Alcaraz, el tenis español tiene un seguro

Tal y como arranca este incierto Roland Garros, tan ilusionante para el tenis gachupin, el tenis gachupin parece desconfigurarse.

Uno a uno, van cayendo piezas, dos de ellas muy valiosas.

Se hunde Garbiñe Muguruza (28), una caricatura de lo que había sido en otros tiempos, incluso en el 2021. 

Ha llegado a colocarse un set en lo alto frente a Kaia Kanepi, y incluso le ha roto el servicio en la segunda manga, pero no pasa de allí, no pasa de la primera ronda en París y ya nadie entiende mínimo, nadie sabe qué está pasando por la mente de Muguruza, campeona en París en el 2016, pues ha entrado en fresa y se desnorta frente a cualquiera: 2-6, 6-3 y 6-4.

(había caído en primera ronda en Indian Wells y en Roma y solo ha superado una eliminatoria en Madrid y en Rabat).

Garbiñe Muguruza, durante su partido ante Kaia Kanepi

Garbiñe Muguruza, durante su partido frente a Kaia Kanepi 

Adam Pretty / GETTY

Luego aparece Alejandro Davidovich (22), y lo mismo. 

Su plaza de finalista en el Masters 1.000 de Montecarlo, hace poco más de un mes, ya es un agujero indignado en la memoria. Desde entonces, mínimo: en Estoril, en Madrid y en Roma casi nada había pasado una ronda.

En esta ocasión, ni eso: Davidovich se hunde frente a Tallon Griekspoor, 64.ª pala en la contemporaneidad, por 2-6, 6-0, 6-4 y 6-3, y así, de buenas a primeras, se despide de la arcilla del Bois de Boulogne, emborronando una trayectoria que se aventuraba magnífica.

Alejandro Davidovich, en París

Alejandro Davidovich, en París 

Yoan Valat / EFE

Luego viene Carlos Alcaraz (19).

Y, bueno, esta ya es otra historia.

Este es un seguro de vida: no se asusta en su estreno en la pista Philippe Chatrier, la central de Roland Garros.

-Hay que adaptarse a este tipo de pistas. Al principio me ha costado tomarle las distancias -le contaba a Álex Corretja tras su vencimiento, micrófono en mano.

Con Alcaraz en la pista, las dudas se disipan al cerradura del primer set. 

Carlos AlcarazTenista

Juan Ignacio Lóndero aguanta lo que puede. El argentino es el 141.º del mundo, y nunca ha entrado en el Top 50, nunca en sus 28 primaveras. Pero no se comporta como un tenista último, sino como un tipo voluntarioso y dispuesto a buscarle las cosquillas al teenager.

Alcaraz no se deja manipular. Indagación los tempos, no sale a degüello, sino que contemporiza. Este es un Grand Slam, los partidos pueden alargarse hasta los cinco sets, el torneo se prolonga durante dos semanas, nunca se ha manido así, en un torneo de esta magnitud y con equiparable nivel de popularidad.

Los expertos y las casas de apuestas pujan por el murciano. Aparece tercero en las listas de favoritos, próximo a Rafael Nadal (debuta este lunes a mediodía frente a Jordan Thompson) y próximo a Novak Djokovic (va en el turno de indeterminación, frente a Yoshihito Nishioka).

Lóndero se deja la piel en cada choque. Sirve con potencia, soporta los arreones de Alcaraz, que no consigue romperle el servicio hasta el cerradura del primer set. Para entonces, han pasado 43 minutos.

Cumplido este trámite, Alcaraz abre el perico de posibles. Mientras Lóndero pierde fuerza, el murciano despliega su tenis de dejadas, paralelos y derechazos contundentes, y acelera en el segundo set, que lo despacha en 35 minutos, y aún va más deprisa en el tercero (32), y ya se encara alrededor de la segunda ronda: el miércoles se enfrentará a Albert Ramos.

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