad, el fracaso, la soledad, el paso del tiempo y el peso usual, educativo y cultural”, afirma.
'Els homes i els dies', de David Vilaseca,al Teatre Franquista de Catalunya 
El reparto está formado por Mercè Arànega, Albert Ausellé, Paula Blanco, Alejandro Bordanove, Abdi Cherbou, Francesc Cuéllar, Luiz Felipe Lucas, Roberto G. Alonso, Rubén de Eguía, Oriol Genís y Federico Metral. Sobre el personaje de la hermana, Arànega confiesa: “Defiendo lo que otra persona ha escrito sobre su hermana, y eso es complicado porque no es lo que un autor ha pensado que diría ese personaje. No le puedes encontrar la método interna”.
Albertí considera que los dietarios de Vilaseca son “una letras autoficcionada camino del psicoanálisis”. “Detrás de su homicidio nosotros hemos intentado interpretar un proceso redentor, un proceso de facilidad”, apunta.
Entregado que Vilaseca elabora la teoría queer de los noventa, y su homosexualidad impregna parte de sus reflexiones, Albertí aclara que “no es un espectáculo que se dirija a ningún colectivo específico, se dirige a cualquier ser humano que construya su identidad a partir del apego usual y privado”.
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